La batalla había terminado.
El silencio tras el conflicto era casi irreal. Luego del estruendo, las explosiones, y los rugidos que sacudieron el océano, ahora sólo quedaba la calma... una calma profunda, fría y extrañamente reconfortante. Habían peleado en una zona remota, alejada de la ciudad y de cualquier civilización. No habría testigos, ni preguntas incómodas, ni caos en la superficie. Ni Stunk ni los demás tendrían que lidiar con encubrimientos o rumores, así que al menos ese problema estaba tachado de la lista.
El cuerpo del gigantesco demonio marino yacía derrotado, sus temibles tentáculos ahora eran despojos inertes, y la amenaza que una vez se cernió sobre los mares y sus reinos había sido contenida. Aquel peligro internacional que podría haber causado una catástrofe de escala nunca antes vista... ya no existía.
Con un gesto ágil, Stunk alzó una mano. Un leve destello azulado los envolvió, y en cuestión de segundos, Luka y Miku aparecieron junto a él en tierra firme. El repentino cambio de ambiente hizo que Miku parpadeara un par de veces, aún con la adrenalina corriendo por sus venas.
Miku: (sorprendida, mirando alrededor) Esto es... increíble. Esa habilidad tuya es alucinante...
Stunk: (orgulloso) Claro que lo es. No muchos logran perfeccionar la teletransportación a este nivel. Soy uno de los pocos afortunados.
Miku: (mirando a su compañera) Podríamos sacarle mucho provecho, ¿no crees, Luka?
Luka: (esbozando una sonrisa) Ya lo creo. Sería perfecto para misiones complicadas...
Miku se sentía un poco más tranquila ahora que le había explicado a Luka el plan de Maih. Sin embargo, su guardia seguía alta. Aun con el enemigo aparentemente vencido, su intuición le decía que no era momento de relajarse del todo. No mientras existiera una mínima posibilidad de que algo saliera mal.
Caminaron unos metros en silencio, hasta que el sonido gutural de un rugido sordo los hizo detenerse. A unos metros, el demonio marino seguía empalado, forcejeando inútilmente, con espasmos agonizantes que agitaban su cuerpo cubierto de escamas oscuras. Sus ojos destilaban odio, aunque se apagaban lentamente como brasas al final de una tormenta. Allí estaban Maih y Jill, vigilando su obra maestra con firmeza.
Tanto Stunk como las chicas quedaron boquiabiertos.
Luka: (con asombro y cierto escalofrío) Es... brutal... no pensé que lo tendrías así de inmovilizado...
Maih: (sonríe con frialdad) ¿Acaso esperabas menos? Estamos hablando de un demonio marino que podría haber aniquilado continentes... no me iba a contener.
Stunk: (inclinando la cabeza) Tengo que admitirlo... fue un trabajo bastante ingenioso, Maih.
Maih: (cruzándose de brazos, sin mirarlo) Ya lo sé... aunque también deberías agradecerle a Jill. Ella fabricó la lanza.
Stunk: (voltea hacia la peli verde) Tienes razón. Gracias por tu ayuda, Jill.
Jill: (con una sonrisa tímida) No es nada... (mira al demonio y traga saliva) Vaya, sí que era grande este bastardo... Ahora entiendo por qué Luka quería encargarse de esto sola... yo tampoco me habría metido si lo hubiera sabido, jeje...
Luka: (suspira agotada) Así que... ya lo sabes todo, ¿eh?
Jill: Sí, entiendo por qué estabas tan tensa. Pero... lo que no entiendo es por qué no nos dijiste nada.
Miku: Esa ya es otra historia. Lo importante ahora es entender cómo terminó Luka metida en este lío... y por qué.
Las miradas se giraron hacia la peli rosa, que ahora se veía notablemente incómoda.
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Amor Elemental (Miku x Luka)
AdventureMiku y Luka, después de pasar una larga travesía por convertirse en novias, no se esperaban ser llevadas a un mundo mágico. No irónicamente ambas consiguen poderes elementales, agua y fuego. Ahora las dos tienen que aprender a convivir con todo el...
