Mis días mejoran mucho desde esa salida con Adrián. Ahora canto más que antes e imagino las mil y una posibilidades de citas perfectas que podríamos tener, aunque creo que ninguna supera esa noche mágica en que bailamos una canción de Coldplay a la luz de la luna.
Pero tal como se cumplen todos los plazos y llegamos a las marcas en el calendario, mi sesión más difícil también llega. Y ni toda la felicidad de los últimos días va a lograr que esté más entusiasmada para lo que me espera.
Es momento de fotografiar a Enzo, y si no fuera porque faltan muy pocos días para entregar mi calendario y aún no termino de tomar fotos, editar e imprimir, hubiera pospuesto ese momento unos días más, o meses. Incluso hasta años.
Enzo fue el error más estúpido que cometí, pero era de esperarse. Cuando una relación comienza en medio de la borrachera del siglo, y nace del odio, la frustración y el rencor que sientes por un ex que te engaña, es normal que las cosas terminen como terminaron.
El día en el que todo empezó, Héctor casi le parte la cara cuando entró en su cuarto y vio que justo yo salía del baño, usando solo mi tanga. Era el cumpleaños de mi amigo y la noche anterior habíamos armado una escandalosa fiesta con todos sus compañeros de la universidad y algunos conocidos míos. Es más, en algún punto del jolgorio había tanta gente que dejamos de reconocer a quienes nos rodeaban. ¿O eso era efecto del licor? Bueno, lo que haya sido, nos divertimos como nunca, hasta que en un punto yo empecé a pasar de ser la borracha divertida, a la llorona.
En esa semana había descubierto a Axel engañándome y Enzo me encontró a moco tendido en una de las sillas del jardín de su casa.
A partir de ahí todo es borroso para mí, solo recuerdo la sensación que me causó que el chico malo por excelencia, el hermano mayor de mi mejor amigo, su ídolo y mi crush durante algún tiempo, estuviera acariciando mi rostro.
No recuerdo muy bien los detalles, pero seguro me dijo que era una princesa y debía ser tratada como tal —era la frase estrella con la que conquistaba niñitas crédulas, y que yo había escuchado cómo se la decía a sus miles de conquistas a través de los años— y ahí fui yo, cayendo como pendeja, a pesar de saber que iba a ser solo sexo de una noche y una más en su lista de conquistas.
Aunque en eso sí me sorprendió, porque las cosas no se limitaron a una noche. No sé cómo pasó, pero duramos tres meses juntos. Hasta hoy creo que me hizo vudú.
La explicación que le di a Héctor, fue que la culpa la tenía el licor, o el despecho, o justo esa peligrosa combinación, pero lo más doloroso de esa mala experiencia fue que dejara de hablarnos.
Lo último que me preguntó después de la pelea que tuve que impedir en su cuarto al encontrarnos, fue si iba a tener algo serio con él. Después de que le respondiera, no muy convencida, que no tendríamos ninguna relación y aquello había sido solo un tonto error —mis planes hasta ese momento—, él vaticinó que su hermano me iba a hacer sufrir. Y vaya si tuvo razón.
Como sé que con el pasar del tiempo Héctor comprendió y perdonó todo, no dudé en pedirle que su sesión fotográfica se uniera con la de él. No puedo ni quiero pasar por todo esto sola, necesito el apoyo de mis mejores amigos para que el encuentro no me provoque un aneurisma con tanta rabia que me produce Enzo.
Mientras alisto todo para la sesión, mi teléfono recibe una llamada de mi mejor amiga.
—Hola, Scar. ¿Lista para enfrentarte a Menzo?
—Ay, pues lista, lista, no. Digamos que resignada. —Si no estuviera tan estresada, el que mi amiga usara el apodo que le habíamos puesto me habría divertido mucho. Pero ni Jim Carrey haciendo muecas en frente de mí podría sacarme una sonrisa en este momento.
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Doce estúpidos meses
Chick-Lit¿Y si toda tu carrera dependiera de que tus guapos exnovios posaran para tu calendario? *HISTORIA DESTACADA DE FEBRERO 2021 POR EL PERFIL OFICIAL DE HUMOR* Scarlett sueña con convertirse en fotógrafa, y no dejará que nada ni nadie se interponga en s...
