Patricia asomó su cabeza entre las cortinas para poder ver que tan lleno estaba el local. Pudo ver a Eduardo caminando de un lado a otro seguro nervioso por lo que iba a suceder y a Oscar hablando con un chica... Él le sonreía y hacía reír a esa zorra, está demás decir que Patri instantáneamente la odió, los odió a ambos mejor dicho.
Cerró la cortina y miró a su banda por décima vez, hablaban entre ellos y no le prestaban atención. Eduardo le había prometido que era temporal hasta que hicieran el "casting".
El show comenzaba en diez minutos y ya sentía que su estómago no daba más de los elefantes que bailaban entre emocionados y nerviosos dentro de su cuerpo.
Se paró detrás del micrófono y cerró los ojos como la última vez, se concentró en la nube negra de su mente y de a poco fue imaginando a las personas desnudas a su alrededor. Por alguna razón ese viejo dicho si la tranquilizó.
Largó el aire de sus pulmones y volteó para ver a los demás, parecían tan tranquilos que le daba envidia.
Refregó su rostro con las manos y soltó un pequeño grito para sacar los nervios de su cuerpo. Sacudió las manos y uno de sus pies, saltó y volvió a hacer lo mismo que estaba haciendo desde que subió al escenario, caminar de un lado al otro tratando de memorizar la letra de la canción que iban a tocar.
Una mano se posó en su hombro justo cuando ella tarareaba su parte favorita y la obligó a darse vuelta, un joven de no más de 21 años le sonrió.
—Sos más linda de lo que decían—él tomó la mano de Patricia sin permiso y depositó un beso sobre sus nudillos. Tardó un poco en volver a ponerse recto. Patricia estaba tan sorprendida que lo único que hacía era pensar quién era el muchacho que al parecer estaba concentrado en su perfume.
Ella sacó la mano y arrugó la frente.
—¿Quién sos?—preguntó echando una mirada rápida a su alrededor buscando a su príncipe azul. Pero no, Oscar no iba a rescatarla.
—Mi nombre es David. Soy un cliente de Eduardo, también toco esta noche—como Patricia no iba a decir nada, él siguió—. Sólo vine a desearte suerte, sé que es la primera vez que haces esto.
Ella asintió.
—Gracias... Suerte para vos también.
Él volvió a sonreír. Esa vez ella lo observó mejor. Tenía una barba de tres días y...Dios, si que le quedaba sexy, todo los rasgos y gestos eran sexys.
Algo en Patricia hizo que se le pasaran los nervios y la hizo sonreír.
David le guiñó un ojo y bajó del escenario.
—Salimos en un minuto—escuchó decir alguien, pero al darse vuelta ya no había nadie.
Acomodó el micrófono y miró hacia delante, la cabeza en alto y las piernas medias abiertas. Estar en esa posición le daba más seguridad.
Las cortinas se abrieron y todas las miradas se posaron en Patricia. En esas piernas perfectas, en el corto vestido y en sus salvajes rulos.
Todos la miraban menos Oscar y la zorra con la que hablaba, seguían riendo.
Ella se sonrió para darse fuerzas y trató de concentrarse más en el ritmo.
Empezó a cantar y se dejó llevar por esa melodía armoniosa. Bailó, saltó y gritó cuando ya no le importó nada. La mayoría de los presentes se levantaron de sus mesas y corrieron a la pista. Era un show épico. Pedían otra y otra hasta que sus piernas ya no resistieron.
David subió también al escenario y acompañó a Patricia, él tenía una voz increíble, realmente tenía un don.
Oscar besó a la chica... a esa zorra.
Patricia apagó su voz.
Y David observó todo mientras terminaba la canción y trataba de ocultar la tristeza de esa mujer que había hecho brillar la noche, su noche....
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Más allá de los sueños
RomanceA veces, cuando uno menos se lo espera, cuando todo en tu vida está medianamente bien, algo llega para destrozarte, algo que te hace despertar de tu mundo de sueños y te hace empezar a luchar. A luchar con todas tus fuerzas, a volar contra el viento...