Capítulo 37: Las noticias

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- Buaaaaaa... ¡Por fin!, llegué...

Lali arrastra la valija, casi más grande que ella y en el departamento no hay nadie que la ayude a lidiar con las escaleras.

Esa situación tiene como positivo, la paz que reina en la casa, esa que se necesita después de un viaje transatlántico de 13 horas. Lali aprovecha esto, para empezar a vaciar la valija en el living, para no tener que arrastrarla llena, hasta su cuarto, por el corredor y los desniveles.

Así que pone la pava para unos mates, y mientras la abre con algo de nostalgia. Tiene olor a Buenos Aires, al jabón de la ropa y al suavizante de Mercedes, y el aroma se desborda inundando su mínimo espacio y todos sus recuerdos.

Saca las 4 bolsas con alfajores Havanna, que llevó para repartir, y pone una colgando del picaporte de la puerta de la habitación de Nicolás, otra en la de Rebeca, y las otras dos las deja a un lado para llevar al curso y al trabajo, y repartirlos.

La pava anuncia que ya está lista, y el mate londinense está en marcha. Hace viajes hasta su habitación, mientras escucha algo de música, de la radio. Y entre mate y mate recibe un mensaje de Peter, es el séptimo desde que se despidieron en Ezeiza, 5 entraron ni bien enganchó la señal de wi-fi de Heathrow, y todos decían básicamente lo mismo, con algunas variantes. "TE EXTRAÑO".

- ¡Hola amor! ¿llegaste? Estoy por entrar a una reunión, sólo quería decirte que revises el bolsillo interno de tu bolso. ¡Te amo!

Lali le contesta con una foto desarmando la valija, a la que le inserta un emoji del corazón partido al medio y el llorón.

- ¿Qué bolsillo? ¡Te amo! Chau...

Rebusca en su bolso con curiosidad, y abre el bolsillito interno con cierre donde guarda las cosas muy importantes.

Hay una nota, que envuelve unos cuantos billetes.

"Todavía te estoy abrazando y ya te extraño. Quiero que me pidas todo el dinero que te haga falta, esto sólo es para pasajes para que vengas tantas veces como quieras y puedas. Si necesitás para otros gastos, me decís. Sé que vá a ser difícil, pero si me querés dar la sorpresa de venir... me vas a hacer el tipo más feliz de la tierra. ¡Te amo con locura!" Peter Wonka.

Lali bufa y se agarra la cabeza, niega constantemente, porque aunque le hace falta el dinero, no le gusta nada esta situación de manutención económica. Agustín le prestó algunos ahorros, y Candela otro tanto, y eso ella lo pidió porque sabe que lo vá a devolver, pero esto le parece una locura.

Así que vuelve a guardar todo en el bolsillito interno, lleva el bolso a su cuarto y escribe, pero luego borra porque le parece un poco hiriente.

Entonces vuelve a redactar.

"Amor, te agradezco un montón el dinero, ¡pero no es necesario que me pagues vos los viajes! Pronto nos volveremos a ver y te lo devolveré. Te amo y extraño también... ¡Gracias de corazón! (Ahh, la notita es muy tierna)"

La puerta de entrada se abre, y Lali adivina a Nicolás, porque primero se cuela la rueda de la bici, antes que su cuerpo.

- ¡Ahhh Lalaaaaa! ¡Qué alegría loca! ¡Volviste! – Y se abrazan fuerte, fuerte, moviendo sus cuerpos como si estuviesen bailando.

- ¡Volví!... ¿Cómo estás? ¿Qué tal todo por acá?

- Nada nuevo, como te fuí contando, laburo a full, yoga... amigos, y extrañar tus charlitas hasta la tuquera...

- Jajaj... a ver si retomamos. Te dejé un regalito colgando del picaporte, no los compartas, porque Rebe tiene los suyos.

Nicolás exclama ni bien vé la bolsa de Havanna - ¡Uhhh, esto para el bajón, vá como piña! ¡Gracias!

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