Capítulo 38 - Amistad (Parte 2)

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Tras conquistar el tobogán, dominar el caótico pero divertido laberinto de cascadas, y reírse a carcajadas en el mini río de corriente, todos terminaron agotados y satisfechos. El grupo entero decidió que ya era hora de tomarse un pequeño descanso. Se encontraban ahora en una zona más tranquila del parque natural, una especie de playa artificial al borde de una laguna termal, decorada con camillas de madera pulida y sombrillas de hojas de palma.

Si bien no era como la playa real, se entendía que la gente prefiriera esta zona antes que estar en territorio de sirenas. Además, el sol de la tarde ya pegaba con más intensidad, pero las sombrillas y el agua mantenía el ambiente perfectamente fresco.

Haru: (frotándose la espalda) Auch... aún me duele... (lanza una mirada sospechosa a Luka) Segura que no sabes lo que pasó allá arriba?

Luka: (con los ojos cerrados) Ya te dije que no, Haru... deja de hacerte el mártir.

Maih: (se estira) Ufff... esto sí es vida...

Jill: (mirando a un lado) Aunque sería mejor si tuviera mi bebida...

Maih: (resopla) Está bien, está bien... te invitaré tu bebida.

Haru: ¿Eh? ¿Y por qué a ella sí?

Maih: (se levanta) ¿Qué te importa, gallina? (a Jill) Vamos.

Jill: (con una sonrisa tímida) ¡Sí!

Las dos se alejan hacia la barra del lugar, donde unos árboles frutales daban sombra a una estructura rústica con bebidas refrescantes preparadas al instante.

Haru: (larguísimo suspiro mientras se recuesta) Me va a dejar marca... la condenada rama...

Miku: (sonríe mientras acomoda su cabello celeste hacia un lado) Aún no entiendo qué pasó... pero espero que te recuperes, Haru.

Haru: Gracias, Miku. Al menos tú sí tienes empatía...

Luka: (gira su cabeza sin abrir los ojos) Ya, no exageres... y agradece que no te caíste de cara en el laberinto, eso sí hubiera dolido más.

Miku: (entusiasmada) Después podríamos ir a las aguas termales, ¿no creen?

Haru: Claro... pero mejor cuando caiga la noche. Con este calor, sería como meterse en un caldero.

Luka: Buen punto, gallina.

El ambiente se volvió tranquilo, casi pacífico. Se escuchaba el murmullo constante del agua cayendo en las cascadas cercanas, y el sonido ocasional de risas y chapoteos a lo lejos.

Luka, sin ningún pudor, se estiró sobre la camilla de Miku, recostando su cabeza directamente sobre el pecho de la peli celeste. Miku se tensó un poco al principio, sintiendo el peso y la cercanía... pero luego sonrió suavemente. No era algo que le molestara. Luka, como siempre, encontraba formas únicas de mostrar afecto, y esta era una de las que, aunque llamara la atención, la hacían sentir querida.

Y claro, las miradas regresaron. Especialmente de un grupo de chicas en una sombrilla cercana. Algunas cuchicheaban, otras simplemente observaban en silencio. Pero Luka no les dio ni media importancia. Ella solo tenía ojos para su chica.

Miku: (susurrando) Nos están mirando otra vez...

Luka: (con una sonrisa pícara) Déjalas que miren. Envidiar es gratis.

Miku: (se ríe bajito) A veces me haces sentir como si esto fuera una película...

Luka: (abre un ojo) ¿Y acaso no lo es? Tú eres mi escena favorita.

Amor Elemental (Miku x Luka)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora