Water City, una de las ciudades más turísticas y codiciadas de todo el país, se alzaba como un paraíso húmedo, vibrante y lujoso. Sus calles líquidas, sus fuentes danzantes y sus maravillas arquitectónicas esculpidas por el agua atraían a miles de visitantes cada año. Tan grande y majestuosa que parecía una joya viva, un santuario de ensueño donde la diversión, el descanso y el lujo se entrelazaban como las corrientes que surcaban la ciudad.
Pero no todos podían permitirse el lujo de pisarla. Water City era el destino de los ricos, de aquellos que podían pagar por vistas de ensueño y experiencias exclusivas. Aun así, su fama seguía creciendo, y no faltaban quienes lo arriesgaban todo por conocerla, aunque fuera solo por un día.
Entre sus muchas maravillas, una en particular sobresalía por su belleza y su peligro: las sirenas. Criaturas de leyenda que aquí eran una realidad innegable. De cabellos brillantes y cuerpos esbeltos, las sirenas de Water City no se escondían entre corales ni vivían en lo profundo del océano. Se paseaban cerca de las costas, atraídas por los curiosos, por los ingenuos... por aquellos que se dejaban deslumbrar por una sonrisa perfecta y una mirada húmeda de deseo.
Estas mujeres del mar eran expertas en el arte de la seducción. No lo hacían por maldad, sino por necesidad. Su especie se alimentaba de la energía vital de los humanos, y para ellas, el encanto era su caza, y la pasión, su herramienta. La gente del lugar sabía de su existencia, y por eso, aunque la ciudad estuviera repleta de piscinas termales, toboganes, fuentes y canales para nadar, la playa solía estar vacía, envuelta en un silencio incómodo.
Pero siempre había algún valiente —o tonto— que se acercaba al mar. Algunos lo hacían por el morbo de las historias, otros por simple incredulidad. Y cuando eso pasaba, las sirenas no perdían el tiempo. Se deslizaban por el agua como sombras suaves, y en cuanto su presa pisaba la arena mojada, ya era tarde. Una canción dulce, un roce accidental, una promesa sin palabras... y el humano caía, entregando su energía entre susurros ahogados de placer y delirio.
Sin embargo, si la visitante era una mujer, la historia podía tomar un giro inesperado. Las sirenas, a diferencia de lo que muchos creían, no hacían distinción en sus objetivos. De hecho, con algunas mujeres podían llegar a experimentar algo más que una simple conexión efímera. Algunas sirenas, después de saborear la energía vital femenina, descubrían una afinidad emocional, un deseo distinto. Una chispa.
Y cuando eso pasaba... la víctima no siempre terminaba como tal.
Porque en Water City, donde el lujo se mezcla con lo salvaje, y lo hermoso con lo letal, una visita a la playa podía cambiarte la vida... o arrebatártela sin que te dieras cuenta.
-...
MIENTRAS TANTO CON MAIH
Maih: ¡Bien! (mirando alrededor) Ahora... ¿dónde estarán los restaurantes?
Caminaba con paso firme por la gran ciudad. Según lo que había leído en los libros de la biblioteca, y algunos rumores que pescó por ahí, Water City tenía una de las mejores cocinas de todo el país. Nadie sabía exactamente cómo preparaban sus platos, pero todos coincidían en lo mismo: eran exquisitos.
Llegó hasta la zona de las piscinas, donde recordaba que Luka tenía la misión de encontrar los vestidores. Aunque no la veía por ahí, algo más llamó su atención.
A unos metros del agua, un restaurante bar al aire libre brillaba con vida. La gente comía y reía con entusiasmo, bebiendo como si la felicidad fuera gratis. Le pareció el sitio perfecto. Se acercó sin dudarlo y se sentó en la barra, apoyando los codos con naturalidad.
Una chica de cabello corto castaño se le acercó con una sonrisa brillante.
Chica: (alegre) Buenas. ¿Qué le traigo?
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Amor Elemental (Miku x Luka)
AdventureMiku y Luka, después de pasar una larga travesía por convertirse en novias, no se esperaban ser llevadas a un mundo mágico. No irónicamente ambas consiguen poderes elementales, agua y fuego. Ahora las dos tienen que aprender a convivir con todo el...
