—¿Y entonces tuviste que fotografiarlos a cada uno para cada mes? —pregunta Silvana mientras Laura termina de orinar.
La fila para entrar al baño es tan larga que me da tiempo de contarle con todos los detalles la experiencia de fotografiar a doce ex para cumplir los caprichos de un profesor pendejo.
—Sí. Y no podía hacer trampa; el profesor encontró las fotos de mis ex y por eso se le ocurrió la brillante idea de sacarles copias.
—¡Qué loco! Y qué duro debió haber sido fotografiarlos, en especial a esos con los que no terminaste bien...
—O a los que todavía amas —interrumpe Laura al salir del baño y acercarse a nosotras para poder lavarse las manos.
Silvana abre mucho sus ojos y se queda mirándome con algo de desconfianza.
—¿Sigues enamorada de tus ex?
—Sí, pero no te preocupes, que Felipe no es uno de ellos... —Laura me quita la palabra.
—¡¿Qué?! ¡No! No es cierto, no estoy enamorada de ningún ex... ¡Yo tengo novio! O bueno, tenía novio hasta hace poco...
—Bueno, solo pregunté porque, la verdad, no tengo mucha experiencia en ese campo y me da mucha curiosidad. Felipe es el único novio que he tenido, y a veces me cuesta entender cómo puedes amar a alguien un día, y dejar de amarlo de un momento para el otro.
—Uuuu, y mi amiga en eso tiene muchíiiiiiisima experiencia.
Laura ya está bastante tomada y se pone fastidiosa. Cuando bebe pierde toda su decencia, incluso hasta el punto de usar las mismas groserías que el resto de los mortales.
—Pues... Qué te diré... Uno no deja de amar a alguien de la noche a la mañana. A veces hay todo un proceso detrás de eso, donde alguno de los dos empieza a perder el interés y el amor en ambos se va acabando. Y también hay veces en las que una relación termina porque alguien se va de la ciudad, porque uno quiere casarse y el otro no, porque no quieres hacer un trío; en fin, no siempre es porque se acaba el amor.
La chica me ve con tanta atención que me hace sentir como la Marie Curie de las relaciones. Aunque en realidad, de Curie solo tengo los residuos tóxicos...
—¿Eso te pasó a ti?
—En algunas ocasiones.
—Wow, ¿y tu novio no se enojó o se puso celoso por ese calendario?
—Ja, como si le importara —responde Laura, sin mencionar nada de la reciente ruptura.
—Pues qué afortunada eres de que no se hubiera enojado.
—Uy, sí. ¡Afortunadísima! —exclama mi amiga, la borracha, con gran ironía.
Yo prefiero no hablar de ese tema y por suerte, Silvana lo nota. Salimos del baño y se me ocurre pedirle un favor a mi mejor amiga.
—Lau, ¿será que me dejas sentar al lado de Héctor, entre tú y él? No quiero sentarme al lado de Adrián pues me está poniendo algo... nerviosa.
—No.
No sé si su respuesta es en serio o en broma, y me empiezo a reír con suavidad. Su mirada seria termina por apagar mi risa y hacerme suplicar.
—¡Ay, porfa!... Es mejor que Adrián y Héctor hablen entre ellos, después de todo se llevan bien. ¿Por fiiiiis?
—Ay, Scar, me encantaría ayudarte pero estoy en una conversación muy interesante, y recuerda que ya establecimos que llegó el momento de que consiga un novio. ¿Por qué no le pides el favor a Silvia?
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Doce estúpidos meses
Literatura Feminina¿Y si toda tu carrera dependiera de que tus guapos exnovios posaran para tu calendario? *HISTORIA DESTACADA DE FEBRERO 2021 POR EL PERFIL OFICIAL DE HUMOR* Scarlett sueña con convertirse en fotógrafa, y no dejará que nada ni nadie se interponga en s...
