Capítulo 13

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Ambos chicos caminaban hacía el festival, Eugeo hablaba sobre algunas cosas que quería hacer durante su travesía, Kazuto estaba emocionado por ir, quizá no lo demostraba pero lo sentía además tenía una calidez extraña en su pecho. 
Por fin llegaron a donde era el evento, estaba adornado muy tradicional con lamparas , puestos de comida, gente en yukata; todo se veía realmente hermoso.
-Wow- dijo el pelinegro con los ojos brillantes- Es muy bonito-
-Sip- lo miró - ¿Es tu primera vez en un festival?- 
-Si- dijo apenado- Solo lo he visto por la ventana cuando son en nuestro vecindario-
-Entonces hagamos un montón de cosas hoy, Kirito-kun- sonrió y el contrario se sonrojó al escuchar como lo había llamado.
Fueron a todos los puestos, jugaron a todos los juegos, pasearon a lo largo del lugar, hasta que se encontraron con alguien.
-¡Eugeo!- escucharon a lo lejos.
-Alice, ¿qué haces aquí?- preguntó el rubio.
-Pasaba por aquí y vi el festival-
-¿Y por qué llevas yukata?- señaló Kazuto metiéndose en la conversación.
-Alice-chan- una pelinaranja apareció a su lado- Oh, Eugeo-kun, Kirigaya-kun, hola- saludó.
-Hola Yuuki-san- contestó Eugeo.
Kazuto se perdió la conversación, en cuanto aparecieron las chicas sintió de nuevo un enojo indescriptible, era como si le acabaran de arruinar su momento con su vecino.
-Los fuegos artificiales comenzarán en cualquier momento- dijo emocionada la rubia- Deberíamos buscar un lugar para verlos- sugirió y tomó la mano del rubio para jalarlo.
Para la sorpresa de todos los presentes la otra muñeca del chico fue sostenida por su acompañante. Alice captó rápidamente la situación, eran celos, el chico estaba celoso de ella.
-¿Qué ocurre, Kirito-kun?- preguntó preocupado viendo el agarré del chico.
-Yo..am....solo- lo soltó lentamente- Lo siento-
-Asuna creo que sería mejor irnos- comentó la chica.
-Es cierto, hasta luego chicos-
Ambas desaparecieron dejando a los chicos un poco incómodos, realmente solo Kazuto estaba incómodo, el ojiverde pensaba en la reacción de su amigo, si había pasado eso significaba que su hipótesis se estaba realizando y eso le agradaba.
-Kirito-kun este es un buen lugar para ver los fuegos artificiales- se detuvieron en un mirador arriba de una pequeña montaña, el pelinegro ni si quiera sabía como habían llegado hasta ese punto.
-Si tu dices- respondió sin mirarlo, se sentía como un tonto.
-¿Ocurre algo?- preguntó.
-Es solo que- suspiró- Siento que fui grosero con ella y me siento mal por eso- no iba a contarle a su vecino sobre su enojo.
-Alice suele ser muy molesta, ignoró por completo a Yuuki-san y eso estuvo mal, tu la hiciste entrar en razón y volver a la realidad- se encogió de hombros y lo miró- No te preocupes por eso- le sonrió y se acercó hasta quedar totalmente de frente.
-Esta bien- dijo con cierto nerviosismo, no se acostumbraba a tener tan cerca al rubio.
-Dime Kirito-kun, ¿alguna vez te has enamorado?- preguntó casi susurrando.
-¿Eh? Bueno...yo.. Am- Eugeo se inclinó para poder mirarlo a los ojos y brevemente desvío su mirada hacía los labios del ojinegro.
El ojiverde se acercaba con lentitud, sus respiraciones empezaron a mezclarse y antes de terminar de cortar la distancia se escuchó un ruido, los fuegos artificiales acaban de comenzar, era un espectáculo hermoso, Kazuto se movió un poco para quedar de frente al evento dejando a un lado a Eugeo.
Sus ojos brillaban con alegría, nunca en su vida había visto los fuegos artificiales de esa manera, tan cerca y con alguien a su lado. El rubio se paro a su lado y sonreía, de pronto sintió una opresión en su mano, su vecino lo sujetaba y cuando lo miró pudo jurar que su sonrisa creció más. Kirigaya se sonrojó y decidió seguir viendo aquellas explosiones de colores.
Una vez que acabaron los chicos bajaron la montaña para ir rumbo a sus hogares, era algo tarde pero no era peligroso ir caminado.
-Eso ha sido maravilloso- Eugeo rompió el silencio.
-No solo eso, hoy fue un día maravilloso- paro frente a su vecino he hizo una reverencia- Gracias-
-No tienes porque hacer eso- lo tomó por los hombros y lo levantó- Somos amigos ahora, y te aseguro que haremos un montón de cosas maravillosas juntos- sonrió.
La electricidad que Kazuto sentía subir por su espina dorsal no podía ser normal, no era posible que esa sensación se presentaba solo cuando estaba con su vecino, y tampoco era normal ese enojo que le causaba verlo con su amiga.
-Llegamos- anunció el rubio y paró frente a la casa de los Kirigaya- Fue algo asombroso. Me alegra que hayamos ido juntos-
-A mi también- sonrió con timidez.
-Será mejor que me vaya- comenzó a dar la vuelta- Nos vemos en la escuela-
-Espera- lo detuvo el chico y antes de que pudiera dar la vuelta sintió los labios de Kazuto en su mejilla- Hasta luego-
Cuando miró el otro había desaparecido dentro de su hogar, Eugeo cruzó la calle y entró a su casa.
El pelinegro corrió hasta su cuarto y cerró la puerta, luego se deslizó dramáticamente hasta el suelo.
-¿Qué acabo de hacer?- el color rojo se apoderó de él. Parecía más tomate que humano, la escena se repetía una y otra vez en su cabeza- ¿Y ahora que haré?- hundió su cabeza en sus rodillas.
Lo había hecho sin pensar, alguna vez su amiga Sachi lo había echo y por eso le pareció bien hacerlo, sin embargo al instante recordó que 1) Sachi era una niña y era un gesto de inocencia, 2) Ambos eran chicos, 3) En la edad que se encontraban era una muestra de cariño.
Se avergonzó aún más, no sabía como manejar todas esas nuevas emociones.
Al lado contrario de la calle Eugeo llamó a su mejor amiga para informar la situación, era algo importante que debía decirle inmediatamente.
-Hola Eugeo,  ¿Qué hay de nuevo? ¿Ya terminó tu cita?-
-Si, Alice tengo algo que decirte, algo que te hará gritar de emoción- le advirtió.
-Dime dime dime- se puso impaciente.
-Kirigaya-kun me besó- separó el teléfono de su oído.
Al principio no escuchó nada, luego sonidos como si estuvieran matando un cerdo se hicieron presentes, y finalmente gritos de fangirl loco aparecieron.
-NO PUEDO CREERLO, KAZUTO ESTA TOTALMENTE ENAMORADO DE TI- se calmó un poco, pero solo un poco- ¿Cómo fue? ¿A qué supo? ¿Sus labios eran suaves? ¿Fue un beso francés?-
-Cálmate, al momento de estarme llendo me llamó y me beso la mejilla, luego entró a su casa- explicó.
-Entiendo, entonces quiere decir que ya estas en su radar- tomó aire- Debo felicitarte, jamás creí que realmente funcionará tu plan de enamorarlo-
-Si te soy sincero yo tampoco estaba seguro al inicio pero viendo los resultados que he logrado- lo interrumpió.
-Querrás decir que hemos logrado, yo también te he ayudado- se quejó.
-Lo siento, tienes razón-
-¿Qué sigue ahora?- preguntó curiosa la chica.
-Ya probé mi hipótesis así que supongo que es todo-
-¡No!, no puede terminar aquí, solo el primer paso esta listo, ahora que lo tienes ahí debes mantenerlo hasta que estés seguro de sus sentimientos-
-Eso suena un poco cruel- respondió el rubio.
-Un experimento no acaba hasta que tiene un resultado- refuto- No puedes abandonar esto-
-Creo que tienes razón Alice, ¿para qué empezar algo que no voy a terminar?-
-Asi se habla, ahora debo dormir- colgó.
Eugeo se tiro sobre su cama y sonrío. Sus cortinas estaban entre abiertas, si hubiera mirado a esa dirección se habría dado cuenta que Kazuto lo miraba, y sintió triste al ver como sonreía al hablar por teléfono con Dios sabe quien, no entendía como hacer que el rubio sonriera así cuando estaban juntos y tampoco entendía porque quería que le sonriera así.
Un tanto frustrado cerró sus cortinas e imitó la acción de su vecino al tirarse sobre su cama. No resistió mucho tiempo y llamó al rubio.
-¿Hola?- contestó.
Nunca pensó que fuera a responder.
-Ah, Ho.. Hola- dijo apenas.
-¿Ocurre algo Kirito-kun?- preguntó con curiosidad.
-No, yo solo me preguntaba si- se quedó callado.
-¿Te preguntabas si?- ahora se oía preocupado.
-¿Quieres comer conmigo en el almuerzo?- dijo lo primero que se le ocurrió y se acercó a su ventana.
-Claro, te llevaré algo de comer- respondió en tono alegre.
-No hace falta- se avergonzó, y abrió ligeramente la cortina, el alma se fue a otro continente cuando vio a su vecino al otro lado, apoyado sobre el marco de su ventana mirando hacía su casa.
-Hola Kirito-kun- lo saludó con la mano y sonrío.
-Buenas noches- colgó y cerró rápidamente su cortina, se avergonzó aun más pero sonrió por haber visto a su vecino sonreirle, ahora podía irse a dormir con más calma.
Eugeo cerró su ventana y se preparó para dormir, la imagen que le había regalado su vecino había sido exquisita y fue lo que lo motivo a seguir con su experimento.

Primera actualización del 2020.
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Los quiero mucho amigos.
   

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