¿Cuánto tiempo ha pasado desde el día que se arreglaron los problemas entre Kirito y Eugeo? Exactamente dos años y medio.
¿Qué sucedió entonces?
El día que decidieron hacer la paces también hablaron con la mamá del pelinegro para proponerle la idea de que el rubio viviera con ellos y aunque al principio Midori vi muchas desventajas decidió darle algunos días de prueba.
-Pasarás una semana aquí y así podré ver si puedes o no quedarte- sentenció.
-¿Por qué?- preguntó su hijo un poco intrigado- Eugeo no es un mal chico y tu lo sabes-
-No es que tenga algo en su contra- suspiró- Quiero que ambos entiendan una cosa, cruzando la calle esta la familia de Eugeo-kun, no si se eso pueda convertirse en un problema a futuro para cualquiera-
-Solo mi madre podría ser un problema- habló el mencionado- Pero ella me ha dejado en claro que solo tiene un hijo así que además de miradas de asco o comentarios homofóbicos no se me ocurre que más pueda hacer-
-Pero ¿Tu estarás bien? ¿No será difícil para ti? No quiero que te sientas incómodo- se sincero la mujer.
-Yo tomé la decisión de ser libre- sonrió- Si ella no lo entiende es su problema-
De esa manera Eugeo tomó un período de prueba en casa de los Kirigaya, al principio se ofreció a dormir en la sala pero eventualmente consiguieron un futón para que durmiera en el cuarto de su pareja. Se sentía extraño, era un ambiente desconocido para él pero no tardó mucho en acostumbrarse a la rutina de esa singular familia; cocinaba para que Suguha pudiera concentrarse en el torneo de kendo. Durante su semana ahí demostró ser capaz de manejar distintos tipos de situaciones pero lo que más lo marcó fue lo que pasó la ultima noche de su periodo de prueba.
Aún no habían comenzado con la terapia para Kazuto sin embargo este ya se mostraba más tranquilo, como si el simple hecho de tener a Eugeo de su lado le diera una especie de fuerza. Pero no todo podía ser perfecto y es que situaciones tan fuertes como las que ha vivido el pobre chico no pueden ser solo enterradas en la mente, no, si no se resuelven de forma correcta te atacan con la guardia baja.
La noche empezó tranquila como cualquier otra, ambos chicos fueron a dormir luego de una intensa charla de "¿Cuáles papas eran mejores: francesas o en espiral?" la conclusión fue que el ojiverde cocinaría ambas para juzgarlo en vivo y en directo. Eran alrededor de las cuatro de la mañana cuando un ruido despertó al rubio, se sentó y empezó a buscar la fuente del sonido, tardó unos segundos en darse cuenta que provenía de la cama de su compañero; se puso de pie y comenzó a moverlo para poder despertarlo pero no lo lograba.
Kirito estaba con una respiración errática, y soltaba pequeños "No" entré sollozos, se removía de un lado a otro en la cama; por más intentaba calmarlo no podía, empezaba a asustarse y no sabía como reaccionar ¿Qué se supone que haces cuando no puedes despertar a alguien que esta teniendo un ataque de pánico entre sueños? Se tiró en su futón y se cubrió la cabeza con la almohada "¿Qué hago?" era el pensamiento que atravesaba su cerebro, lo único que podía hacer era escuchar los agonizantes sonidos que salían de la garganta de su pareja. Sintió entonces el rudo puño de realidad en su cara: No era lo suficientemente capaz para proteger a Kirito. Si quería permanecer a su lado debía esforzarse más y ser un soporte, un pilar en el cual su amigo pudiera poner toda su confianza pero de momento no podía hacer nada.
-¡Basta!- un gritó lo sacó de sus pensamientos, luego solo escuchó débiles sollozos- Ya basta-
Le hubiera gustado levantarse y darle un gran abrazo pero solo pudo escuchar, su cuerpo no respondió o quizá muy en el fondo sabía que no quería hacer algo, tenía miedo. No pudo dormir el resto de la noche, en cierto momento se levantó y se sentó junto la cama del pelinegro, se dedicó a observarlo mientras dormía para asegurarse de que aún estaba respirando, de que aún estaba a su lado, de que nadie se lo había llevado de nuevo, por lo menos físicamente porque esa noche le quedó claro que mentalmente hablando Kirito podía estar lejos, muy lejos de él.
A la mañana siguiente Kirigaya-san determinaría si era apto o no de quedarse con ellos, al despertar decidió no comentar nada acerca de lo que escuchó y esperar a que le dieran respuesta.
-Has demostrado que puedes estar aquí sin importar la situación en la casa de enfrente así que no veo problema de que te quedes- sonrió- Kazuto hijo, se buen chico y prestale ropa en lo que puedo comprar para él-
-Esta bien así- la detuvo- Abrieron una tienda de discos en el distrito comercial y solicitan personal, quiero hacerlo por mi mismo-
-Entiendo eso pero no puedo permitir que sigas con las mismas dos camisetas y un pantalón- le tocó el hombro con suavidad- No eres una carga para mi. Por cierto ¿A qué hora es tu cita cariño?- miró a su hijo.
-Tres de la tarde en punto- contestó- Eugeo prometió acompañarme así que no te preocupes-
-Genial, me voy al trabajo, cuídense- se despidió de los chicos- ¡Suguha si no bajas ya tendrás que tomar el autobús!-
-¡Ya voy!- se escuchó un gritó desde la planta alta y luego vieron a la chica correr a toda velocidad- Nos vemos-
-Suerte en tu práctica Sugu- le dijo su hermano mayor y el rubio solo se despidió con la mano- ¿Harás las papas?- le preguntó con una sonrisa.
-Claro que si pero le prometí a Alice que la ayudaría a elegir un regalo para Eldrie-san- comentó- Vendrá en 10 minutos y aprovecharé para pedir información en la tienda de discos pero no te preocupes- le besó la mejilla- Prometo estar a tiempo para acompañarte-
-Claro- sonrió- Creo que hablaré un poco con Klain en lo que regresas, se preocupa demasiado-
-Lo saludas de mi parte- volvió a besarlo- Te amo, nos vemos más tarde-
Salió de la casa, observó por unos momentos su antigua casa como lo hacía cada mañana y vio salir a su padre, este lo miró y cruzó la calle para saludarlo.
-Hijo- le dio un pequeño abrazó- ¿Cómo has estado? Supe por tu hermano que estás viviendo con los Kirigaya-
-Si, me pareció bueno quedarme ahí hasta conseguir algo de dinero- sonrió.
-Puede que tu madre este enfadada pero no significa que yo no vaya a apoyarte, llámame de vez en cuando para saber como estas y si necesitas cualquier cosa-
-Claro, ahora mismo voy al distrito comercial a pedir trabajo-
-De acuerdo, luego me dices donde para ir de visita-
-Si- observó a su amiga a lo lejos- ¿Cómo están las cosas en casa?-
-Algo tensas, Eolyne suele estar muy enojado por la situación y tu madre lo ignora totalmente-
-Buenos días- saludó la chica llegando.
-Buenos días Alice- saludó el hombre- Debo ir al trabajo, nos vemos luego hijo-
-Adiós papá- el mayor subió a su auto y se fue, el rubio se sentía feliz detener el apoyo de su padre- ¿Nos vamos?-
Ambos rubios caminaban con singular alegría, hablaban felices de todo lo que había pasado en la semana, el frío de Diciembre era cada vez más insoportable, les helaba hasta lo huesos, sobre todo a Eugeo que no llevaba un abrigo.
Compararon algunas cosas para el, por fin, novio de Alice y luego pasaron por la famosa tienda de discos. El encargado de la tienda se mostró muy amable y le dijo que podía empezar a trabajar en cuanto quisiera.
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Enamorando al gamer
FanfictionKazuto es un gamer solitario que prefiere pasarse las tardes jugando que hacer otra cosa-, por otro lado su vecino de enfrente, Eugeo, siempre lo observa desde su ventana preguntándose si ese chico puede tener sentimientos hacia algo que no sean los...
