CAPÍTULO 27: Entre pasto y un girasol

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Cap 27. Entre pasto y un girasol

Fue un beso largo y apasionado, el cual llevaba mucho tiempo queriendo dar, y cuando por fin lo dio, lo dio multiplicado por todo el tiempo que lo llevaba esperando. Un momento que tal vez no sabía que necesitaba, pero que cuando por fin lo tuvo, deseó que no acabase nunca. Lo hizo como si fuera la última vez, porque aunque fuese la primera, no sabía si habría otra. Lo único que sabía es que no se repetiría otro igual. Pero como siempre, todo lo bueno se acaba, y después de unos intensos segundos, el rubio se separó del pelinegro, dejándole totalmente fuera de si. Ambos chicos respiraban agitados, y decir que parecían tomates sería poco. Harry miraba al rubio totalmente aturdido y abrió su boca para decir algo, pero este le interrumpió

—C-cállate Potter  —ordenó este intentando sonar lo más frío posible mientras se levantaba del suelo, pero sus mejillas aún estaban sonrojadas

—P-pero q.. —balbuceó el pelinegro, aún en el suelo

—He dicho que t-te calles —concluyó este sacudiendo los posibles restos de pasto en su túnica— Yo n-no... —el chico cerró los ojos fuertemente— Escucha —su tono de voz cambió completamente— Esto simplemente no ha ocurrido ¿Bien? —su voz era firme ahora— No intentes sacar el tema, ni tampoco pienses en contárselo a alguien. Ni siquiera a tus amiguitos.. Porque te juro.. Te juro que te echo un Crucio

El chico se volvió hacia Harry, el cual simplemente asintió. Ambos tenían aún un notorio color rojo en sus mejillas, el cual no podían controlar

—Y ahora, acabemos con esta mierda de trabajo —dijo el rubio con una notoria molestia en su voz

En las siguentes dos horas, ninguno de los dos se atrevió a hablar. Lo único que hacían era mirarse el uno al otro mientras caminaban cuando se encontraban "distraídos", pero al final siempre acababan cruzando miradas y sonrojandose. Y así estuvieron hasta que en medio del silencio entre ambos, la barriga de Harry decidió empezar a reclamar comida en modo de sonoros ruidos

—¿Quieres que paremos a comer? —preguntó finalmente el rubio frenando en seco, cansado de aguantarse las ganas de reír por los extraños sonidos ruidosos provenientes de la barriga del pelinegro

—Si.. Yo.. Yo quería preguntarte lo mismo en realidad —dijo Harry rascandose levemente la cabeza y esbozando una pequeña tímida sonrisa— ¿Aquí mismo te parece bien? —preguntó nerviosamente

—Mejor vayamos allí —el rubio señaló un par de grandes rocas a pocos metros de ellos— No me apetece llenarme más de pasto

El pelinegro asintió y ambos caminaron en silencio hacia el lugar. El rubio echó un vistazo a la superficie de la roca y se sentó con cuidado. Harry dejó el pequeño saco mágico en el que llevaban todo, entre medio de ellos y se sentó. Rápidamente lo abrió y empezó a sacar cosas, entre ellas un paquete en el cual dedució que se encontraba la comida. Lo abrió y lo dejo al lado de este

—Bocadillos —observó el rubio con una mueca

—Oh vamos, podría ser peor —dijo Harry tomando uno y dándole un mordisco— Oye, ni tan mal

El rubio lentamente tomó otro, lo observó de arriba a abajo con cara de asco y también le dio un mordisco. Para su sorpresa, este no sabía tan mal como imaginaba. En realidad, sí estaba bueno, pero tampoco lo admitiría. No era el tipo de comida que un Malfoy acostumbraría a comer.

Al terminar su bocadillo, Harry metió su mano nuevamente en el pequeño saco, para sacar una botella grande de vidrio, con agua adentro. Sin pensarlo dos veces, la abrió y antes de darle el primer sorbo, decidió ofrecersela al rubio

—Gracias —murmuró el rubio mientras tomaba la botella en su mano y le daba un par de sorbos, para luego devolversela al chico. Harry simplemente esbozó una pequeña sonrisa y rápidamente empezó a beber. Tenía sed desde que habían salido del castillo, pero para no parecer pesado obviamente no dijo nada

—¿Sabes que así se contagian enfermedades, verdad? —dijo el rubio causalmente, luego de que Harry acabó de beber

—¿Estas enfermo? —preguntó Harry tranquilamente. El rubio negó con la cabeza— Pues ya esta —finalizó soltando una pequeña risa

El rubio no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa mientras meneaba la cabeza. Después de eso, se mantuvieron en silencio nuevamente y volvieron al ambiente en el que se mantenían anteriormente. Las únicas veces que intercambiaron palabras fue para comunicarse que habían encontrado una planta de los ejercicios y Harry la tomaba y la metía en el saco. Cuando ya faltaban pocos minutos para las tres y media de la tarde, decidieron volver al punto de partida donde Hagrid y algunos otros estudiantes que ya habían regresado esperaban; entre ellos Neville y Lavander. Al llegar, Harry le entregó al gigante el pergamino con los ejercicios y todas las plantas mágicas que habían obtenido, y rápidamente se fue con los jóvenes Gryffindor que se sentaban sobre un viejo tronco

—¿Qué tal te ha ido Harry? —preguntó el chico, mientras le dejaba un lugar a su lado— No me imagino lo que debe ser hacer un trabajo en equipo con esa serpiente, que horror

—Pues podría haber sido peor, la verdad.. —dijo el joven encogiéndose de hombros. Si realmente supiera lo que había ocurrido probablemente le habría explotado la cabeza— ¿Y a vosotros?

—Bueno, la serpiente con la que me tocó ni siquiera se preocupó por llamarme por mi nombre o apellido, me puso un feo apodo para reírse de mi y me hizo buscar todo yo solo —explicó el chico rodando los ojos— Y lo peor es que todo el rato en el que he estado allí dando vueltas teniendo que aguantarla y buscando, solo he encontrado tres plantas de todas las que había que encontrar

—Al menos tú has encontrado algo —bufó la chica que tenía a su lado— Nosotros solo hemos encontrado una, y era la que menos puntos daba —dijo la chica rodando los ojos— Y al final decidimos que lo mejor qur podríamos hacer sería volver antes de que nos echaramos un Avada el uno al otro

—Pues vaya.. ¿Y vosotros sois los únicos que- —el pelinegro no terminó su pregunta, ya que entre los árboles vio como una pareja de chicas llegaba— ¡Hermione!

—¡Harry! —la chica corrió a su amigo— ¿Hace mucho que has vuelto? ¿Qué tal os ha ido?
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¿𝐏𝐎𝐑 𝐐𝐔𝐄́ 𝐌𝐄 𝐎𝐃𝐈𝐀𝐒? | 𝐃𝐫𝐚𝐫𝐫𝐲Donde viven las historias. Descúbrelo ahora