CAPÍTULO 41: Siete en punto

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Cap 41. Siete en punto
 
—Harry  —el pelirrojo le zarandeaba de lado a lado en fallidos intentos de despertarle— Harry, despiértate
 
—¿Y si está muerto? —preguntó un chico desde el otro lado de la habitación con una expresión de pánico— ¿Has probado con agua?
 
—No digas tonterías Neville, claro que no esta muerto, solo que hacía mucho que no dormía bien por las noches —respondió Ron soltando una risa— Y aún no, pero si no se despierta-
 
—¿Qué hora es? —balbuceó un Harry recién despertado, que aún no había ni abierto los ojos
 
—Ya era hora —bufó el pelirrojo levantándose de la cama y mirando el reloj en la pared central de la habitación— Las seis y veinte, campeón
 
—¡¿Las seis y veinte?! —exclamó el azabache dando un bote de su cama y corriendo torpemente hacia donde estaba su mejor amigo, para corroborar la hora— ¡¿Pero cuántas horas he dormido?!
 
—Más que yo, claro está —rio el pelirrojo saliendo de la habitación— Tienes suerte de que sea Domingo
 
—Mierda, mierda, mierda

. . .

»No estés nervioso, no estés nervioso« se repetía el azabache una y otra vez, mientras caminaba "tranquilamente" por los pasillos del castillo, en dirección a su punto de encuentro acordado.
 
 ‍Faltaban apenas dos minutos para que el reloj marcara las siete en punto, y Harry (que en otra ocasión aún estaría estirado en su cama haciendo absolutamente nada más que ser impuntual), ya se había duchado, lavado los dientes, intentado (fallidamente) peinarse y se encontraba a escasos metros de la puerta que daba a la mágica sala de los menesteres.
 
 ‍»¿Llamo a la puerta? ¿Entro? ¿Me espero a que sean las siete?.. Faltan dos minutos y Malfoy me dijo que llegara a en punto.. ¿Lo decía TAN literalmente?« se preguntaba a si mismo a medida que se acercaba a la puerta de roble, aunque extrañamente, esta se abrió y de adentro salieron dos chicas que pudo reconocer perfectamente
 
—¿Hermione? —preguntó el chico, sorprendido
 
 ‍La susodicha se sorprendió al ver a su amigo allí tan puntual y abrió la boca para hablarle, pero tan pronto como su novia le guiñó un ojo en acto cómplice, esta prefirió callarse y dedicarle una sonrisa
 
—Sin preguntas. Solo entra —ordenó la pelinegra al lado de su mejor amiga señalándole la puerta de la sala, antes de empezar a caminar juntas
 
—¡Disfruta de la noche! —exclamó la otra chica a la vez que se alejaban del lugar entre risas
 
 ‍¿Por qué ellas estaban ahí? ¿Draco ya le estaba esperando adentro? ¿Por qué Hermione parecía saber de qué se trataba todo? Dudas que claramente si no entraba no iba a poder resolver, así que antes de que la puerta desapareciera, finalmente el chico se armó de valor y entró, sin esperar que el interior de esta le sorprendiera tanto
 
—Merlín —murmuró el azabache al observar cada rincón de la sala— Esto es.. Increíble
 
—Me sorprende tu puntualidad, Potter —rió vagamente el rubio apareciendo detrás de una de las columnas, guardando su varita en el interior de su perfectamente planchada y puesta túnica
 
—¿Has hecho todo esto tú solo? —preguntó el chico señalando las velas flotantes en el aire, encima de una amplia manta verde con abundante comida
 
 ‍El chico soltó una risa y negó con la cabeza.
 
 ‍Esa misma mañana sus dos mejores amigos junto a Granger, se habían puesto manos a la obra con el plan que el rubio había ideado junto a Pansy, que era "experta" en esas cosas según ella
 
—Esto es.. ¿Para nosotros dos solos? —preguntó el azabache agachándose a la altura de la comida. Extrañamente, él había tenido la misma idea unos días atrás, aunque nunca logró ponerla en práctica— Quiero decir, "Draco Malfoy" y "Comer en el suelo" no son palabras que tengan mucho sentido en una misma oración —vaciló mirando al rubio de costado
 
—Yo iba a poner una mesa, pero cierta parejita —remarcó las últimas dos palabras con una mueca sarcástica, antes de soltar una leve risa— Me obligó a ponerlo al estilo "picnic muggle"
 
 ‍El ojiverde rió y tomó una de las manzanas verdes encima del mantel para seguidamente pasársela a Draco, quien presumiendo de sus dotes de buscador, la atrapó en el aire sin problemas
 
—Así se atrapa un objeto, Potter —bromeó, mientras ambos le daban una mordida a sus respectivas frutas— No saltando de la escoba al vacío en un frenético ataque suicida
 
—¿Conseguí o no conseguí la Snitch? —fanfarroneó el azabache levantándose del suelo y dirigiéndose al chico con una sonrisa burlona
 
—Debería haberte dejado caer —bufó el rubio pretendiendo odio, claramente bromeando y siguiéndole el juego acercándose a él, desajustando su ceñida corbata
 
 ‍Sin darse cuenta, (o tal vez si e ignorándolo), una notable tensión se había ido formado entre ellos, que iba vertiginosamente en aumento a medida que la distancia entre el uno y el otro disminuía
 
—Soy el niño que vivió Malfoy, no lo olvides —murmuró ladeando su cabeza, estando ya frente a frente con el rubio, casi compartiendo el mismo aire
 
—Harry Egocéntrico Potter —dijo remarcando cada palabra— En su máximo esplendor
 
 ‍El silencio después de esas palabras, casi tan intenso como la tensión en el lugar interrumpido únicamente por las respiraciones de los chicos, dio pie a lo inminente.
 
 ‍Ambos chicos se lanzaron a los labios del otro, rompiendo finalmente esa tensión que habían creado y dejando de lado cualquier posible rencor o recuerdo en cada segundo transcurrido, entre respiraciones agitadas y manos traviesas que recorrían apasionadamente sus cuerpos. Ambos sabían lo que se avecinaba, y a pesar de ser inexpertos en el tema, empezaron a deshacerse de sus ropas como si supieran lo que iba a suceder
 
—M-Malfoy.. —murmuró el azabache soltando una risa nerviosa
 
—Cállate P-Potter.—
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¿𝐏𝐎𝐑 𝐐𝐔𝐄́ 𝐌𝐄 𝐎𝐃𝐈𝐀𝐒? | 𝐃𝐫𝐚𝐫𝐫𝐲Donde viven las historias. Descúbrelo ahora