Mis uñas se clavan dentro de las palmas de mis manos. Es la única forma en que puedo concentrarme en otra cosa que no sea clavarlas en cada uno de los músculos de este hombre.
Hasta el mareo se me quitó.
—¿Qué hacías ahora? —le pregunto en un afán por pensar en cualquier otra cosa que no sea una escena triple equis.
—Fui por bebidas. De hecho, no hemos tomado nada... aunque tú no deberías beber más.
—Pero te demoraste mucho.
—Es que Juliana me agarró... —Acerca su nariz a mi cuello y deja de hablar. Ay...
—¿Y eso? ¿Cosas de... ballenas? —Me cuesta articular palabras, o cualquier cosa con este hombre tan cerca.
—¿Ballenas? —Se ríe.
—Bueno, estamos en el mar... es común hablar de ballenas, tiburones, algas...
Suelta una carcajada muy sonora. Es increíble cómo a pesar de que en mis venas corre licor en vez de sangre, aún puedo sentir las mejillas rojas por la vergüenza.
—Creo... Me preguntó por ti... Que de dónde te conozco... Que si conozco bien a tus ex... —habla pausado, y entre pausa y pausa, inspira mi aroma.
Ay, pero qué chismosa. ¿No me ha hecho a mí las suficientes preguntas?
—Está muy interesada en mis ex...
—Se nota que se involucra mucho en su trabajo.
«Pues donde se involucre de más... la mando a dormir con las ballenas»
La canción se termina y Óliver se aleja un poco de mí. Me cuesta mucho trabajo separarme de él, pero finalmente me dejo caer al suelo. El mundo ha empezado a dar vueltas otra vez.
—¿Estás bien? —pregunta preocupado y se agacha a mi lado.
—Estoy perfectamente. Pero quedémonos aquí un ratico, ¿sí?
Se acomoda mejor y sonríe unos segundos después.
—¿Qué?
—Estaba pensando en la noche en que nos conocimos. O bueno, en que te conocí a ti, porque tú ni te acuerdas.
—Ay, y créeme que he tratado de recordar algún detalle de esa noche —respondo apenada—. ¿Pero por qué sonreías?
—Porque estoy esperando que empieces a cantar a todo pulmón... ¿O es que eres un tipo diferente de borracha?— pregunta y me río solo para no llorar de la pena—. O es que ya no estás despechada...
—Pues... no. Ya estoy muy muy bien. Así que el canto se acabó.
—Me alegro, aunque extrañaré las serenatas frente a mi apartamento. Bueno, aunque no mucho... Cantas horrible.
Nos reímos y lo empujo un poco, haciéndome la ofendida.
—Tu hermano nunca se ha quejado de mis payasadas.
—Mi hermano no tiene buen gusto musical.
—¿Ah, no? A ver, ¿cómo qué le gusta?
—Bad Bunny...
—Uy, mátalo y te quedas tú solo con toda la herencia.
Óliver ríe con ganas. Tiene una risa tan bonita que me hace guardar silencio unos segundos.
Un bulto pesado cae sobre mí y me dobla hacia adelante.
—¡Hola! —grita la persona que está aplastando todo mi ser—. ¿Se van a tomar estos coco locos?
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Doce estúpidos meses
ChickLit¿Y si toda tu carrera dependiera de que tus guapos exnovios posaran para tu calendario? *HISTORIA DESTACADA DE FEBRERO 2021 POR EL PERFIL OFICIAL DE HUMOR* Scarlett sueña con convertirse en fotógrafa, y no dejará que nada ni nadie se interponga en s...
