Y Buenos Aires es un bicho que camina
ensortijado entre los sueños y la confusión.
En Buenos Aires descubrí que el día... hace la guerra.
La noche, el amor.
"Buenos Aires – Fito Paez"
Y así como lo dice Fito, Buenos Aires es otro planeta. Parece escapado de una galaxia muy, muy lejana. Es como ese mal necesario, como esa amiga tóxica a la que volvemos aunque conozcamos mil formas mejores de vivir la vida. Amar a Buenos Aires guarda algo de masoquismo que no podemos evitar.
Lali lo experimenta ni bien sale de la sala de arribos de Ezeiza. Agustín la levanta a upa y la hace girar en el aire. Eugenia en la emoción de saltar a recibirla, destruyó el cartel que le preparó con purpurina y corazones y aunque pareciera hecho por una nena de 5 años, Lali abrazó con amor inmenso, porque eso es lo que le genera volver a abrazarla a ella.
Candela se emociona, como si hiciera años que no la vé, o como si Lali volviera de la guerra y Mercedes y Carlos son los únicos capaces de mostrar el amor contenido en un solo abrazo eterno.
- Estas flaquita hija... ¿comés bien?
- Increíble Má... como todo el día... en la pastelería, en la cafetería, en casa con los chicos...
- Pufff... se comió hasta al cocinero... mirá si comerá bien- Y automáticamente la cara de Agustín se pone verde de escuchar de boca de Eugenia, decir algo relacionado con Nicolás.
- Y ahora vá a comer chocolate como loca... - Candela acota y le pellizca el culo.
- Bueno... podemos decir que estas acá ¿no?... ahora ¿todos pueden saber que volviste?
- Sí... ahora sí... ¡que ganas tenía de verlos! ¿Y Andrés?
- Dice que te vé esta tarde cuando sale del laburo, que te quedes en Patricios para ir a tomar mates... se debe estar levantando ahora mismo para salir...
- Mis viejos querían venir, pero, lo mismo... un horario de mierda...
- La próxima lo planeo mejor... este fue un viaje pensado con poco tiempo...
- Y mucha calentura... - Y Lali le pega un golpe en el brazo a Eugenia, que sabe de sobra que el 90% del motivo del viaje, tiene que ver con una barra, y no precisamente de chocolate.
A pesar de su agotamiento, Lali desayuna con todos en su casa, incluído su hermano que pidió llegar más tarde al Banco, y también tiene previsto pedirse algunos más para compartir con ella, como parte de vacaciones. Pero como no sabe que planes tiene, prefiere ir con calma. Sabe que vá a tener que compartirla, porque en cuanto Peter se entere que está en Buenos Aires, seguramente quiera secuestrarla para pasar tiempo con ella.
Al desayuno familiar se suma la madre de Eugenia, que cruzó la calle ni bien vió llegar los autos. Y todos escuchan la experiencia londinense de estudiar y trabajar con los piratas.
Lali se entera de esos tres meses por allí, con lo que cada uno le cuenta, y a pesar de que siente que no les ha cambiado demasiado la vida a como cuando los dejó... siempre es placentero escucharlos, porque los extraña horrores. Aunque sea contando sobre las noticias del barrio, los asaltos, y las peripecias de cada uno en su trabajo.
Mercedes abre la heladera y Lali vé la fuente inmensa de asado y achuras que hay para hacer a la noche, momento en el que todos celebrarán esta llegada, y de repente Lali siente que nunca se fué. Y que quizá, todo, absolutamente todo lo que pudo tener en otro sitio, es nada, comparado a todo el amor que la rodea en ese instante.
ESTÁS LEYENDO
Acerca del amor
FanfictionDe todos los sentimientos que podemos experimentar los seres humanos a lo largo de la vida, seguramente el amor, es el que nos muestra en la mayor cantidad de facetas. El amor nos hace versátiles. Podemos renunciar a algo por amor, podemos herir po...
