-POV Patricia-
Entro a casa tratando de ser lo más discreta posible. En el camino había estado pensando miles de excusas si es que mamá me preguntaba por qué no había llegado a dormir anoche...
Y todo el día y tarde de hoy...
La verdad es que no se me ocurrió nada, nada de nada.
Cierro la puerta tras de mi y me acerco a la ventana para ver al auto de Oscar desaparecer al doblar la esquina.
Me dio un beso de despedida...
—¡¿Dónde te habias metido?!—el grito de Sandra me sobresalta—¡No tenes idea de todo lo que te buscamos! ¡sos una estúpida!—veo como los nudillos de sus manos empiezan a hacerse blancos de la fuerza con la que aprieta el puño. Y una vez más en mi vida, me doy cuenta que algo no anda bien..
—¿Qué pasó?—susurro pasando por su lado casi corriendo dirigiéndome a la habitación de papá—¿Están todos bien?
—¡¿Que si estamos bien?!—vuelve a gritar. Volteo a mirarla y la desesperación por no tener respuesta hace que mis piernas den zancadas hasta la habitacion de papá. No hay nadie...
—¿Dónde estan?—vuelvo hacia Sandra y ella está hecha bolita detrás de la puerta de nuestra habitación.—¡SANDRA!
—¡Internaron a papá!—su voz en ese tono suena demasiado aterradora. Solo la usa para cosas que la sacan de lugar, y eso era mucho más que algún ataque de papá, incluso en esos momentos ella no usaba esa voz. El miedo empieza a aparecer—Y esta vez no lo van a dejar salir.—susura con la voz quebrada. Los ojos se me llenan de lagrimas—. Te necesitábamos Patricia, y no estabas.
~●~
—¿Por qué no puede volver a casa?—abrazo fuerte a mamá y ella suspira negando con la cabeza.
—La situación empeoró, Patri. Todo empeoró—responde deshaciendo los nudos que se formaron en mi cabello con sus dedos. Su voz es suave, tranquiizadora.
—¿Y hasta cuando lo van a tener aqui? ¿Puedo entrar a verlo?
—No, ahora estan haciéndole radioterapia...—me alejo un poco de la calidad de su pecho y la miro a los ojos, las manchas moradas alrededor de sus ojos delatan una noche de imsomio... quizá nunca se fueron del hospital desde ayer a la tarde.
—¿Dijeron algo de la operación?
—Solo que tiene que ser lo más rápido posible—Olga baja la mirada y vuelvo a undir mi cabeza entre sus brazos.
~●~
Siento una almohada golpear contra mi cara una............dos...... tres.... cuatro...cinco..seis..sieteochonueve.
—¡BASTA!—me siento de golpe agarrando la almohada antes de que llegue por décima vez contra mi cara y veo la expresión aterrorizada de Leo por haberle gritado de esa forma. Tapo mi cara con ambas manos y suspiro—No vuelvas a despertarme así, Leo—susurro apretando mis ojos con la palma de mis manos.
—Tu novio está afuera esperándote—dice sentándose conmigo sobre la cama.
—Oh no, en realidad la idea de ver como despertaba siendo golpeada por una almohada en la cara se me hizo tentadora y entré— dice Oscar apoyado en el umbral de la puerta fumando un cigarrillo.
Siento como mi cara empieza a arder. ¿Que hace aquí?
—Papá está enfermo— dice Leonardo frunciendo el cejo y levantándose de mi cama.
—Ya lo sé—dice Oscar alzando una ceja y soltando el humo por la nariz... debe de fumar demasiado como para saber hacer eso, o quiza debe ser fácil pero como yo no fumo la idea de llevar humo de la boca a la nariz se me hace dificil—. Mi papá se encargó de dejarme demasiado en claro la razón de mi casamiento.
—No fumes aqui dentro—Leo se para en frente de él como si su metro veinte fuese más poderoso que la tremenda altura de Oscar. Él suelta una risa y apaga el cigarrilo.
Ese momento en el que ellos empiezan a discutir que tan malo es el cigarrilo para la salud, me escabullo hacia el guardarropa y saco el primer buzo y pantalones vaqueros que veo para luego encerrarme en el baño. Trato de vestirme lo más rapido que puedo, sin embargo el salir de la cama en pleno invierno sin una preparación mental es mucho más doloroso que salir consciente de que la temperatura puede hacer doler cada uno de tus músculos calentitos.
—¡NO ENTRES!—escucho gritar a Leo y después de eso una brisa de muerte entra por la puerta y hace que cada parte de mi piel se estremezca. La puta madre.
Tapo mi panza y suelto en jadeo.
—¿Te ayudo con eso?—puedo sentir como Oscar pone su media sonrisa, pero no puedo verla ya que esoy de espaldas a él.
—No, gracias—volteo a mirarlo cuando el cierra la puerta—No tendrías que haber entrado.
—Tenía ganas de hacerte dar frío.
—Sos un pelotudo—él agarra el borde de mi pijama y me lo saca por la cabeza.
—¿Tu pelo siempre se ve así por las mañanas?—asiento—. Me gusta. Es rebelde, igual que yo—sonríe y después abre la camiseta para pasármela por la cabeza—. Me gustan muchas cosas de vos.
—Ajam—me miro al espejo y trato de arreglar mi cabello, puedo ver a Oscar desde atrás mirando mi pijama de ositos. Viendo como es Oscar, no tengo que volver a usarlo. No quiero que me encuentre así de nuevo.
Busca mi mirada a través del espejo.
—Vine porque ya tenemos fecha para la boda, es en una semana.
— ¿Tan pronto?
—Y si. No va a ser nada del otro mundo, firmamos los papeles y ya...
—No sé que le voy a decir a mis padres... ni cómo ni cuando—agarro el pantalón y me lo pongo.
—Deciles que te dejé embarazada y ya—levanta los hombros y sale del baño antes que yo.
—No creo que sea una buena excusa. Estúpido—el ríe.
—Creo que sonó el teléfono—apunta hacia el living y corro a atender.
—¿Hola?
—Patri, veni al hospital y cubrí a mamá, está muy agotada—es Sandra—. Papá la convenció.
—Está bien, ¿y Leo?
—¡Leo tendría que estar en la escuela ya! ¡¿Acaso no lo llevaste?!
—Siii, ¿cómo crees? Ja Ja—mi risa nerviosa es de lo peor, siempre terminan descubriendo que miento.
—¡Patricia!
—Aish, Dios, si lo llevé — Oscar ríe.
—¿Quién es?
—Nadie. Chau—y corto—¡LEO AGARRA LA MOCHILA Y VAMOS!
—Si queres los llevo — Oscar había prendido otro cigarrillo.
—Si, por favor.
Después de escuchar el mismo sermón por parte de Leo hacia Oscar por fumar en todo el camino y de ver como le hizo fuck you tres veces como despedida Oscar me trajo al hospital.
— Quiero conocer a mi suegro — dice bajando del auto.
—Ya lo conoces — cierro la puerta y espero hasta que él esté de mi lado para entrar juntos al hospital.
—Si, pero no de la forma buena.
A papá no le cayó muy bien Oscar, no sé si fue porque tenía olor a cigarrillo o por el simple hecho de que entró a la habitación diciendo "¿Que tal suegrito?" Papá se enojó demasiado, pero después se le pasó un poco, creo que se esforzó bastante por ocultar la cara de orto...
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Más allá de los sueños
RomanceA veces, cuando uno menos se lo espera, cuando todo en tu vida está medianamente bien, algo llega para destrozarte, algo que te hace despertar de tu mundo de sueños y te hace empezar a luchar. A luchar con todas tus fuerzas, a volar contra el viento...