Capítulo 39: Elegir un disfraz

755 65 30
                                        

- Carlos... ¡Carlos!...

- mmm ¿Qué?... ¿qué pasa?

- ¡Hay ruido afuera en la puerta! – Mercedes se vá poniendo el albornoz de polar mientras rebusca las pantuflas al bajar de la cama. Son las 6 AM de una mañana invernal y oscura de julio.

Carlos sale de la cama en pijama, tratando de mirar por las rendijas de la persiana pero no vé nada.

Mercedes corre hasta la habitación de Agustín, que apenas le abre 5 cm de puerta, y asoma la nariz y un solo ojo.

- Agustín... me parece que están robando... ¡Vení!

- ¿Qué?... ¿dónde están robando?

- Acá en casa hijo... ¡por favor salí!

- Pará que me visto...

- Agustín, no te vistas... ¡ya te conozco en bolas hijo!

Y detrás del cuerpo de Agustín que sólo lleva calzoncillos, abre la puerta Eugenia, con una remera de dormir larga, y todos los pelos revueltos.

- ¿Dónde están robando Mechi?

Mercedes casi que se olvidó de los ladrones, porque está perpleja viendo la imagen. No intuía nada, y al parecer hace un tiempo que su casa es un telo en el que pernocta la vecina de enfrente a la que conoce desde que nació.

- Quedate acá Euge... ¡¿a ver si me están afanado el auto?! Pero desde la puerta de entrada se oye la voz de Carlos, entre emocionada y graciosa que grita a bocajarro - ¡Es Lali!... ¡Vino Lali!

- ¿Lali?... ¡Ayyyyy! ¿Qué hace acá Lali? – Y Eugenia casi tirando abajo la puerta, pasando por delante de Agustín, corre en remera y descalza al encuentro de su amiga.

- ¡Hijaaa!... ¿Qué haces acá sin avisar?

- ¿Hice mucho ruido? Iba a esperar a que se levanten...

Y los abrazos la envuelven por todos lados, pero también las preguntas "¿Qué pasó?, ¿Por qué te volviste?, ¿Estás bien?, ¿Te deportaron? (esa es Eugenia).

- Ahora les cuento... Má...prepara mate... quiero que desayunemos todos juntos.

Recién después de una hora en que Lali se acomodó un poco, todos se vistieron y lavaron dientes y cara, se pueden sentar alrededor de la mesa de la cocina a desayunar.

En ese instante Lali repara en la presencia de Eugenia, con la que ya lleva 1 hora hablando, pero es evidente que su cabeza no está con todos los sentidos al 100%.

- Perdón... ¿qué hacés vos en mi casa a esta hora?

- Bueno... menos mal que lo preguntas vos... ¡si lo hiciera yo, sería una chusma de barrio!

- Dejen a la gente vivir en paz por favor... ¿Cuántos años hace que Eugenia duerme en esta casa?... ¡Al final me dicen viejo choto, machirulo a mí... y ustedes son las más moralistas! – Carlos se saca una espinita clavada con la que lo vienen taladrando todas las féminas de su entorno desde hace algunos años.

Agustín le unta una tostada a Eugenia, y se la alcanza por delante de su hermana, y Lali mira la escena con incredulidad.

- Mi compañera de piso de Londres, la española, me enseñó una variante del refrán ese que se dice acá: "Tira más un pelo de concha, que una yunta de bueyes"

- Lali por favor ¡habla bien hija!

- Bueno... ellos son más delicados... "Tiran más dos tetas, que dos carretas"... la versión española y la nuestra aplican para vos... ¡pollerudo!

Acerca del amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora