En Bogotá llueve a cántaros. Es muy temprano para que esté tan oscuro afuera, pero eso no debería ni sorprenderme. Voy a extrañar la isla y su delicioso clima tropical que tan pocas veces tengo el placer de disfrutar.
Las llantas del avión tocan el piso y una voz nos indica que no desabrochemos nuestros cinturones hasta que el avión se detenga por completo. Adrián y Óliver se sentaron no muy lejos de mí, y ambos me lanzaron miradas y sonrisas durante todo el trayecto. Tengo el presentimiento de que en algún momento de esta semana tendré que hacerles frente y definir lo que siento por ellos y a dónde quiero que llegue nuestra relación, pero sigo sin sentirme preparada ni decidida para nada.
¿Por qué antes era tan fácil para mí decir que sí? Siempre se repetía la misma fórmula:
Muchacho guapo (que podía ser conocido de antes o no) + Atracción + Beso furtivo + Una frase similar a "Quiero que seamos novios"= Scarlett en una nueva relación.
Siempre hubo amor, antes o después de iniciar, y siempre pensé que ante el amor había que actuar. ¿Pero si no es así? ¿Si hay cosas más importantes?
No tengo tiempo para pensar en muchas más cosas pues el avión se detiene y los pasajeros empiezan a levantarse de sus asientos. Trato de esperar a que todo el mundo se baje del avión, pues para ser sincera no es muy agradable tener a Óliver y Ádrian juntos todo el tiempo, como si se estuvieran peleando por mí, o como si fueran mis guardaespaldas.
Por suerte, ambos bajan primero que yo y puedo caminar sola hasta el lugar donde se recoge el equipaje. Estoy esperando que mi maleta aparezca cuando Óliver se para a mí lado.
—Bueno, Scar, parece que la aventura se ha acabado.
¿Qué? ¿Cuál aventura?
—Estar con tus ex en una isla casi privada por casi un mes —continúa al ver que no entiendo a qué se refiere.
—Ah... sí. Esa aventura.
—¿Estás bien? Te noto... rara.
—Estoy tratando de que no se me pase la maleta.
—No importa, si se te pasa nos llevamos cualquier otra.
Logra hacerme sonreír, pero no tanto como para continuar con la conversación.
—¿Te parece si compartimos el taxi? Igual vamos para el mismo lado.
—Claro —respondo sin muchas ganas. Tengo el ánimo por el suelo y ni siquiera sé bien por qué.
A los pocos segundos, veo mi maleta acercarse y la tomo. Óliver recibe la suya casi en el mismo momento, y empezamos a caminar hacia la salida.
—¡Scar! —Giro al escuchar mi nombre en labios de Adrián. Se acerca rápidamente a nosotros, arrastrando su maleta.
—Voy a avisarle a mi hermano que ya llegamos —dice Óliver y se aleja un poco de mí.
—Hay algo de lo que he querido hablarte... pensé que lo podíamos hacer en el avión o la sala de espera... —señala Adrián, como si estuviera pensando en voz alta.
—¿Debe ser ahora?
Parece pensarlo por unos cuantos segundos.
—No, es más, sería mejor que ambos descansáramos —responde—. ¿Puedo recogerte mañana? Podríamos ir a tomar algo...
—¿Lista, Scar? —Óliver se acerca nuevamente y pasa su brazo alrededor de mi cintura. Me revuelvo algo incómoda, no esperaba que me tomara así.
La mirada de Adrián se torna un poco más seria.
—Sí, podríamos salir mañana. Ahora lo coordinamos por Whatsapp. —Me acerco y le doy un beso en la mejilla—. Que descanses.
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Doce estúpidos meses
Literatura Feminina¿Y si toda tu carrera dependiera de que tus guapos exnovios posaran para tu calendario? *HISTORIA DESTACADA DE FEBRERO 2021 POR EL PERFIL OFICIAL DE HUMOR* Scarlett sueña con convertirse en fotógrafa, y no dejará que nada ni nadie se interponga en s...
