Cap. 58 Poché

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POV Daniela:


La noche era larga, mis ojos se estaban cerrando y mi estómago pedía algo de cenar pero simplemente me encontraba tirada en aquel colchón inflable al lado de aquel pequeñito que se encontraba dormido entre la casita que le había construido con aquella caja.

El fuego aún era vigente, pequeñas ondas de calor chocaban conmigo ya que mi "habitacion" por así decirlo se encontraba muy cerca de la chimenea.

Había pensado en mover aquel colchón de aire frente a aquel fuego pero recordé las palabras de mi papá en el pasado en el que me aseguraba que si hacia eso podría enfermar y no quería enfermarme en este momento.

Como si hubiese sido magia, lo había invocado, la cara de Germán se apareció en la pantalla de mi celular, contesté a aquella llamada y la voz de él era lo que necesitaba en este momento.

-Ratona! ¿Cómo estás?.- dijo y jure sentir oprimir mi pecho, mis lágrimas me habían traicionado y con ellas mi poca voz se quebró.- ¿Qué sucede mi niña?.- lo escuche decir.

-La termine papá.- dije con un hilo de voz apenas perceptible.

Él se quedó callado, no sabía si me había entendido, si tal vez mi voz se escuchaba o si simplemente no lo había dicho tan fuerte como pretendía.

-El amor es algo complicado de entender Dani, cuando dejamos ir a alguien te aseguro que es de las cosas más difíciles de hacer y te juro que no es tan malo como parece, aprendemos, crecemos y sobre todo recordamos que a veces necesitamos un poco de dolor para recordar que seguimos en la vida real y que un mal trago no significa que todo estará mal.- y me confirmo que pensaba que decirme exactamente.

-Este dolor es tan real papá, siento que no puedo.- dije a lo cual el solo prestaba atención a lo que le decía.

-Lo sé, nadie dijo que no dolería algo en esta vida, mírame a mí que me duelen los codos y las rodillas.- dijo a lo cual logro hacerme sonreír con ese humor que solo el tenia.

-Estoy en la cabaña prohibida, por favor no le digas a nadie si preguntan por mí, solo Alex lo sabe.- extrañamente mi papá le había tomado aprecio a ella.

-¿Quieres que vaya? No te preocupes, soy una tumba, no le diré a nadie, con razón Poché me había llamado y había sonado alarma.-

-No pa, no vengas gracias,te amo me tengo que ir.-


Y fue así como me rompí, mi cara hundida en aquella almohada improvisada mientras dejaba que por medio de mi garganta se expresara todo lo que quisiera, me estaba permitiendo llorar como alguna vez deberíamos hacer en nuestras vidas.

Imágenes volvían a llegar de lo que había sido mi relación más linda, ¿Cómo era posible que fue tan poco para ella?

Y llorando, me estaba quedando dormida, de no ser por un golpe que escuche en la puerta, me levante y observar aquel rubio ahora castaño cabello me hizo hacerme sentir peor.

-Dani.- se acercó a abrazarme apenas abrí la puerta.- tenía que asegurarme que estuvieras bien.-

Ella entro conmigo, había dejado aquel Jeep a un lado de mi auto y note que traía una mochila como si se fuese a quedar conmigo, mire extraño aquella mochila, mirada que ella pareció observar e indicándome con un gesto en su cabeza que la siguiera.

-Oh! Ya vengo olvide algo.- dijo y salió una vez más, dejándome sentada en aquel piso de madera.- listo, olvide decir que traje Pizza.- dijo asomando una caja entre sus manos.

-No quiero sonar mal y mucho menos que lo tomes a mal, pero ¿Qué haces aquí? Y con esa mochila.- dije señalando.

- Me quede preocupada, no queríaque estuvieras sola, no ahora y por lo visto llegue a tiempo.- dijo limpiandode mi mejilla una lagrima que estaba cayendo.- Dani, no lo malinterpretes perolas amigas siempre estamos en los momentos difíciles y más cuando te rompen un corazón.-dijo señalando mi corazón mientras se metía una rebanada de pizza a la boca. –Anda,come que se enfría más de lo que ya está y si, si me voy a quedar al menoshasta que pueda verte más tranquila y una disculpa, me tome el atrevimiento deir por ropa nueva suponiendo que no trajiste mucha.


Era poco el tiempo que nos habíamos vuelto tan cercanas, tanto así que ya conocía una parte de mí, agradecí aquel gesto y sin importarme más, decidí hablarle del cómo me sentía al respecto, le platique de aquel pequeñito que salve hoy y tratando de no lastimarlo, se lo mostré.

-¿Ella ha preguntado por mí?.- dije queriendo no saber la respuesta pero podía mucho más mi curiosidad, pero por ahí decían que la curiosidad mato al gato.

-Supe que si, por Sebastián y Mario que por cierto te están buscando como locos, también tu papá me llamo mientras venia para acá, no hace mucho y me indico que te cuidara.

Entonces mi duda había sido contestada, ella había preguntado por mí pero curiosamente en mi celular no había registro de llamadas o algo por el estilo.

Aunque realmente no lo había tomado hasta ahora, que abrí mi chat y observe 84 mensajes y 17 llamadas perdidas de ella.

Mi corazón aguado, queriendo llamarla, cosa que Alex me impidió.

-No Dani, tu no lo tienes que hacer y solo cuando te sientas lista, puedes llamarle.-

Aquello me dejo pensando en que era cierto, aun no quería llamarle y el hecho de pensar que solo lo haría para escucharla lograba ponerme de malas y triste conmigo misma, aquel amor por ella era latente.


Deje el celular en algún lugar donde no tuviera la tentación de tomarlo.


Alex me platicaba que desde que recibió ese mensaje ese mismo día solo logro comprender lo mal que realmente estaba al momento de huir, pasamos gran parte de la noche casi a oscuras si no fuera por el fuego platicando de lo que nos gustaba, aquello que no conociéramos de nosotras y que jamás hubiésemos hablado.

-No sé, ¿Cuál es tu numero favorito?.- pregunto

-El 13.- dije sonriéndole

-Eso no es justo, solo porque sea el número de tu artista favorita no puede ser el tuyo.- dijo riendo

-Claro que se puede, tú no puedes decirme eso.- dije embarrando un poco de la cátsup que había llevado.

-¿Cuál es el tuyo?.- pregunte ahora yo a ella.

-El 15.- dije notando algo raro, ella rápidamente cambio la pregunta.

-¿Tu animal favorito?.-

-El lobo, por su liderazgo en manada o cómo se comporta cuando esta solo.- dije orgullosa de aquel animal.

La noche pasó con risas, llanto y hasta un juego que habíamos inventado, y así como paso la noche, también paso 1 semana en completa compañía con ella.


No quiero que lo interpreten e manera equivocada, Alex era mi amiga, era algo que ambas habíamos hablado y que su apoyo realmente me ayudaba, aunque 1 semana en la que los mensajes de Poché aumentaban, jamás los abrí, tenía miedo de leer lo que ella me estuviera diciendo.

Al día siguiente, habíamos decidido regresar ya que no quería posponer más mis clases y tampoco afectar las de Alex, guardamos todo y aquel pajarito también nos acompañaría mientras nos asegurábamos de que estuviera mejor.

No regresaría a casa, iría a la otra casa donde mi papá y solo así, hasta que pueda volver a verla sin necesidad de sentir como mi corazón se destruía.




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