Capítulo 25 - Viaje (Parte 3)

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El campo abierto se extendía hasta donde alcanzaba la vista, con el sol abrasador del desierto cayendo sobre la arena dorada. Un carruaje avanzaba a toda velocidad, sacudiéndose violentamente mientras los caballos relinchaban en respuesta al peligro inminente. Desde atrás, una horda de aves del desierto se precipitaba en su dirección, sus garras rasgando la arena y sus ojos brillando con un hambre desesperada. No buscaban matarlas, pero su instinto de buscar agua significaba que Maih y Miku eran sus objetivos vivientes. La escena era un frenesí de plumas, arena y terror creciente.

Mientras el carruaje huía, el equipo ya había trazado un plan. Jill se colocó firmemente frente a la estampida, con los pies plantados en la arena y el viento agitando su cabello verde. Luka y Haru se mantenían en la retaguardia, listos para atacar a distancia.

Las aves no parecían disminuir su velocidad. Si seguían así, embestirían a la peli verde con toda su fuerza.

Jill: Aquí va...

Con un grito, Jill levantó ambas manos. Desde la arena, gruesas raíces brotaron como serpientes enfurecidas, envolviendo las patas de varias aves y deteniéndolas en seco. Algunas cayeron pesadamente, revolviéndose y chillando en un intento desesperado por liberarse. Sin embargo, otras esquivaron hábilmente la trampa y continuaron su embestida.

Jill: Tsk... ¡Entonces prueben esto!

Con un movimiento brusco de ambos brazos, una muralla de raíces emergió frente a ella, creando un sólido muro natural. Las aves impactaron violentamente contra la barrera, levantando una nube de polvo. Por un momento, Jill pensó que el problema estaba resuelto.

Jill: Je... creo que-

Antes de terminar su frase, varias aves tomaron impulso y saltaron sobre la muralla, volando directamente hacia ella.

Jill: ¡Oh, no!

Rodó hacia atrás justo a tiempo para evitar ser aplastada por sus enormes garras. Enfrentarse a ellas en combate directo era la única opción.

Jill: ¡Bien! (le asesta un puñetazo a la primera ave que se acerca) ¡Vengan!

Las aves cargaron contra ella con furia, pero Jill se movía con agilidad, esquivando sus ataques y devolviendo golpes certeros. Giró sobre su eje y lanzó una patada a una de ellas, enviándola rodando por la arena. Una segunda se lanzó a su espalda, pero ella se agachó y la derribó con un codazo. La tercera intentó abalanzarse sobre ella, pero la peliverde la golpeó con ambas palmas en el pecho, empujándola lejos. Sin embargo, por cada ave que derribaba, dos más parecían tomar su lugar.

Jill: ¡¿Cuántas son?!

A pesar de su esfuerzo, varias lograron escapar, ignorándola por completo y siguiendo su objetivo: el carruaje.

Desde la distancia, Haru y Luka notaron el problema.

Haru: ¡Aquí vienen! (levanta una roca del suelo y la arroja con fuerza a una de las aves, impactándola de lleno)

Luka apretó los dientes, dándose cuenta de su dilema.

Luka: (pensando) Tsk... ¿Qué puedo hacer? Mi fuego no servirá contra ellas...

Haru continuó arrojando proyectiles con su habilidad, pero las aves seguían avanzando sin cesar. Viendo que sus ataques no eran suficientes, decidió intensificar la ofensiva.

Haru: ¡Totsuzenshi!

Golpeó el suelo con ambas manos, provocando una pequeña explosión de tierra que abrió un agujero en la arena y atrapó a varias aves. Sin embargo, muchas más seguían su camino sin vacilar.

Amor Elemental (Miku x Luka)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora