Llegaron a la escuela, en la entrada Alice se desvió para saludar a sus amigos de tercero, por otro lado Eugeo caminó tranquilo a su clase.
Desde su asiento veía la entrada de la escuela, podía ver a su amiga conversando y luego visualizó a su vecino, al instante en que la rubia lo notó se despidió de sus amigos y corrió a su encuentro.
Por otro lado Kazuto caminaba en paz, tenía sus audífonos puestos e ignoraba a todo el mundo, entró a la escuela y luego de unos metros recorridos sintió que le tocaban el hombro, se volteó solo por educación, se retiro el audífono.
-Hola- saludó una chica rubia cuyo nombre era conocido por todos- Me llamó Alice Zuberg, tu eres Kirigaya-Kun ¿cierto?- sonrió.
-Si, ¿puedo ayudarte?- contestó con desinterés.
-¿Tienes planes para el almuerzo? Tengo un amigo y pensaba que tal vez los tres podamos comer juntos- propuso con alegría.
-No me interesa- colocó su audífono de nuevo en su oído y reanudo su marcha.
La chica hizo un gesto exagerado tras el rechazo y Eugeo se rió un poco desde la ventana, su amiga corrió y en menos de unos segundos estaba en el salón junto a él.
-Me rechazó, ese antisocial recatado, dijo que no le interesa almorzar conmigo ¿puedes creerlo?- se acostó en su escritorio y fingió llorar.
-No debiste llegar de esa forma- contestó calmado.
-¿Cómo lo haremos entonces?- preguntó desesperada.
-Alice, no puedes simplemente llegar y forzarlo a tener una conversación- la chica hizo un puchero- Apuesto a que te contestó por cortesía-
-¿Cuál es tu plan?- lo miró furiosa.
-La casualidad-
-¿Eh?-
-Estamos en el mismo colegio, tarde o temprano nos toparemos y atacaremos- se encogió de hombros.
-Lo haremos a tu manera solo porque la mía falló un poco-
Las clases empezaron con normalidad, incluso fueron un tanto aburridas, por fin llegó la hora del almuerzo, Alice corrió a comprar algo que comer, Eugeo se quedó en el salón esperándola. Después de minutos volvió eufórica.
-¡Eugeo!-
-¿Qué pasa?- estaba acostumbrado a los desplantes emocionales de su amiga.
-Vi a nuestro objetivo salir de su salón, lo seguí hasta las escaleras sur, se sienta a comer ahí solo, jugaba algo en su teléfono celular ¿atacamos ya?- su rostro estaba casi pegado al de él.
-No sería de buena educación- respondió alejándose.
-Pero podría ser una casualidad, tu sabes, casualmente iba a subir por esta escalera para ir a..a...¿a dónde lleva esa escalera?-
-A un deposito de utensilios de limpieza-
-Exacto, pasamos, tomamos una escoba y nos hacemos sus amigos-
-Te lo tomas muy a prisa, sígueme- se puso de pie y su amiga le pisaba los talones, llegaron a la clase vecina.
-Hola- saludó Lizbeth.
-Liz- Alice se lanzó sobre ella para darle un gran abrazo- Él es mi mejor amigo Eugeo- se saludaron.
-Quiero- la rubia tocio- Queremos saber un par de cosas-
-Pregunta- respondió amigable.
-Le hablas a Kirigaya-Kun ¿cierto?- asintió- ¿Cómo hiciste para acercarte a él?-
-Bueno, es un chico difícil pero un día lo encontré jugando Gun Gale Online, y yo soy buena en ese juego así que le pregunte al respecto y poco a poco se abrió, aunque no debes presionarlo, el solo se acercará a ti una vez que te tenga confianza, por ejemplo a mi no me habla todos los días como si fuéramos amigos, la mayoría del tiempo me habla con cortesía- terminó.
-Entonces debemos buscar un interés en común- saltó de alegría la chica.
-¿Por qué el repentino interés en Kirigaya-Kun?- cuestionó la castaña.
-Es mi vecino y me gustaría ser su amigo- se encogió de hombros.
No iba a revelar su hipótesis a una chica que acababa de conocer.
-Muchas gracias Lizbeth-Chan- agradeció el rubio.
-Llámame Liz- se despidió y entró de nuevo al aula.
Los rubios volvieron a su clase, ahora debían buscar un interés en común, solo debían elegir un videojuego que jugar para tener una conversación.
Salieron a sus casas, vivían por donde mismo así que una parte del camino la recorrían juntos.
-Esta noche crearé un perfil en Mario Kart, y mañana le preguntaré a Kirigaya-Kun si lo juega- declaró animosa.
-Yo haré los deberes- contestó su amigo.
-Ni si quiera pareces interesado, Eugeo tu fuiste el que dijo lo de los sentimientos- hizo un puchero.
-Lo sé pero no quiero hacer algo que moleste a Kirigaya-Kun- declaró honestamente.
-Recuerda que le estamos haciendo un favor, necesita vivir en el mundo real de vez en cuando-
Era cierto, la chica tenía un buen punto, ese chico necesitaba conocer un poco más el mundo real y ellos podrían ser su llave.
-Tienes razón, pensaré en algo- se despidieron.
Eugeo caminaba tranquilo a casa cuando vio a su vecino afuera de su puerta, parecía buscar algo en su mochila. El rubio no resistió la duda y cruzó la calle.
-¿Esta todo bien?- preguntó mientras se acercaba.
-Creo que olvide mi llave- explicó con tranquilidad, era la primera vez que escuchaba su voz.
-¿Necesitas ayuda?-
-Mi hermana no debe tardar en llegar de sus clases de kendo así que la esperaré- lo miró y el rubio sintió un escalofrío.
-Si requieres algo estoy cruzando la calle- sonrió y señaló su casa.
-Muchas gracias-
Eugeo cruzó la calle y entró a su casa, corrió a su cuarto y miró por la ventana para observar a su vecino, estaba viendo su celular, seguramente jugando a algo. Por un segundo el ojinegro volteó a la ventana de su vecino e hicieron contacto visual por milésimas de segundo. Eugeo se agachó en cuanto sus ojos se encontraron.
Tuvo miedo de volver a mirar, escuchó a la hermana de su vecino llegar y segundos después entraron a casa. El rubio cerró su cortina para evitar pasar otra escena como la anterior.
Al otro lado de la calle Kazuto entró a su habitación y solo por curiosidad miró por la ventana.
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Enamorando al gamer
FanfictionKazuto es un gamer solitario que prefiere pasarse las tardes jugando que hacer otra cosa-, por otro lado su vecino de enfrente, Eugeo, siempre lo observa desde su ventana preguntándose si ese chico puede tener sentimientos hacia algo que no sean los...
