Capítulo 41: Decidir

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Querides lectores:

Aprovecho antes que lean, a contarles que esto se vá terminando ya. Quedan pocos capítulos, y el epílogo. No puedo decirles cuantos, pero serán 2 o a lo sumo 3 más. Todavía no distribuí el contenido.

Sé que muches están muy tristes por el argumento de la historia, pero ya me encargaré de contarles cuando finalice, porque decidí escribir sobre esto.

Lo que me interesa decirles, que creo aún más importante que mis motivos para escribir tal o cual cosa, es lo que ustedes me escriben a mí.

En cada capítulo veo que dejan comentarios que van más allá de lo que les pueda parecer el contenido de lo que leyeron. MUCHES se animan a exponer situaciones muy personales, muy íntimas y dolorosas que surgen a partir de lo que yo les expuse en el capítulo.

Esta mañana hablaba con una amiga sobre esta situación, y lo curioso que nos parecía que muchos optaran por hacer esto y la verdad es que no sé cual es el motivo, aunque se me ocurren varios.

Supongo que este no es un espacio en el que la gente busca hacer catarsis, porque lo que uno intenta cuando viene acá, es distraerse leyendo. Y quizá tampoco el que sea una historia con estos personajes, invita a que tratemos temas así. No sé... también me planteé que todes estamos un poco más sensibles de lo habitual por esta época que vivimos, y quizá aquí encontraron un espacio para conectar con ese costado.

Otra cosa que se me ocurrió, (y es la que más me gusta pensar) que hay un ida y vuelta de empatía entre lo que yo les cuento, y las ganas de conectar de ustedes, contándome sus historias también. Como si me estuviesen diciendo... "Bueno loca mirá... ya que vos abrís tu corazón, yo también te doy la llave del mío"... quizá es demasiado pretencioso pensar así... pero YO lo siento de esa manera, y no tengo más que palabras de agradecimiento si de verdad ocurre así.

Si no les contesto... no es porque no lea, LEO TODO, como siempre lo hice. No es porque no me interese, al contrario, es porque prefiero que quede en esa catarsis que las dos partes decidimos poner sobre la mesa. No quiero debatir sus historias, porque las tomo con muchísimo respeto, y no es el espacio para hacerlo. Me quedo con lo que exponen desde el corazón, tal cual como yo lo hago cuando les cuento algo personal en la historia, que suele ser en el 70% de lo que escribo. Se reirían mucho si supieran que detrás de muchos de los detalles, está mi propia experiencia, y eso me encanta.

Muches me escribieron por privado para contarme que las disculpe, pero que dejaron de leer, porque les parece muy triste. Y que quizá en otro momento, la retomen. Yo las entiendo, pero les animo a que sigan. Luego queda en cada uno, y todo es respetable.

No se los cuento con soberbia, pero sinceramente estoy más que orgullosa de esta historia, (¡no por cómo está escrita, porque es un desastre!)... pero sí porque la hice fiel a lo que pienso, y eso tiene mil aristas para discutir. (Ya les contaré porque, cuando lleguemos al final)

Sólo eso, contarles que mi gratitud es INFINITA, como siempre... por acompañarme, y por aguantar mis locuras, aunque no sean de su agrado. ¡GRACIAS!

Les quierooooo

Besos

Mariana

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Una semana después de la llegada de Lali a Buenos Aires, ya se habían distribuído los tiempos, las actividades y los espacios que cada uno empezaba a compartir con ella, como si estuviese de visita. Hacía tiempo que Lali venía de visita a su casa, primero durante el tiempo que vivió en San Martín de los Andes con Celeste y luego, durante su corta estadía en Londres.

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