Un beso en los labios me levanta y me siento como Blancanieves dejando atrás su sueño mortal. Así amanecí esta mañana, muerta, por haber dormido mal, y porque toda la noche soñé con Mau, y que hacíamos ese famoso trío que tanto me propuso y yo no quise hacer.
—Hola, Scar.
—Hola, amor. ¿Qué haces acá tan temprano? —Álvaro y yo llevamos casi una semana sin vernos.
—Me cancelaron la primera clase de la mañana y vine a verte... —Empieza a besarme el cuello y a meter sus manos por dentro de mi pijama hasta alcanzar mis senos.
—¿Desayunamos primero? —Muero de hambre y quiero tener fuerzas para descargar toda esa energía que se ha acumulado durante la semana.
—Yo ya desayuné...
Pero mi estómago cruje. Él sigue pasando sus manos por cada rincón de mi cuerpo, y en menos de lo que puedo pensar en una excusa para que me deje ir a desayunar, ya me tiene con la parte inferior de mi ropa hasta las rodillas y se desabrocha su jean.
El sexo con él siempre ha sido muy normal. El primer mes hubo algo de diversión y pasión en nuestros encuentros, pero luego se fueron haciendo más y más rutinarios. No me gusta comparar a mis exnovios entre ellos, pero en mi cabeza tengo un ranking muy claro de quienes fueron los mejores en la cama:
1. Adrián (porque el amor siempre es el mejor afrodisíaco).
2. Mau (porque era bastante creativo e intrépido).
3. Axel (la resistencia es la clave).
4. Héctor (es muy considerado y cariñoso).
5. Daniel (doce años de diferencia es muchísima experiencia).
Sin embargo, nunca he utilizado ningún recuerdo para excitarme mientras hago el amor con Álvaro, pero sí he fantaseado varias veces.
A veces me imagino en una playa, o en algún lugar público, con alguien mirándonos. Eso me pone como una moto, y es lo único que le hace creer a Álvaro que en realidad llega a los lugares adecuados.
Cuando da el último suspiro y deja caer su pecho sobre mí, mi estómago pega otro gran crujido. Siento que si no desayuno en este mismo momento voy a morir, así que empiezo a mover el casi cadáver de mi novio, hasta que entiende por fin el mensaje y se hace a un lado para que yo pueda levantarme.
Me limpio, me acomodo la pijama, y salgo a mi cocina a prepararme algo. Lo malo es que anoche, al atacar mi nevera en medio de mi crisis nerviosa, no dejé nada que pudiera calmar mi hambre en este momento.
—¿Me acompañas a desayunar? No tengo nada en la nevera —le digo cuando veo que sale del cuarto.
—No, ya debo irme.
—Dijiste que te habían cancelado la primera clase.
—Pero ya desayuné —contesta secamente.
—Pero no te mataría acompañarme ¿no?
—Lo siento, Scar, pero voy a aprovechar el tiempo para leer unas fotocopias que me dejaron... ¿Nos vemos en la tarde?
Me mira con esa cara de ternero degollado que siempre me hace olvidar lo indiferente que a veces es conmigo. Pero hoy tengo ganas de discutir, quiero hacer valer mis derechos como novia. No puede llegar simplemente, cogerme, y largarse con la excusa de ir a aprovechar el tiempo. Se acerca para darme un beso, pero lo esquivo.
—¿Qué te pasa, Scar?
—Que no quiero quitarte tiempo. Un beso quita demasiado.
—¿Te enojaste?
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Doce estúpidos meses
ChickLit¿Y si toda tu carrera dependiera de que tus guapos exnovios posaran para tu calendario? *HISTORIA DESTACADA DE FEBRERO 2021 POR EL PERFIL OFICIAL DE HUMOR* Scarlett sueña con convertirse en fotógrafa, y no dejará que nada ni nadie se interponga en s...
