Pocas cosas se sienten tan a flor de piel como la resaca del 1 de enero. Cada uno de nuestros protagonistas la acarrea a su manera.
Mercedes tuvo la buena onda de llevarse la cuna de Antón a su cuarto, porque Celeste y Lali se acostaron pasadas las 5 y media de la mañana cuando Celeste casi dormida, le dió la mamadera a su hijo, que lo hizo aguantar hasta cerca de las 11.
Eran las 12 y no había ni noticias de que se despertaran. Lali es un abrojo encima del cuerpo de Celeste que duerme literalmente a pata suelta. El aire acondicionado hace un microclima propicio para seguir indefinidamente en esa condición incluso tapadas con una sábana, ignorando que afuera, el primer día del año llegó con una bajada considerable de la temperatura y lluvias. Ellas duermen, aun sabiendo que a las 13 todos los familiares volverán a comer las sobras de la noche anterior.
A las 12:10 la puerta de la habitación se abre de golpe y Eugenia irrumpe a los almohadonazos limpios - ¡Arriba perras! ¡Feliz año nuevo!... ¡a levantarseeeee!
Celeste le revolea con un bollo de ropa que encontró a mano, incluido el corpiño de Lali que le queda colgando de la cabeza – ¡Podés irte Eugenia por favor y dejar de joder!
- No, no puedo, porque si a mí me despertó el pelotudo de al lado de casa discutiendo con el cuñado, que casi se agarran a los tiros, ¡acá no duerme nadie!-
Las fiestas de fines y principios de año, dejan postales muy variadas de las reuniones familiares, y algunas son muy pintorescas.
- Eugenia, de verdad loca, por tu salud mental, nunca más vuelvas a entrar sin golpear... porque podés encontrarte algo para lo que no estés preparada... - Lali le advierte con mucha serenidad, sentada en la cama como un indio, con todos los pelos dados vuelta para cualquier lado y los ojos cerrados
- Puff, ¿4 tetas, dos culitos y 4 patas cortas?... no les tengo miedo... he visto cosas peores y acá estoy.
Celeste sigue sin reaccionar hasta que Lali se acomoda en cucharita y la abraza cariñosa. Pero esa escena sí que desencaja a Eugenia – Ahhh nooo, eso sí que no, amor no... sexo tengan todo el que quieran pero amor no... ¡Vos, soltá a mi amiga! – Y se tira arriba de las dos molestándolas y las tres terminan a las carcajadas, porque también les hace cosquillas.
Eugenia congenió a la perfección con Celeste, desde el mismo día en que la conoció allá en San Martín de los Andes, ni bien viajó a visitar a Lali después de que ya estaba instalada. Ella misma fué quien interpeló a Lali sobre la relación que tenían, y la primera en enterarse que estaban juntas. No le sorprendió en lo más mínimo, porque privilegió lo mismo que todos los que aman a Lali, "que ella estuviera bien, después del daño que le habían causado" y Eugenia la vió plena.
Emprendiendo su negocio de a poco, contenida por alguien que la ayudaba y cuidaba, y sobre todo respetada y amada. Y no le hizo falta más para amarla, porque Celeste es una chiquita con su carácter, pero es imposible no amarla.
Mercedes avisa que vá a entrar, con Antón a upa, que se tira a los brazos de Celeste y en un segundo todas están en la cama sentadas rodeando al pequeñito.
- Lali, tenés que ir a buscar salsa golf que no me quedó para el pionono- Lali la mira incrédula y frunciendo el ceño – Má... decile a Agustín que seguro sigue durmiendo-
- Tu hermano está en lo de Candela porque cuando fué a llevarla se pusieron a tomar con Andrés y se quedó dormido en el sofá-
- No vayas al almacén de Lolita porque está cerrado... y el de Carmelo también...- La previene Eugenia que ya se recorrió varios almacenes buscando aceitunas para los canapés que lleva su madre ese mediodía.
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Acerca del amor
FanfictionDe todos los sentimientos que podemos experimentar los seres humanos a lo largo de la vida, seguramente el amor, es el que nos muestra en la mayor cantidad de facetas. El amor nos hace versátiles. Podemos renunciar a algo por amor, podemos herir po...
