El juego de Schmidt.

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Un desastre. 
Eso aparecía en mi boleta de calificaciones todos los años. "El chico es un desastre, debería repetir de año" -le dice mi profesor a mis padres, sin piedad. 
El último curso de la escuela secundaria es de lo más difícil que hay, pero no pienso repetirlo, terminaré la escuela cómo se debe. Así que el día en que tomé el teléfono y marqué el número de Kendall Schmidt, me temblaban las manos. 
¿Quién era él? El chico que: a) Era el mejor de la clase, puros diez. b) Me volvía simplemente loco. Era hermoso; rubio, ojos verdes, alto, ¡lo tenía absolutamente todo!
-¿Diga? 
Su voz. No habían pasado ni diez segundos desde que marqué cuando él atendió. -¿Diga? -repitió un poco más fuerte. 
-Eh, sí. Hola. ¿Kendall?
-Sí, ¿quién habla? 
-Lo...Logan. Logan, el de la escuela. 
-Ah, ¡hola! ¿está todo bien?

Simpático, nada de seco. Sí, lo tenía absolutamente TODO. 
-Em, sí...quería pedirte un favor...
-Suéltalo.
-Es que...yo no voy muy bien en las clases, me esfuerzo y todo pero no puedo...así que...si podías ayudarme a estudiar para los próximos exámenes, te lo agradecería muchísimo. 
-Eh, déjame ver...¿Mañana? ¿Te parece? A eso de las cuatro. Saldríamos juntos de clases y vendrías conmigo a mi casa. 
Oh por dios, creo que voy a explotar.
-Me parece bien... -dije con la garganta seca-
-Entonces, nos vemos mañana. ¡adios!

Colgó.

-Mierda mierda mierda MIERDA. -comencé a repetir nervioso, ¿ir a su casa? dios, acabaría violand...es decir, es inapropiado, por dios, ese chico me va a matar. 
-¡Log! ¡Levantate hijo! -me llamó mi mamá unos segundos antes de que sonara mi despertador.
Me miré al espejo, un asco. No dormir en toda la noche tenía sus consecuencias, me peiné, me cepillé los dientes y me vestí. Hacía calor, así que me puse unas bermudas de jean y una camiseta de mangas cortas. Tengo miedo, mira sí sí sí él se quita la camiseta en su casa por el clima, no aguantaría. 
-Hola mamá. -la saludé abrazandola cómo todas las mañanas.
Mi mamá era mi persona favorita en todo el mundo, cuando le conté de mi sexualidad me abrazó y me prometió que siempre me amaría sin importar nada, en cambio mi papá me golpeó en la cara y se fué de casa, desde ese día no lo ví nunca más ni tengo la intención de hacerlo. 
Salí de mi casa pensando en volver y no ir a la escuela, pero no podía, iba a lo de Kendall a estudiar, no quería repetir el año así que fuí. 
El resto del día pasó normal, pero cuando la campana de salida sonó me saltó el corazón. 
Sentí una mano en mi hombro, me volteé y era él.
-¿Vamos? -preguntó con una sonrisa. 
-Sí. -dije antes de carraspear. 
Nos subimos a su auto, bastante lujoso por cierto, el viaje fué tranquilo, no hablamos mucho pero tampoco nos quedamos callados, lo que sí notaba (y me ponía bastante inquieto) era que Kendall no dejaba de mirarme de reojo y morderse el labio. Oh, no. 
Llegamos a su casa, bastante grande. ¿y adivinen qué? ¡NO HABÍA NADIE! Estábamos sólos, comencé a sudar. 
-¿Empezamos? -dijo él sentándose en un pequeño sillón de la sala. 
-Eh, yo, eh...digo, sí. 
-Siéntate. 
Pasaron veinte minutos, la verdad es que ya me había calmado al darme cuenta de que sólo era Geografía, Matemáticas...nada raro, pasaron veinte minutos, la verdad es que ya me había calmado al darme cuenta de que sólo era Geografía, Matemáticas...nada raro, cuando...

-Oye, Logan...
-...Por eso el sistema circulatorio -yo leía mi libro de Biología. -Ah, perdona. ¿Qué?
-¿Te gustan los juegos?
-¿Perdona? -dije cerrando mi libro. 
-¿Te-gustan-los-juegos? -repitió palabra por palabra mientras se levantaba del sillón y caminaba hacia a mí. Automáticamente me levanté y quedamos lo suficientemente cerca cómo para que yo empezara a ponerme nervioso. 
-Eh, yo...creo que...¿sí?
-Mh...se alejó un poco de mí para estudiarme de pies a cabeza. -Sí, creo que eres el indicado para este juego.
-¿Podrías decirme de que trata...tu juego?
-Con gusto. Ropa. Fuera. 
-¿Disculpame? -abrí los ojos cómo dos platos.
El se encogió de hombros. 
-Te ha ido muy bien en este tiempo, así que te haré unas preguntas. Si contestas bien, te quedas con tu bonita camiseta y tus lindos pantalones...y bueno, tu ropa interior. Si respondes mal, te quitas una prenda. Ah, y te hago tres promesas, 1-No te engañaré si respondes bien. 2-Siempre te mostraré el libro...y la tercera...te la digo luego.
-Y así hasta...
-Que no quede nada si es necesario, así que mejor usas tu cerebrito. 

Oh mierda. No sé de donde me salieron las palabras pero...
-Acepto. -dije. 
El sonrió abiertamente y se sentó en el sillón.
-Primera pregunta. MATEMÁTICAS...¿Cual es la raíz cuadrada de 1.150? quince segundos corriendo en el reloj, Logan. 
-Yo...
-...Catorce, trece, doce...
-Espera, eh...
-...Once, diez, nueve, ocho, siete... 
-No lo sé...eh...
-...Seis, cinco, cuatro, tres...dos...
-¡OCHO MIL! ¡NO NO ESPERA NO! 
¿qué clase de estupidez dije? 
-...Uno... -sonrió de nuevo. -Puedes poner tu camiseta en esa mesa si quieres. 
-Antes de hacerlo, déjame preguntarte algo.
-Bien.
-¿Eres gay?
Y sin vacilar, levantó una ceja mientras formaba media sonrisa. 
-¿Crees que si no estuviera perdiendo la cabeza por tí te pediría que te quites la ropa por unas preguntas de la escuela? Deja la camiseta en la mesa. 
Y así lo hice. 
Por una parte deseé haber tenido más ropa puesta, pero por otra estaba saltando en una pierna de la felicidad, él era "de los míos". Y por lo que sé, ahora era mío. Sólo mío. 
Seis preguntas más cuatro erradas. Y no, no me confundía apropósito, él hacía preguntas realmente difíciles, y el estar sólo con mis calcetines y mis bóxers en este momento, no ayudaba. 
-Ups, te equivocaste. No era Japón, era China. -y me mostró el libro con la verdadera respuesta.
Maldita ¿o bendita? Geografía. 
Mis bóxers aún estaban ahí,eran lo único que me cubría. 
-¿Cómo se dice "pareja" en Italiano?
-Paricci. 
-¿Qué? 
-Paricci, ¿es verdad?
Silencio, diez malditos segundos de silencio mientras él miraba el libro, hasta que una sonrisa se formó en su rostro, levantó la vista hacia mí.
-Te equivocaste...

¿Recuerdan la parte de las tres promesas? ¿Saben cual era la tercera? Lo que pasara después de la última prenda...quedaba entre nosotros, lo lamento. 

-lemmefuckkogan.

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