Capítulo 12

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-POV Patricia-

Al día siguiente

Voy al hospital a cuidar a papá y mamá vuelve a casa para descansar, Sandra está estudiando a mi lado, haciéndonos compañía y Leo está jugando con papá a 'piedra, papel o tijera'.

Sinceramente no veo mejoras en papá a pesar de que los doctores nos hayan convencido de que este tratamiento iba a ser su salvación. Su piel cada vez esta más palida, y sus labios empiezan a parecer morados, sus ojos estan cansados aunque cada día duerme más.

Vuelvo a leer mis apuntes a pesar de que el sonido de las palmas de los dos hombres que tengo en frente resuenen en toda la habitación: Clap, clap, clap y risas. Clap, clap y alguna cosa graciosa que delata a Leo de su próximo movimiento. Piensa en voz alta. Yo sólo río, papá ríe, todos reímos. En otro momento me hubiese molestado porque no puedo concentrarme así,  pero prefiero esto, prefiero sentirlo bien, vivo y feliz.

—Ya no puedo—las palmas dejan de sonar y todos miramos a papá que está sonriendo a medias, quizá esta sea la sonrisa más triste que haya visto en mi vida—, ya me cansé —su voz sale en susurros un poco más fuertes que susurros. Leo se acuesta a su lado y lo abraza, nosotras volvemos a lo nuestro.

~●~

Dejo dormido a papá y salgo del hospital. Está amaneciendo, todavía está oscuro, llevo conmigo a Leo, tengo que dejarlo en la escuela y después "ir a la universidad", obviamente no voy a ir, tengo cosas más importantes que hacer, como por ejemplo ir a tocar a la plaza.

Voy a casa, entro y busco mi guitarra.

La ventana de mi habitación está abierta, me acerco y una brisa me abraza, por alguna razón no me hace frío, me hace sentir bien, libre, sin ningún peso, sin Oscar...

La cierro y me quedo observando los rayos de luz colándose por las ramas de los árboles. Amaneció completamente.

No sé a donde voy a ir, no quiero ir al lugar de siempre, podría toparme con Eduardo de nuevo, y es lo que menos quiero.

Me siento a la orilla de mi cama, un pequeño reproductor de música se deja ver entre las cosas de mi hermana, me acerco y los CDs no tardan en aparecer. Sonrió y una idea grandiosa surge.

~●~

—¡Shh Sandra!

—Uy bueno che—ambas susurramos.

Termino de colgar un globo azul de la cabecera de la camilla y voy a abrazar a Sandra, ella ríe despacio.

Papá acaba de salir de una de las quimioterapias y está dormido, no va a tardar en despertar y mamá todavía no trae a Leo.

Me siento en una de las sillas y empieza a revisar que todo esté en orden. Globos colgados de todos lados que compré con lo que me gané por cantar y traje ese reproductor de Sandra. Mamá dijo que iba a traer sándwiches y papas fritas. Leo dijo que iba a traer cosas para mostrar, no creo que sea nada interesante, pero es su aporte.

Unos minutos después mamá entra con la comida y un Leo muy contento. Me levanto y la ayudo a terminar de acomodar, mientras que San intenta ver que es lo que esconde Leo.

En ese instante, cuando mamá termina de poner la comida en una la mesa en una de las esquinas, papá despierta. Primero su cara es de sorpresa, mira todo confundido, hasta que nos ve y empieza a reír.

Sandra corre a poner la música y Leo empieza a ponerse nervioso. Mamá besa a papá y empiezan a susurar cosas cursis.

Lo máximo que llegamos a hacer fue lograr que papá baile el estribillo de una canción aunque después, todo fue risas.

"El mejor día del año" dijo papá tratando de que sus brazos nos aprieten a todos.

¿Ya dije que amo a mi familia?

Más allá de los sueños Donde viven las historias. Descúbrelo ahora