Cap 38. Asesinato
—¿Vosotros creéis que Ginny durará con Dean? —preguntó el pelirrojo pensativo, mientras se llevaba un trozo de carne a la boca y miraba de reojo a los susodichos, que se encontraban a unos pocos metros de ellos comiendo juntos— Ya zabéiz lho que duran zuz amoríoz..
—Yo creo que hacen una pareja muy bonita, y se les ve muy felices juntos — respondió la chica sonriente, haciendo lo mismo con su almuerzo— Espero que sí
—Yo también lo creo —respondió el azabache, mientras revolvía con poco apetito su plato de comida— Oye ¿Quieres esto? Ya estoy lleno..
—Claro —dijo el chico sonriente, tomando el plato de su amigo y colocándolo al lado del suyo, que ya estaba casi vacío
—Por cierto Ron, hablando de amoríos.. —titubeó la chica con una media sonrisa, mirando de reojo al azabache a su lado— Luego tenemos que hablar.. Tenemos algo que contarte-
—¿Tenemos? —preguntó el azabache soltando una risa y pasando su brazo por encima del hombro de la chica— Pero-
—Dijimos que se lo diríamos juntos, Harry —replicó Hermione con una mirada de súplica, acariciando levemente la mano del chico
—No me estoy enterando de nada —dijo Ron con una expresiva cara de confusión— No te habrás echado tú novio, ¿No?
—Eh- Bueno yo.. —las mejillas de la chica habían empezado a tomar color— Luego lo hablamos ¿Vale?
—Eres inquietante, Herms —dijo el pelirrojo volviendo su mirada hacia la mesa, tomando el plato que le había dado su amigo y empezando a comer su contenido
Mientras Hermione cambiaba de tema con Ron, Harry ya volvía estar lejos de esa conversación, pues ahora volvía a tener su vista clavada en el rubio que se levantaba de su mesa y empezaba a caminar rápidamente hacia afuera del gran comedor. Ya le había visto hacer eso en varias ocasiones esa semana, pero en ninguna de esas tuvo tanta necesidad de seguirlo como esta vez. ¿Hacia dónde iba con tanta prisa? ¿Qué es lo que estaba ocultando? Aunque odiara aún estar interesado en él e intentara suprimir todos esos sentimientos, seguía con la necesidad de saber de él
—Oye chicos, ahora vengo —dijo levantándose de su asiento y fijando su vista en el rubio que salía por la puerta del lugar— Tengo que ir a buscar algo.
Y sin dar más explicaciones, salió en la misma dirección que él. Se fue guiando por los sonidos de sus pasos entre los pasillos y corredores, pero luego de unos minutos lo perdió. ¿Por qué estaba tan solo últimamente? ¿Por qué ni siquiera Blaise se sentaba con él en el almuerzo? ¿Dónde estaba en el resto del día metido? Eran preguntas que inundaban la cabeza del azabache mientras buscaba desesperadamente algún sonido o pista de por dónde podría haberse ido, sin resultado.
Dudó el volver con sus amigos por un instante, pues probablemente no le habrían creído su excusa y no entenderían el por qué se fue tan repentinamente, pero unos sollozos provenientes del final de uno de los corredores menos transitados, le hicieron cambiar rápidamente de opinión.
Se dirigió sigilosamente hasta este con su varita en mano ante cualquier peligro, y para su gran sorpresa, él era el que ahí estaba; el rubio que tanto le había atormentado apoyado sobre un viejo lavamanos, llorando. Rápidas lágrimas bajaban por sus pálidas mejillas, y sus sollozos inundaban el frío lugar
Harry estaba totalmente inmóvil. Nunca le había visto así, y por alguna razón empezó a sentirse culpable de que él se encontrara en esas condiciones. No sabía el por qué, pero su corazón latía con fuerza, mientras se aferraba fuertemente a su varita, y el rubio, percatándose de la presencia de alguien en el lugar, alzó la vista y a través del espejo le vio.
Su ojiverde le estaba mirando. Una mirada que no recordaba haber visto en él. Una mirada de confusión, de pena tal vez.
Sobresaltado y en un acto instintivo, tomó rápidamente su varita y antes de que el otro pudiera decir o hacer nada, una fuerte luz salió de la punta de esta directa hacia pocos centímetros del joven, haciendo añicos la lámpara que estaba en el muro junto a él. Arrojándose al suelo, Harry lanzó otro maleficio en defensa, pero Malfoy logró esquivarlo y levantó su propia varita para arrojarle otro.
—¡No! ¡No! ¡Parad! —chilló Myrtle, quien al escuchar los estruendos en el baño, se hizo presente. Su voz hacia eco en el lugar—¡Alto! ¡PARAD YA!
Se escuchó un terrible estruendo y la cabina que estaba junto a Harry explotó; intentó hacer el hechizo de las piernas pegadas pero éste rozó la oreja del rubio y golpeó el muro detrás de él, destrozando el tanque de agua sobre el que estaba Myrtle, quien gritó fuertemente; el agua se empezó a derramar por todos lados y Harry se resbaló al mismo tiempo que Malfoy
—¡Sectumsempra! —gritó el rubio, apuntando el pecho del azabache, el cual en menos de un segundo yacía en el suelo retorciéndose del dolor, mientras rápidamente sangre empezaba a brotar de su cuerpo, manchando su camiseta y seguidamente el suelo en el que se encontraba, mezclándose con el agua.
—No… —jadeó Malfoy.
Deslizándose y tambaleándose, el rubio se puso de pie y se precipitó hacia dónde yacía Harry, cuyo rostro se había puesto de un rojo brillante. Tenía las manos contraídas sobre su pecho bañado en sangre.
—¡Asesinato! ¡Asesinato en el baño! —chillaba Myrtle entre sollozos— ¡Asesinato!
Malfoy estaba paralizado; no podía creerse lo que acababa de hacer, y muchísimo menos a él. Pero gracias a Merlín, en ese instante un ruido de fuertes pasos invadió el baño; Severus Snape se hizo presente.
Apartando bruscamente a Draco y clavándole una mirada de notable enfado, se arrodilló y se inclinó sobre el azabache. Sacó su varita y la agitó por encima de las profundas heridas que había causado la maldición del rubio, murmurando un conjuro que casi parecía una canción. La hemorragia se redujo al momento. Snape le limpió la sangre de la cara y repitió el hechizo. Las heridas empezaron a cerrarse. Harry, aún inconsciente, empezaba a respirar un tanto menos agitado y su cara mostraba cierto alivio.
—Hay que llevarlo a la enfermería, ahora —murmuró tomando al chico entre sus brazos, ayudado por el rubio, quien aún no había pronunciado palabra.
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¿𝐏𝐎𝐑 𝐐𝐔𝐄́ 𝐌𝐄 𝐎𝐃𝐈𝐀𝐒? | 𝐃𝐫𝐚𝐫𝐫𝐲
Fanfic❝¿𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐦𝐞 𝐨𝐝𝐢𝐚𝐬?❞ 𝖾𝗌 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝖧𝖺𝗋𝗋𝗒 𝗌𝗂𝖾𝗆𝗉𝗋𝖾 𝗁𝖺 𝗊𝗎𝖾𝗋𝗂𝖽𝗈 𝖾𝗇𝗍𝖾𝗇𝖽𝖾𝗋. 𝖯𝖾𝗋𝗈 𝖽𝗂𝖼𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝖺𝗉𝖺𝗋𝗂𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺𝗌 𝖾𝗇𝗀𝖺𝗇̃𝖺𝗇, 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝗈 𝗍𝗈𝖽𝗈 𝖾𝗌 𝗅𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗉𝖺𝗋𝖾𝖼𝖾; 𝗒...
