Luego de una explicación clara y algo torpe por parte de Jill, Stunk finalmente entendió lo que hacía Mizuki en tierra. La peli verde, con palabras algo inseguras pero firmes cuando la situación lo exigía, había logrado justificar cada detalle del viaje de la sirena del reino de Aqualis. El capitán, tras cruzarse de brazos y observar fijamente a Mizuki, simplemente asintió con resignación. A fin de cuentas, había cosas más extrañas que una sirena merodeando por el castillo, y la recompensa ya estaba pactada.
Apenas pasaron unos minutos después de eso, cuando cinco guardias reales comenzaron a trasladar varios barriles de madera hasta la mansión donde Jill se estaba hospedando. Barriles que iban cargados hasta el borde con alimentos: frutas tropicales, vegetales frescos, pan aún tibio y algunos saquitos con especias poco comunes. Todo era parte de la recompensa prometida, finalmente entregada gracias a la insistencia —y nerviosa determinación— de la peli verde.
El gran portón de piedra del castillo fue abierto lentamente, emitiendo ese rechinido agudo que parecía anunciar un nuevo capítulo. Ya sin más asuntos que atender en el interior, Jill y Mizuki se prepararon para partir. El rostro de la sirena, aunque sereno, dejaba entrever una sensación de alivio. Caminaba a paso firme, pero si uno se fijaba bien, podía notar la tensión soltarse poco a poco de sus hombros. Todo en ella, incluso el leve destello en sus ojos acuosos.
Mizuki: (pensando) Por fin... no más muros de castillo...
Ya en la entrada, fue Katsuki quien se ofreció a acompañarlas hasta la salida, pues Stunk tuvo que marcharse rápidamente tras recibir una notificación urgente de uno de sus superiores. El pelirrojo, con ese aire relajado y siempre con una sonrisa escondida en la comisura de los labios, caminaba a su lado mientras observaba de reojo a la misteriosa chica del mar.
Katsuki: Vaya... debo decir que quisiera tener algún acuerdo parecido con el capitán. Te salió bien el trato, ¿eh?
Jill: (suelta una pequeña risa nerviosa) Sí, bueno... no fue nada fácil conseguirlo. Tuve que hablar y hablar hasta quedarme casi sin voz.
Katsuki: Je, ya lo creo. Pero valió la pena. Se nota.
El camino hacia la salida era largo y custodiado, pero en ese momento parecía más liviano. El sol empezaba a inclinarse hacia el ocaso, tiñendo los pasillos de un color dorado que acariciaba los muros de piedra. Una suave brisa agitaba el cabello de las tres figuras que avanzaban con paso tranquilo.
Jill: (deteniéndose) Entonces... supongo que hasta aquí llega nuestro paseo.
Katsuki: (asintiendo) Supongo que sí. Adiós... (mira a Mizuki) y adiós a ti también... eh... sirena.
Mizuki: (desviando la mirada con desdén) Sí, como sea...
Katsuki: (esbozando una sonrisa ladeada) Je... me recuerdas a alguien.
Jill: (arquea una ceja y sonríe) Apuesto a que a Maih.
Katsuki: Acertaste. Esa peli azul también tenía una mirada que podía congelar el océano.
Mizuki: (sin mirar atrás, ya dando algunos pasos) Bien. Entonces... adiós.
Katsuki: Poco sociable...
Jill: (encogiéndose de hombros) Ella es así. Después de todo, es su primera vez en tierra. Todo esto... aún le resulta extraño.
Katsuki: Supongo que sí... no debe ser fácil dejar el agua atrás.
Jill: (empezando a alejarse) Entonces, nos vemos. Cuídate
Katsuki: Tú cuida que la sirena no se ahogue en aire.
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Amor Elemental (Miku x Luka)
AventuraMiku y Luka, después de pasar una larga travesía por convertirse en novias, no se esperaban ser llevadas a un mundo mágico. No irónicamente ambas consiguen poderes elementales, agua y fuego. Ahora las dos tienen que aprender a convivir con todo el...
