Y así, un día más termina en la siempre vibrante ciudad de Water City. La larga noche finalmente se retira, dejando paso a una nueva mañana teñida por los cálidos rayos del sol que se cuelan a través de los ventanales del hostal donde el grupo se hospeda. El sonido suave del mar acariciando la costa se mezcla con las primeras voces de comerciantes abriendo sus puestos, creando una sinfonía matutina que da vida a esta ciudad costera.
Cinco días han pasado ya desde su llegada, incluyendo aquel primer día que parecía no contar del todo... dependiendo, claro, de si llegaron antes o después del mediodía. Una de esas normas absurdas de Water City que nadie termina de entender del todo, pero que todos terminan aceptando por costumbre. Luka, por supuesto, aún no se ha enterado oficialmente de esta regla, pero pronto lo descubrirá.
La habitación compartida sigue envuelta en una suave penumbra, apenas bañada por el amanecer. De entre las mantas, la peli rosa comienza a despertar lentamente. Su cuerpo se despereza con pereza, arqueando la espalda con un suspiro prolongado. Su rostro sigue mostrando señales del sueño reciente, los ojos aún pesados, pero lo primero que ve es a Miku, dormida a su lado.
La peli celeste yace acurrucada con una expresión pacífica, respirando suavemente, con los labios entreabiertos y un mechón rebelde sobre su frente. Luka la observa en silencio por unos segundos, sus pensamientos atrapados entre la dulzura de la escena... y una frustración muy conocida.
Luka: (frunce un poco el ceño) Tsk... si tan solo las habitaciones hubieran sido individuales...
Mira hacia el techo un segundo, sabiendo que no hay caso seguir dándole vueltas. Lo hecho, hecho está. Ya no piensa arrepentirse. Se sienta en el borde de la cama y, con algo de esfuerzo, se pone de pie, estirando los brazos. Luego se viste con lo primero que encuentra: una camiseta sin mangas y unos pantalones cortos, y camina hacia el balcón.
Abre la puerta corrediza con cuidado, como si temiera despertar a Miku, y sale al exterior. El aire fresco del mar la recibe con una caricia casi maternal, moviéndole suavemente el cabello rosa y despejándole la mente. Se apoya en la baranda, dejando que el viento la envuelva por completo.
Desde allí, observa el horizonte con una ligera sonrisa. El mar brilla con reflejos dorados, y una que otra gaviota vuela cerca. Luka respira hondo, permitiendo que todos sus recuerdos le inunden como olas suaves. Su primer aniversario con Miku. El impactante encuentro con el Reino de Aqualis. La feroz batalla contra aquel demonio gigante... ¿Salvó a todos? Tal vez. Más o menos. A su manera.
También piensa en el tiempo transcurrido. Calcula... cuatro días. Aunque claro, eso si no cuenta el primero, que técnicamente sí cuenta. En fin, detalles. El punto es que ya llevan un buen tiempo aquí, y las vacaciones han sido todo menos aburridas. Y aún queda más por venir.
Suspira otra vez. Esta vez con una sonrisa más amplia.
Luka: (piensa) Las aguas termales de ayer... eso sí fue el paraíso. Aunque... Miku mojándome con ese balde en la cabeza no estuvo tan divertido...
Una risita se le escapa. Y justo entonces, sin previo aviso, unos brazos suaves y tibios la rodean por la espalda.
Miku: (susurra, acurrucándose contra ella) Mmm... buenos días, mi amor...
La peli rosa cierra los ojos con calma, dejando que el contacto la relaje por completo.
Luka: (con una sonrisa suave) Buenos días, mi Miku...
Se queda así, dejándose abrazar. El contraste entre la brisa fresca y el calor del cuerpo de la peli celeste hace que su pecho se llene de una calidez familiar.
Miku: (hablando con voz adormilada) Te escapaste de la cama... tramposa...
Luka: Me levanté, que no es lo mismo. Además, tú parecías muy cómoda... no quise despertarte.
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Amor Elemental (Miku x Luka)
PertualanganMiku y Luka, después de pasar una larga travesía por convertirse en novias, no se esperaban ser llevadas a un mundo mágico. No irónicamente ambas consiguen poderes elementales, agua y fuego. Ahora las dos tienen que aprender a convivir con todo el...
