Dolor.
Lo único que sabía con certeza en ese momento era que dolía; dolía sentirse usado, dolía repetir aquellas palabras, dolía recordar todos lo momentos, dolía pensar, pero sobre todo dolía querer.
Apenas entró a su casa soltó en llanto, se deslizó por la puerta y abrazó sus rodillas. No podía creerlo, mejor dicho, no quería creerlo, ¿Cómo era posible? Por un lado quería creer que la rubia lo había inventado todo pero ella le había descrito las situaciones donde solo habían estado ellos.
Si se detenía a pensarlo tenía sentido, era como si todo lo que hacía su vecino fuera meditado con atención y no fuera por instinto. Siempre se mantenía calmado y su rostro no cambiaba aunque estuvieran a dos centímetros de distancia. O quizá estaba pensando demasiado y nada era verdad ¿Cómo saberlo?
Se calmó un poco, le había dicho a su amigo que no se le acercará, esa era la prueba: si lo buscaba para aclarar las cosas significaba que la rubia mentía pero si hacía caso sin preguntar nada quería decir que él aceptaba lo que hizo. Con este pensamiento en mente se puso de pie y respiró con normalidad. Todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
Ese pensamiento le dio un poco de esperanza, no quería tirar su corazón a la basura.
Pasaron las horas, si no se equivocaba las clases habían terminado y su vecino no tardaría en llegar a casa, casi como si lo hubiera invocado tocaron la puerta. Respiró muy hondo y fue a abrir, claro que se haría el digno pero le gustaba pensar que todo había sido un error. Tenía que serlo.
-¿Si?- entré abrió la puerta y agregó con desagrado- Solo eres tu-
-Kirito-kun, ¿Qué te dijo Alice?- se oía algo preocupado.
-Me dijo que he sido tu experimento desde el principio- sonó un poco dolido, pensarlo aún le producía escalofríos.
-Entiendo- respondió sin más.
-Entonces ¿Es verdad? ¿Soy tu ratón de laboratorio? Eh-
-Ahora que lo sabes no tiene sentido fingir- lo miró a los ojos- Si, he estado experimentando contigo-
Su única esperanza fue destruida en ese momento ¿Acaso escuchó bien? Le acababa de dar la razón a Alice, ni si quiera trato de ocultarlo ¿Qué tan hijo de perra debía de ser para decirle eso?
-Era verdad- susurró con la voz cortada- Fui un tonto-
-Quiero decirte que no lo hice con una mala intención-
-¿Qué? ¿Entonces cuál era tu intención? ¿Qué clase de persona eres? Y ¿Qué clase de persona crees que soy?- Ira, cólera, rabia, furia era lo único que podía descargar en ese momento.
-Yo quería ver si tenías sentimientos-
-¡Claro que los tengo! ¡Todo el mundo los tiene! Yo sabía que estabas buscando algo de mi, todas las personas lo hacen-
-Kiri...
-¡Te abrí mi corazón! Te conté cosas que nadie sabe, te deje hacerme lo que querías, y como un imbécil terminé enamorado de ti- las lágrimas escaparon de sus ojos- Debí suponer que era el único que sentía algo- lo empujó- Vete de aquí, no quiero volver a verte nunca, no puedo creer que confíe en ti e incluso pensé que esto era un mal entendido- estrelló su puño contra el marco de la puerta- Eres un idiota, un hijo de perra, eres la peor escoria que ha existido en esta tierra- volvió a empujarlo- Espero que te pudras, te odio- no pudo contenerse más y lloró.
Cuando Eugeo quiso acercarse pero le dio una bofetada, y cuando cruzaron miradas lo supo, Kazuto nunca volvería a ser el mismo.
El pelinegro entró a su casa, subió a su habitación y tiró todo lo que estaba en el escritorio incluido su álbum de fotos. Se agarró la cabeza y se dejó caer de rodillas, gritó, se sentía usado, quería desaparecer, quería morir y deshacerse de esos horribles sentimientos.
No supo en que momento se quedó dormido pero de pronto sintió que lo movían.
-Hermano- Suguha se oía y veía bastante preocupada- ¿Qué paso? ¿Por qué lloras?-
Se tocó el rostro, efectivamente seguía llorando, no resistió más y abrazó a su hermana.
-Yo... yo... por favor no dejes que se acerqué nunca más- suplicó.
-¿De qué hablas?- se separó un poco y le limpió las lágrimas- Necesito que me lo expliques-
¿Cómo decirle eso a su hermana? La conocía bastante bien, sabía que en cuanto le dijera cruzaría la calle para matar a aquel chico y no quería eso; le dolía no poder desearle el mal, lo quería demasiado.
-No dejes que el vecino se acerqué- volvió a llorar- Él, él es la persona de cual estoy enamorado y quiero olvidarlo- sus ojos lo delataban un poco, sabía que estaba ocultando algo importante pero no iba a presionarlo.
-Entiendo pero debes contarme luego ¿Okay?- le quitó el cabello de la cara- Prepararé la comida- se separó y bajó.
Se calmó lo suficiente como para recoger sus cosas, tomó el teclado y el mouse de su computadora y lo puso en su lugar, recogió un par de libretas y libros, recogió el álbum de fotos y lo abrió en aquella nota que le había dejado, suspiró algo cansado, ya no quería llorar pero aquellas lágrimas salían solas.
La noche llegó junto con la madre del joven, Suguha le había dicho que su hermano se encontraba mal. Ella subió al cuarto, escuchó sollozos leves y su corazón se rompió un poco.
-¿Cariño?- se acercó y se sentó en la cama- ¿Estuvo tan mal?-
-No quiero hablar de eso- contestó sin destaparse la cabeza.
-Ay hijo, no puedo ayudarte a menos que me cuentes- de pronto el chico se sentó y miró a su madre.
-No era lo que esperaba, él no me ve de esa forma- contestó bajando la mirada- Fui un tonto al pensar que podía enamorarse de mi-
-No no no, claro que no cariño- lo abrazó- Él es un tonto por no ver lo grandioso que eres- le besó la cabeza- Estoy segura que él se arrepentirá de perderte y en ese momento deberás tomar una importante decisión-
-Gracias, de momento me bastará con dejar de llorar- la miró- ¿Tienes algún consejo para eso?-
-Si, hazlo todo lo que puedas, deja que salga, tu cuerpo sabrá cuando parar- se paró- Será mejor que duermas, mañana tienes escuela-
-Buenas noches-
Pasó la noche llorando en silencio, ¿Tanto se había enamorado en tan poco tiempo? El amor definitivamente era algo peligroso.
La escuela pasó demasiado lento, las clases no iban a detenerse por un corazón roto, trato de poner toda su atención en lo que decían sus maestros, a la hora del descanso decidió quedarse en el salón a hacer sus tareas, mantener su mente ocupada era la única opción.
Había pasado un rato cuando se escuchó un discusión en el pasillo.
-Eres un idiota, no vengas a culparme- aquella voz, la voz de sus desgracias.
-No grites Alice, es molesto- y la voz de su sufrimiento- Solo quiero que me escuches un momento-
-Adelante pero pensé que no ibas a volver a hablarme en tu vida-
-Estas en lo correcto- hubo una gran pausa- Lo que no fue correcto fue que le dijeras-
-Era lo correcto- se escucharon pasos- No tengo que seguir hablando contigo-
-Lo mismo digo-
Los pasos se oyeron en direcciones distintas, no quería escuchar nada, ya no quería seguir con nada, se sentía vacío por dentro como si le hubieran arrancado una parte vital de su cuerpo.
A la salida se encontró con la persona que menos quería ver.
-¿Podemos hablar?- lo tomó del brazo- Por favor Kirito-kun-
-En serio, no quiero hacer esto- se soltó- Ya basta- se le cortó la voz y se fue.
Desde ese día su vida cambio un poco, su hermana dejó de ir al club para evitar que Eugeo se acercará a la casa, por otro lado Kazuto seguía sin ánimos de nada cosa que preocupaba a su madre pero a la vez entendía que se sintiera de esa forma. Se conectaba a Sword Art Online pero no ayudaba en nada, solo observaba a todos los jugadores.
-Oye viejo, llevas varios días actuando raro, ¿Estas bien?-
-Si, tranquilo Klain- suspiró como lo hacía últimamente- Solo quiero mantener mi mente ocupada-
-¿Tiene algo que ver con tu pareja?-
-Cállate, no es por eso-
-Eres como un libro abierto amigo, ¿Quieres hablar de eso?-
-No realmente- contestó desanimado.
-De acuerdo pero si no lo hablas con alguien va a aplastarte-
-Lo tendré en cuenta, gracias viejo amigo- se desconectó del juego y se recostó.
Prácticamente todo lo que hacía era estar acostado o en todo caso hacer los deberes, eso era lo que hacía antes de todo ese asunto pero ahora se sentía tan solo, algo le faltaba a sus días.
No sabía cuanto tiempo llevaba con esa rutina ¿1 semana? ¿2 días? Es extraño como el tiempo corre cuando estás solo.
-¡Largo!- escuchó un gritó y después un portazo.
-¡¿Todo bien Sugu?!- gritó desde su cuarto.
-¡Si, solo un idiota!-
Sonrió, su hermana era una gran guardiana pero le preocupaba que ella se quedará sin vida por su culpa.
Frustrado por haber sido echado, Eugeo caminó en otra dirección, a diferencia de Kazuto, él sabía que llevaban 8 días sin hablar con él ni con Alice. Estaba enojado por ser tan idiota, esos días le habían servido para reflexionar acerca de la situación, también hizo algo que nuca imaginó: pensar en su futuro, y por alguna razón este se sentía solitario sin sus amigos.
Ya no estaba dispuesto a soportarlo, iba a resolverlo.
Hola gente, una disculpa por subirlo apenas, según yo se subió ayer.
Voten y comenten.
Un pequeño aviso: Voy a estar desaparecida por algunos días, en mi universidad ya nos pusieron en cuarentena y algunos profesores decidieron ponernos todo el semestre de tarea y tengo que hacerla :(
El siguiente capítulo tratará del querido, por el momento odiado, Eugeo. Tranquilos, no voy a hacer que sea muy rápido, quiero hacerle justicia a cada personaje.
Recuerden no salir más que lo necesario, cuídense mucho por favor. Yo tengo miedo porque en el trabajo de mi mamá había un caso sospechoso y pues vale riata.
Los quiero mucho.
ESTÁS LEYENDO
Enamorando al gamer
FanfictionKazuto es un gamer solitario que prefiere pasarse las tardes jugando que hacer otra cosa-, por otro lado su vecino de enfrente, Eugeo, siempre lo observa desde su ventana preguntándose si ese chico puede tener sentimientos hacia algo que no sean los...
