En una casa en Godric's Hollow, Harry Potter era despertado por su energético padrino que se arrojaba encima de él, sacudiéndolo, aplastándolo y recordándole que era el día de la navidad muggle y la mejor parte del Yule de los magos y brujas. Su madre, que se aproximaba con más sutileza, le tendía una bandeja con galletas de chocolate, un vaso de leche, y lo invitaba a ver sus regalos bajo el árbol, después de habérselas comido y haberse puesto unos zapatos. Abajo esperaban el resto de los Merodeadores.
Mientras tanto, en un castillo en Escocia, un niño vacilaba al bajar los escalones hacia un piso escondido, más oscuro y silencioso, pero por alguna razón, con una calidez que superaba la heladez de las mazmorras.
—¿Draco? ¿Estás ahí?
El aludido emitía un sonido afirmativo y miraba hacia la entrada al cuarto, justo a tiempo para ver a Neville aparecer al pie de las escaleras, dando un cauteloso vistazo alrededor.
Sonrió. Era una sonrisa demasiado débil.
—¿Cómo llegaste aquí, Nev? —Se aclaró la garganta para disimular el nudo que se la cerraba un momento atrás y rascó tras las orejas de Leonis, manteniéndolo cerca.
Dentro del pequeño cuarto de piedra, Draco estaba sentado en el suelo, con las piernas recogidas bajo el cuerpo y todavía en pijama. El perro se tendía a su lado, con la enorme cabeza sobre su regazo.
El otro niño se acercó despacio, observó la fotografía que contemplaba, pegada a la pared con un artículo pegajoso y sin color, que Hermione les presentó como "cinta adhesiva", y se sentó en el lado que no era ocupado por el perro.
—Feliz Yule —Murmuró, mirándolo de reojo.
—Feliz Yule —Replicó Draco, de vuelta a su admiración silenciosa.
Pasaron un momento así, cada uno sumido en su propio mundo, hasta que Leonis gimoteó para pedir más caricias y ambos ahogaron la risa.
—Yo también tengo una de esas. En casa —Aclaró Neville, señalando la vieja imagen de los integrantes de la Orden del Fénix. Apuntó a una pareja, en particular—. Esos son mis padres. Alice y- y Frank.
—Dumbledore dice que eran muy valientes, que lo fueron hasta el último segundo —Neville asintió—. Esos son los míos. Ella es Narcissa, le decían Cissy. Él es Lucius Malfoy.
—Es verdad que te- te pareces mucho a él —El niño sonrió, pasando la mirada de Draco a la fotografía—, pero tienes...
—...los ojos de mi madre —Draco asintió, riendo por lo bajo. Incluso su risa era temblorosa.
—Era bonita.
—Preciosa —Confirmó él, tomando una profunda respiración—. Cuando estudiaba, llevaba un pañuelo consigo, y era tan amable como para ponerse a secar las lágrimas de un estudiante menor que llorase por su familia...
—¿Cómo lo sabes? —Inquirió Neville, curioso— ¿el- el profesor S-Snape te lo contó?
Sacudió la cabeza. Cuando se giró para mirarlo, tuvo una idea que le apretó ese algo en el pecho que le daba ganas de llorar desde que los vio en el viaje en el tiempo.
Tragó y volvió a inhalar, asegurándose de conservar la calma. Ayudó rodear con los brazos a Leonis y sentir la áspera lamida contra el dorso de una de sus manos.
—Si pudieses volver a verlos...—Empezó, en un susurro—, sólo verlos, desde lejos, cuando todavía eran jóvenes. Antes de la Orden, de la guerra. ¿Lo harías?
Neville se demoró unos segundos en contestar.
—Bueno, me- me gustaría —Admitió, asintiendo. Luego arrugó el entrecejo—. Pero...ya no están. Sé que no están. Podría e- emocionarme de verlos, pero si...si luego los extrañaré más...—Negó. Él pensó, con cierto toque de ironía, que Neville podía ser bastante listo para resguardarse a sí mismo del dolor.
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Cuenta regresiva
FanfictionDesde que era muy joven, Draco sabía que sólo sería cuestión de tiempo para que el Señor Tenebroso fuese a buscarlo. Fanfiction slash del universo de Harry Potter. Aventura. Fluff/Eventual Drarry. AU. Draco!Elegido/Harry!Slytherin. El universo de Ha...
