La emoción de ambos desapareció un poco cuando se percataron de que el clima había cambiado abrupta mente mientras ellos charlaban, ahora llovía como si no hubiera un mañana y ninguno tenía paraguas.
-Esto es un problema- dijo Eugeo con ironía.
-Podemos dejar nuestras mochilas aquí y correr a casa- sugirió.
-Esa es una excelente idea-
Ambos volvieron dentro y dejaron su mochila en su pupitre, Kazuto se alegraba de haber corrido durante una semana; se encontraron en la puerta.
-No veo nada con esta lluvia-
-No es tan difícil, he jugado demasiados juegos donde la lluvia te imposibilita la vista- dijo orgulloso de su experiencia gamer.
-De acuerdo- tomó la mano del contrario con fuerza- Tu guías, Kirito-kun-
Ambos corrieron con todas sus fuerzas, en segundos quedaron empapados; el rubio gritaba divertido y apretaba la mano del pelinegro. Pararon en un kiosco para recuperar el aliento, la lluvia había disminuido.
-Parece que podemos caminar desde aquí- señaló Kazuto- Nuestras casas no están muy lejos de este punto-
-Entonces vamos-
Ahora caminaban más tranquilos, charlaban acerca de la semana que estuvieron separados, doblaron la calle y frente la residencia de los Kirigaya había un hombre, su madre estaba inmóvil y Suguha tenía la frente pegada al suelo, de su garganta salían desgarradores gritos. El pelinegro no lo pensó mucho y corrió a su casa.
-¿Qué ocurre?- miró a su madre, sostenía un papel en sus manos.
-Yo me retiro- dijo el hombre y se alejó de la escena.
-Espere- iba a perseguirlo pero su madre lo tomó del hombro, la miró confundido.
Eugeo se acercaba lentamente, no quería dejar solo al chico.
-Mamá ¿Qué esta pasando?- la mujer le dio el papel que sostenía.
Comenzó a leerla con atención, era un aviso. En cuanto terminó salió corriendo.
-¡Kazuto!- gritó la mujer y comenzó a llorar.
-¿Kirito-kun?- pasó corriendo a su lado, sintió que lo tiraban de la manga.
-Acompaña a mi hermano- alcanzó a decir Suguha.
El ojiverde empezó a seguirlo, lo encontró de rodillas en un parque, abrazándose a si mismo, se acercó a él con cautela.
-¿Kirito-kun?-
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué me pasa a mi?!- gritaba desesperado, el rubio se paró a su lado y le puso la mano en su espalda.
-¿Qué ocurrió?-
-¡Aléjate de mi!- apartó su mano- ¡Tú no entiendes! Nunca lo harías- esto último lo dijo llorando.
-Kirito-kun- se agachó para mirarlo- Siempre voy a estar a tu lado, nunca voy a dejarte solo. Puedes confiar en mi- el contrario levantó la mirada cubierta de lágrimas, le extendió el papel que ya estaba algo mojado por la lluvia que seguía cayendo del cielo.
Comenzó su lectura el agua escurriendo de su cabeza le dificultaba leer, era una aviso: El padre de Kazuto había fallecido en un accidente.
-Dios mio- dejo el papel de lado y abrazó al contrario, correspondió el abrazo de inmediato y siguió llorando hasta el anochecer.
-Gracias por quedarte a mi lado- dijo soltándose del agarré y sentándose en uno de los columpios del parque.
-Ya te lo dije, siempre voy a estar contigo- el pelinegro sintió calidez en su pecho, el rubio se paro detrás de su vecino y empujó el columpio- Cuéntame más de tu padre-
-Era arquitecto, viajaba a todo el mundo, estuvo involucrado en la construcción de varios estadios famosos, era querido por muchos y aunque no pasaba mucho tiempo en casa siempre encontraba un espacio para llamarnos- la voz le volvía a fallar- Era más alto que yo pero decía que no tardaría en superarlo, él siempre me enviaba postales y volvía a casa con una sonrisa- empezó a llorar otra vez- No entiendo porque tuvo que pasar esto, justo ahora-
El columpio se detuvo y Eugeo abrazó por la espalda al ojinegro, esperaba ser su soporte en un momento de debilidad.
-Ya es tarde, deberíamos volver a casa- lo soltó- A puesto que tu madre y Kirigaya-chan están preocupadas-
-Ellas necesitan un pilar, debo asumir el papel de hombre de la casa- declaró poniéndose de pie.
-Kirito-kun, no debes apresurarte, nuestra escuela no permite que los alumnos trabajen además si necesitas llorar puedes hacerlo y si no quieres hacerlo frente a ellas aquí estoy para ti-
-Tienes razón- tomó aire y lo dejó salir lentamente- Vamos a casa-
Al volver cada chico hubo diferentes reacciones, la señora Kirigaya abrazó a su hijo y se alegraba de que estuviera bien, en cambio al rubio le dieron un gran zape y le pidieron una gran explicación por haber llegado sin mochila, mojado y de noche. Después fueron a darle condolecías a sus vecinos.
La semana fue complicada, Kazuto faltó unos días a la escuela, Lizbeth le daba los apuntes a Eugeo para que se los dejará al chico, cuando volvió a la escuela se la pasaba pegado al ojiverde durante los descansos y la hora de salida caminaban lento para hacer tiempo y se quedaban juntos hasta que Suguha volvía.
Durante una de sus clases, tuvieron tiempo libre y ambos rubios hablaban.
-Eugeo, hoy vendrá el padre de Quinella-san para tomar fotos para los diseños de los personajes y además nos va a enseñar la historia para el juego-
-Eso suena genial Alice, por fin después de tanto tu club deja de ser un desperdicio de tiempo-
-Cállate, gracias a mi saldrás en un famoso video juego- hizo un puchero.
-Gracias, gracias-
-Bueno, lo que quería decirte es que debes acompañarme al club- la interrumpió.
-No puedo, acompaño a Kirigaya-kun a casa-
-Se la pasan pegados todo el día, incluso parecen pareja- sonrió- Bien hecho-
-No, te equivocas, estoy ayudándolo con su duelo- se defendió.
-Entiendo que haya perdido a su padre y que debe ser muy doloroso pero ya han pasado tres semanas desde que volvió a la escuela- hizo una pausa-Podría confundir sus sentimientos y si sentía algo por ti ahora se amplifica- sacudió la mano- No importa, debes acompañarme al club-
-Pero-
-Sin peros, tu te comprometiste con esto-
-De acuerdo-
La hora del descanso llegó, ambos chicos se encontraban en la azotea, se volvió una costumbre comer ahí.
-Kirito-kun hoy no podré acompañarte a casa-
-¿Por qué?- lo miró curioso.
-Debo ayudar en algo a Alice-
-¿Algo?-
-Si-
Se quedaron callados, se miraban a los ojos, involuntariamente el rubio se acercó un poco, Kazuto se fue para atrás.
-Mira la hora, debo irme- se puso de pie y salió disparado al baño.
Cuando verificó que estaba vacío se encogió, su cara se puso roja y su corazón amenazaba con salirse de su pecho.
-No puede ser, creo que es verdad que estoy enamorado-
Hola amixes capítulo sentimental :c
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Veré si puedo subir otro más tarde ¿Qué dice el público?
Los quiero mucho.
Un aviso:
Procuren no exponerse, no andar solos, estar atentos a su alrededor, ahora la situación (por lo menos en mi país) esta muy fea.
Cuídense.
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Enamorando al gamer
FanfictionKazuto es un gamer solitario que prefiere pasarse las tardes jugando que hacer otra cosa-, por otro lado su vecino de enfrente, Eugeo, siempre lo observa desde su ventana preguntándose si ese chico puede tener sentimientos hacia algo que no sean los...
