(COMPLETO) (EN EDICIÓN) Emery Jonson, una chica que se gana la vida a duras penas.
Grey William, un empresario magnate enamorado del control.
Dos polos completamente opuestos se unen formando así una chispa incontrolable, simple sexo sin compromiso...
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Me remuevo en la cama y abro los ojos pesadamente tratando de acostumbrarme a la luz.
En realidad ya llevaba un rato despierta, pero la cama parece llamarme cada que decido abrir un ojo.
Desvío la mirada hacia el reloj a mi lado y suspiro.
Ocho y media de la mañana.
Gracias a Dios, Grey, nos dejó entrar a las oficinas hasta la diez.
Me remuevo en la cama y me levanto con cuidado tratando de no molestar a Scott, que se encuentra dormido en el suelo.
Me froto los ojos y me dirijo al baño para hacer mis necesidades personales y cepillarme. Arreglo un poco mi pelo y salgo despacio para no despertar a ninguno de los individuos de mi habitación.
Abro la puerta despacio y salgo como alma que lleva al diablo, cerrando la puerta a mi paso.
Me aproximo a las escaleras y las bajo con entusiasmo al percibir un rico olor en la planta baja.
¿Quién estaría despierto a esta hora y más haciendo desayuno?
Termino de bajar y me acerco sigilosamente a la cocina.
- ¿Desde cuándo las tostadas huelen tan bien? -me mofo, al ver lo que contenía el sartén.
¡No pude haber despertado mejor!
- Concuerdo contigo -canturrea, a mis espaldas.
Me exaltó y volteo casi volando.
Me pongo una mano en el pecho y chillo.
- ¿Siempre serás tú? -escupo, con rabia, apretando los dientes.
- Todas las veces que tú decidas encontrarte conmigo, hermosa -se carcajea.
- No te rindes nunca -alegó, sin más, relajando mi cuerpo de llegar a un próximo ataque cardiaco.
- Contigo nunca -susurra, acercándose a mí y envolviendo su fornido brazo por mi cintura.
- ¿Qué intentas? -murmuro, cuando esté pone fuerza en su agarre y se aproxima a mi cuello para besarlo con delicadeza.
Mm, interesante desayuno.
- Te necesito, Emery -se sincera, suspirando en mi cuello, causándome escalofríos.
- Orgullosa de decir que yo no -le reto, divertida.
- Eso no te lo crees ni tú misma -se mofa, entre risas, para luego y sin previo aviso, estampar sus labios contra los míos y apoderarse de mi boca.
¿Resistirme? Imposible. Con el todo es imposible.
- Alguien puede vernos, Grey -susurro, separándome de él.
- Será rápido -murmura, agitado -No te haré perder tu valioso tiempo.
Y con eso me besa nuevamente. Suaves, húmedos y calientes contra los míos.
Este desliza sus manos por mis muslos y me alza, haciéndome enrollar los pies contra su cintura y mis brazos a su cuello.
Me hace caer con delicadeza sobre la mesa y empieza a descender sus labios de mi boca hasta mis pechos, haciendo soltar pequeños jadeos en respuesta.
Trato de controlarlos, ya que no quiero despertar a nadie y mucho menos que se den cuenta de lo que estamos haciendo.
Lo cual no debería ser así. Por más que yo lo desee.
Grey, me desprende del pantalón de pijama, dejándome con el simple camisón.
Me dejo llevar, anhelándolo con todo mi ser, para cuando esté baja mis bragas delicadamente dejando un beso en cada lugar por él qué pasa y yo fundida en el placer extremo, algo en mí se activa.