Las vacaciones de invierno del segundo año fueron tranquilas, a comparación del primer trimestre. Hermione volvió a esquiar con sus padres, Ron no pudo saltarse el Yule en casa; la señora Weasley le envió su respectivo suéter y dulces caseros, junto a una tarjeta de recuperación y en la que explicaba que entendía que no hubiese podido ir a La Madriguera, aunque hubiese aceptado su invitación semanas atrás.
La cura para el Barón y el pequeño Gryffindor petrificado estuvieron listas cuando no quedaban casi estudiantes en el castillo. Lo primero que Colin Creevey vio al abrir los ojos, recuperado, fue a Pomfrey, Sprout y Draco Malfoy, inclinados sobre su camilla. El último sólo quería asegurarse de que nadie fue herido por Riddle.
Aquello resultó en que el niño se le colgó del cuello, y luego se hizo casi imposible quitárselo de encima. Después le encontraría utilidad a ese hecho, como pidiéndole que fuese por su escoba para moverse por el castillo sin dar saltos en un pie, que llevase algunos libros de la biblioteca por él, ida y vuelta, e incluso que le prestase la cámara que parecía ser parte reglamentaria de su ropa.
Neville, que no estaba seguro de cómo enfrentar a su abuela, permaneció en el castillo. Jugaron snap explosivo junto a la ventana de la torre, le enseñó estrategias de ajedrez, y lo escuchó hablar de plantas mágicas acuáticas hasta caer dormido. No era tan mala compañía, cuando te acostumbrabas a que balbucease la mitad de lo que soltaba y hablase demasiado rápido el resto de las veces.
Pensó que ya tendrían tiempo para solucionarlo.
La noche en que despetrificaron a Regulus, el mago reaccionó para rodearlo con los brazos y lo estrechó tan fuerte que le cortó el aliento. Draco se aferró a él y no se quejó al respecto. Luego intentó hacer lo mismo con Snape, que protestó y lo apartó con un hechizo, sin ningún tipo de consideraciones por su recién arreglada condición.
Un par de días después del Yule, llegaría a Hogwarts un paquete extraño con una lechuza blanca, que lo siguió hasta la entrada de la torre. Llevaba unos dulces y una nota sencilla.
"Mamá dice que tengo que darte las gracias.
Sólo eso.
-Harry J. Potter"
Él se rio por un rato de la nota de agradecimiento-en-que-no-le-agradecía.
—0—
Las clases se retomaron con normalidad, tras los sucesos del diario. A los profesores no les importaba que hubiesen tenido al cuerpo estudiantil sumido en el caos un mes atrás, y quedó claro cuando Harry salió despedido contra la pared-colchoneta y rebotó en el suelo acolchado también, en clase de Defensa contra las Artes Oscuras.
Cómo odiaba a esa profesora.
Se puso de pie, tambaleándose, sosteniéndose un costado adolorido, y le dirigió la peor mirada que podía darle a alguien. La profesora A le sonrió.
Cuando lo apuntó con la varita, el niño esperaba otra lección inútil sobre escudos y ataques; en cambio, obtuvo una propuesta.
—Me gustaría que fuese mi representante de Slytherin en el club de duelos que estoy organizando, señor Potter.
Él parpadeó.
¿Qué acababa de oír?
—0—
Oh, por supuesto que el niño-que-vivió estaba en el club de duelos.
Claro que iba acompañado de sus tres amigos, y era más que obvio que sería el representante de Gryffindor de su año.
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Cuenta regresiva
FanfictionDesde que era muy joven, Draco sabía que sólo sería cuestión de tiempo para que el Señor Tenebroso fuese a buscarlo. Fanfiction slash del universo de Harry Potter. Aventura. Fluff/Eventual Drarry. AU. Draco!Elegido/Harry!Slytherin. El universo de Ha...
