Llego a mi casa con el ánimo por el suelo, a pesar de que pasé un momento muy divertido con Lucas, imaginando las mil y una opciones para vengarme de Álvaro por terminarme. Fue como el kamasutra de las venganzas para los ex.
Pero yo no soy así, yo soy incapaz de vengarme de alguien. Nunca, ni siquiera con Enzo, o cuando descubrí lo de Axel, hice algún plan para hacerle daño a alguien que alguna vez quise.
Dejo mis cosas en el suelo de mi sala, sin preocuparme por cómo quedaron. Me tiro en el sillón y estoy entrando a revisar mis redes sociales en el celular, cuando recibo una llamada.
—Hola, mamá. ¿Cómo estás?
—Hijita, ¿pues cómo voy a estar? Preocupada por ti. Hace mucho no me llamas —se queja la mujer.
—Ay, mamá, he tenido tantos trabajos de la U. Pero sé que no es excusa, lo siento.
—Bueno, Silvita. Lo importante es que estés bien juiciosa con tus trabajos. ¿Te está yendo bien?
«Si supieras por todo lo que he tenido que pasar». Pero no estoy de ánimo para hablar de eso ahora.
—Sí, mami. Me faltan pocos trabajos por entregar y conoceré la libertad. Aunque luego tendré que empezar a buscar trabajo.
—Por eso no te preocupes, hija. Recuerda que te seguiremos mandando el dinero para que pagues todas tus cosas. —«Así quién necesita sugar daddy. Aunque bueno, ahora que estoy sola, podría empezar a buscar...» —¿Y cómo está Álvaro?
Nunca me pregunta por él, pero justo hoy, sí. Quiero tirar el teléfono por la ventana. Quiero ir a buscar a Álvaro por cielo y tierra y partirle otro palo en la cabeza por terminarme y hacerlo justo antes de que mi mamá me pregunte por él. Y lo peor, quiero volver a llorar.
—Terminamos.
—Ay, hijita... No es que ese muchacho fuera santo de mi devoción, pero lo siento mucho. Pero mira lo positivo, ¡ahora puedes volver con Adriancito!
—Mamá... La verdad, no tengo cabeza para eso ahora.
—¿Y qué pasó?
—Diferencias irreconciliables.
—¿Dejaba la tapa del inodoro arriba, verdad? Ay, porque mira que varias veces he estado a punto de divorciarme de tu papá por ese pequeño detalle...
—No, mamá, no es por eso... Pero hablemos de otra cosa...
—¿No tenían los mismos gustos musicales? ¿No le gustaban las películas románticas?
—No...
—¿Prefería a sus amigos que a ti? O peor ¿prefería a su mamá que a ti?
—¡Que no! —La mujer no se rinde. En estas cosas es muy insistente. Si le hubiera contado que me desahuciaron y después que Álvaro y yo terminamos, estoy segura de que solo me hubiera preguntado por lo de Álvaro.
—¿Te puso los cachos? Te lo pregunto como última opción porque la verdad no creo que encuentre otra pendeja que se lo aguante...
—¡Le dije que lo tiene chiquito! —Hasta que al fin logra colmar mí paciencia.
Primero suelta una carcajada y, cuando al fin logra volver a respirar, trata de darme ánimos... A su manera.
—Silvita, en una relación lo que importa es que se quieran, y que firmen un acuerdo prenupcial antes de casarse. El sexo es lo de menos...
ESTÁS LEYENDO
Doce estúpidos meses
ChickLit¿Y si toda tu carrera dependiera de que tus guapos exnovios posaran para tu calendario? *HISTORIA DESTACADA DE FEBRERO 2021 POR EL PERFIL OFICIAL DE HUMOR* Scarlett sueña con convertirse en fotógrafa, y no dejará que nada ni nadie se interponga en s...
