El calor de diciembre en Buenos Aires en vísperas de Navidad, trae consigo varios sucesos propios de la época del año. Balances, reencuentros, festejos y demás actividades que luego se archivan hasta volver la hoja del calendario a ese instante. Como si no fueran tan banales como para hacerlas en otra época, o como si estuviesen sujetas a la exclusividad del momento en que la religión católica decidió decretar el gran nacimiento.
-Amor, pasá por lo de Maricarmen a buscarme los adornos que le encargué, ¡porfa!... yo no puedo porque tengo que ir a buscarme el vestido al Atelier y después ir a casa de mamá a esperar al electricista que vá a poner las luces en el jardín – Peter echa con tranquilidad sus cereales en el cuenco mientras escucha el itinerario de su esposa durante su desayuno. No le presta demasiada atención porque está todavía dormido, o porque quizá le importa poco de todo ese mega evento que a ella le gusta montar para las fiestas.
- ¿Me oíste Pitt?- Él levanta la vista mientras se lleva la cuchara a la boca cargada de kryspies, como si eso sirviera para demostrarle a su mujer que tiene toda su atención. – Sí amor... te oí. No entiendo tanto despliegue, pero si a vos te hace feliz-
-Ya sabés que es una época hermosa...¡me gusta que todos disfruten!, agasajarlos, atenderlos bien, poner la casa linda- Peter sigue masticando y la mira sin decir nada mientras ella vaga en su mundo de ilusión y flashea una Navidad de cuentos. –No sé hasta qué punto lo haces para que los demás se sientan a gusto y disfruten... a veces pienso que es pura ostentación de tu parte - Ella se sonríe de lado, hace tiempo que le dejó de importar el concepto que él tenga sobre porque hace o deja de hacer las cosas. Porque de cualquier manera las seguirá haciendo movida por sus convicciones.
Realmente después de 4 años de casados, ambos entienden cómo funciona el otro. Tal vez a ninguno de los dos le interesa qué opinión tiene su compañero sobre sus actitudes.
- ¡Sos un Jubilado!, tenés un cuerpo de 30 años, en una mente y actitud de un viejo de 90 - Él se ríe con una carcajada pequeña mientras sigue masticando cereales. – No te rías... además este año deberías tener más motivos para festejar, ya que vamos a contar con la hermosa presencia de la hija pródiga- y en sus palabras hay un enorme tono irónico, hasta podría decirse desgano que roza el desprecio.
Peter esboza una sonrisa placentera con ese comentario. Su hermana Celeste volverá después de mucho tiempo a pasar Navidad con él, y además viene con su sobrinito Antón de 6 meses de vida.
Eso es lo único que a él lo reconforta de esta celebración que su esposa organiza con tanto lujo y dedicación.
- Sí, lo sé... ya no me acuerdo cuando fué la última Navidad que pasamos juntos -
- Bueno... ella prefirió esa vida de hippie que le trastocó todos los valores y la convirtió en una Amish y se olvidó de su familia- La expresión de Peter cambia por una que no es agradable. Chasquea la lengua con desaprobación, y a pesar de que sabe que no es como su mujer lo dice, también le duele pensar que de algún modo su única hermana eligió alejarse de Buenos Aires para buscar otra vida. Alejarse del bullicio, de la inseguridad, de su apellido, del dolor, de las disputas familiares y también de él.
Cuando termina su tazón de cereales se levanta con prisa y ella también lo hace para arreglarle el cuello de la chomba y recordarle por vez número veinte que tiene que pasar a buscar los adornos.
A él sólo le hace falta mirarla, sin decir nada. Los dos saben que sus testículos ya están algo inflamados por el nuevo recordatorio. Toma las llaves de su camioneta de arriba de la isla de la cocina, sus documentos y su teléfono y sale pausado pero con todas las ganas de huir antes de un nuevo aviso de su mujer.
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Acerca del amor
FanfictionDe todos los sentimientos que podemos experimentar los seres humanos a lo largo de la vida, seguramente el amor, es el que nos muestra en la mayor cantidad de facetas. El amor nos hace versátiles. Podemos renunciar a algo por amor, podemos herir po...
