Cap 32. Galletas de jengibre
Desde que había marchado de Hogwarts y se lo estaba pasando genial con la familia de su mejor amigo esa semana antes de navidad, no podía dejar de pensar en el rubio por las que tantas emociones le había hecho pasar. No podía evitar sonreír al recordar todos esos momentos en los que cruzaban miradas y sus pálidas mejillas tomaban un bonito tono rosado, ni controlar los murciélagos en su estómago recordando los labios del chico junto a los suyos
—¿En qué piensas tanto Harry? —pregunto la pelirroja a su lado, sentada junto al cálido fuego de la chimenea
—Nada, cosas mías.. —dijo el chico negando con la cabeza— Oye, ¿No me habías prometido que haríamos galletas de jengibre?
—Me creas o no, te juro que estaba pensando en lo mismo —dijo la chica soltando una risa levantándose del suelo— Ven, vamos a hacerlas
—Telepatía —bromeó el pelinegro riendo e imitando a la chica para dirigirse juntos a la cocina.
Luego de lavarse las manos, releer la receta de Molly y asegurarse de que tenían todos los ingredientes, ambos jóvenes se pusieron manos a la obra.
—¿Qué hacéis? —preguntó Ron que se acababa de despertar de una larga siesta, bajando lentamente las escaleras y soltando un bostezo
—Galletitas de jengibre —respondió su hermana con una sonrisa mientras estiraba la masa energéticamente
—¿Me dais una? —preguntó vagamente el pelirrojo aún notoriamente endormiscado mientras caminaba lentamente hacia el sofá
—El Ron de las post-siestas no es Ron hasta dentro de los siguientes quince minutos —afirmó la pelirroja aguantándose la risa acabando de estirar su trozo de masa
—Confirmo —dijo Harry riendo haciendo lo mismo con la suya— ¿Qué forma les vamos a dar? —preguntó mirando la pequeña caja encima de la mesa donde estaban todos los cortadores de Molly
—Las que quieras —dijo Ginny tomando uno con forma de estrella y empezando a hacer las suyas— Hay un montón para elegir
Al acabar de estirar su masa, Harry empezó a rebuscar entre los cortadores, un tanto indeciso; mientras estaba descansando junto al fuego, una idea había venido a su mente y estaba decidido en ponerla en práctica. Después de revolver los cortadores pensativo, finalmente se decidió por uno con forma de Snitch, con el cual cortó felizmente su primera galletita. Luego, tomó otro con forma de calcetín e hizo un par más, y así, después de haber usado uno con forma de árbol de navidad, otro de hombrecillo y otro de estrella, finalmente acabó de cortar toda su masa.
—Muy bonitas —dijo Ginny con una sonrisa mientras ponía su bandeja en el horno y ayudaba a Harry con la suya— Pues en unos diez minutos ya estarán
Harry sonrió satisfecho y ambos chicos se pusieron a limpiar el desastre de harina que habían hecho en la cocina, para aprovechar el tiempo hasta que las galletas estuvieran listas
—Huele genial —dijo su amigo olfateando el aire desde el sofá, ya un poco más despierto— Me muero por probarlas
—Pues tendrás que esperarte —dijo su hermana echándole un vistazo al horno— Creo que ya están.. ¿Tu que dices Harry? ¿Las sacamos ya?
El pelinegro se asomó y asintió, y tomando unos gruesos y floreados guantes de cocina de Molly, con cuidado, el chico sacó las dos bandejas del horno, para seguidamente dejarles encima de la encimera de la cocina
—Si que huelen bien si —dijo la chica riendo— Ahora hay que dejar que se enfríen para poder decorarlas
—¡Usad magia! —exclamó el pelirrojo impaciente, rodando los ojos
—¿Conoces algún hechizo para eso? —preguntó el pelinegro, a lo que Ron respondió negando con la cabeza— Pues eso
—Estoy segura de que Herms sabría alguno.. —dijo la chica con una media sonrisa— Hay que mandarle unas cuantas galletas cuando las acabemos
—Pensé lo mismo —dijo Harry sentándose en uno de los sillones junto a Ron, mientras que la chica se sentaba en otro. Luego de charlar un buen rato, ambos chicos se levantaron nuevamente para ponerse a decorar las galletitas con el glaseado de colores que habían hecho antes.
—Joder Ginny te están quedando súper bien —dijo el chico echándole un vistazo a las galletas de su amiga. Las suyas eran notoriamente mucho más bonitas que las que había hecho él, y aunque había puesto muchísimo empeño e ilusión haciendo los dibujos y decoración en estas, él era demasiado torpe para ese tipo de cosas
—Las tuyas son adorables —dijo la chica mientras miraba las galletas del chico con una sonrisa compasiva. Obviamente no le iba a decir que en realidad lucían desastrosas, y muchísimo menos después de haberlo visto decorándolas tan emocionado y feliz, cual niño pequeño
—Es la primera vez que hago galletas —admitió Harry con una media sonrisa finalmente acabando de decorar la última— ¡Ya estoy!
—Yo también estoy con las mías —dijo la chica satisfecha pasando su vista por todas las galletas.
Luego de haber terminado con las navideñas galletas de jengibre, Molly empezó a ponerse manos a la obra con la cena de Navidad. Cocinó un delicioso pavo al horno con patatas cocidas, empanadas de calabaza y alitas de pollo. Para postres, optó por dos tartas de melaza y un budín de navidad, como cada año. Fue una cena estupenda, podría decirse que de las mejores de la vida de Harry, y es que las navidades en casa de los Dursley, más que agradables, eran una pesadilla. Todos cenaron muy a gusto y brindaron con un poco de vino de saúco y jarabe de cereza. Al terminar de tomar los postres, Harry subió a la habitación que compartía con el pelirrojo en esos días un momento, tomó el pequeño paquete y pluma de su baúl y se dispuso a escribir encima de este
"Feliz navidad :)
~Harry P."
—Ten Hedwig, ya sabes a quién mandársela —dijo el chico entregándole el pequeño paquete a su querida lechuza y esbozando una tímida sonrisa. El animal asintió levemente con su cabeza y lo agarró fuertemente entre sus garras, para seguidamente salir volando por la ventana que Harry acababa de abrir
—¿Harry? ¿Qué haces?
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¿𝐏𝐎𝐑 𝐐𝐔𝐄́ 𝐌𝐄 𝐎𝐃𝐈𝐀𝐒? | 𝐃𝐫𝐚𝐫𝐫𝐲
Fanfiction❝¿𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐦𝐞 𝐨𝐝𝐢𝐚𝐬?❞ 𝖾𝗌 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝖧𝖺𝗋𝗋𝗒 𝗌𝗂𝖾𝗆𝗉𝗋𝖾 𝗁𝖺 𝗊𝗎𝖾𝗋𝗂𝖽𝗈 𝖾𝗇𝗍𝖾𝗇𝖽𝖾𝗋. 𝖯𝖾𝗋𝗈 𝖽𝗂𝖼𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝖺𝗉𝖺𝗋𝗂𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺𝗌 𝖾𝗇𝗀𝖺𝗇̃𝖺𝗇, 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝗈 𝗍𝗈𝖽𝗈 𝖾𝗌 𝗅𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗉𝖺𝗋𝖾𝖼𝖾; 𝗒...
