Capítulo 12: Ella

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Menos de 24 horas después de esa intensa sobremesa, Peter aterriza en Buenos Aires abruptamente. Nadie sabe que vuelve, excepto su hermana, a la que mintió diciendo que lo habían llamado urgente de la fábrica porque había unos problemas de faltantes, que si no se resolvían podían hacer peligrar la producción del trimestre, y su fiel escudero, Ricardito que es quien aguanta todos los chaparrones. Ahh ¡claro!, y Lali... que sabe de sobra porque se vuelve.

Chino lo espera como siempre, en el sector arribos de Aeroparque, y sólo tras verlo pasar las puertas de cristal, intuye que no tuvo una buena estadía.

Se saludan con beso y abrazo y Chino sabe que no debe preguntar hasta que él decida hablar. Y eso puede demorar bastante.

- ¿Podes llevarme a la fábrica? – Chino asiente – ¿No querés pasar por tu casa a ducharte? Te puedo esperar si querés.

- No, voy a quedarme unos días en el loft. Necesito paz.

Arriba de la fábrica hay un amplio espacio que Peter reacondicionó cuando asumió el mando de la empresa. Siempre fué un cuarto olvidado con trastos llenos de polvo. Libros contables de décadas pasadas y registros de personal. Pero él lo descubrió, y lo hizo propio. Mandó a colocar instalaciones y lo dejó como un loft de estilo fabril moderno. La única división que tiene es el cuarto de baño, el resto es un ambiente diáfano, enteramente abierto, y desde la puerta de entrada se vé la cocina, la sala y el cuarto al fondo, con poquísimos muebles, pero deliciosamente decorado. Pero el lugar por el cual se decidió a reacondicionar ese espacio, no está dentro sino fuera.

Tiene una pequeña terraza, con un jardín sin césped, que no necesita mantenimiento. Ni una sola flor ni plantas que regar, sólo cactus y suculentas. Que se mantienen excepcionales cuando César o su esposa suben a limpiarlo.

Nadie sabe de ese lugar y Peter se escapa como si esa fuera la baticueva de Bruno Díaz.

Allí anida algunos de los placeres que en su casa, la que comparte con Natalie, no puede disfrutar, como por ejemplo sus películas de cine clásico de Hollywood, algunos libros especiales que lo marcaron. Discos, videos en VHS de su niñez, fotos familiares y recuerdos de un pasado mejor.

Tiene una buena cava de vinos, algunas botellas de wisky carísimo y un freezer con congelados básicos, para cuando le pinta la ocasión de subir a comer allí.

Cuando suben y llegan hasta el pasillo de entrada, Chino trata de despedirse, pero Peter no necesita más despedidas... necesita que se quede.

- ¿Estás muy ocupado?... ¿podés quedarte y te cuento porqué volví?

Esa situación no ocurre a menudo... esa de que él sienta la necesidad de soltar algo, entonces su primo y confidente le dice que sí, y se prepara para un largo día en la guarida de Batman.

Peter descorre las cortinas que dan a la terraza y observa con detenimiento la naturaleza muerta que eligió para no tener que mantener. Los cactus y suculentas crecen con detenimiento, el tiempo pasa lento para esos seres, tal vez igual que para él.

- ¿Que querés tomar?... vino, vodka, wisky... - Chino levanta las cejas con asombro- Considerando que son las 11 de la mañana, con un café está fenómeno...Pero no te niego que tenés el bulo, muy bien acondicionado para la joda...

- Joda que no tengo, sólo vengo a disfrutar sólo acá y lo sabés.

- Sí, lo sé... y creéme que siento que este lugar está desperdiciado, es totalmente apto para la trampa y ni siquiera tendrías que mentir diciendo que estabas en el trabajo, ¡porque técnicamente lo estás!

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