Alexander Undersom
- ¡Alexander! Voy a matarte, ¿Okay?. ¡Te odio!. No entiendo como pude elegir mi habitación al lado de la tuya. ¡Gemidos por una hora!, ¡una hora! - Gritó An con un claro enojo en su rostro, la miré desconcertado. Bueno, ella acababa de levantarse de sus "siesta de la tarde". Llevaba un short y una blusa de dormir color rosa. Aparentemente tierna pero con un genio que mataba a cualquiera. Ayer había traído una chica a casa, nada serio, pero se suponía que todos dormían porque cuando llegué a casa eran las 3:00am.
Anthony soltó una carcajada a mi lado sin quitar la mirada del video juego.
- Yo también los escuché pero volví a dormir... ¿Quién era esta vez? - Me preguntó con gracia e interés ignorando del todo la ira que traía An. No recordaba su nombre.
An caminó enojada hasta el enchufe y desconecto la Tv. La cara de decepción de Anthony fue memorable.
Anthony la miró con desconcierto y enojo, en su voz era obvio su fastidio
- Se puede saber... ¿Qué rayos pasa contigo? - Habló y An le mostró el dedo medio. Me acomodé en el mueble, sabía que se venía todo un repertorio de parte de An.
- Vale, ambos ya me traen harta... Si no es Anthony con Anny eres tú Alexander, de verdad. Ayer no pude dormir. Esa chica tenía un pito en su garganta... ¡Llévalas a un motel! - Me ordenó y solté un suspiro. No era para tanto.
- ¿Crees que gastaré el dinero de un motel en ellas? - Le pregunté a An con ironía y eso pareció enojarla más. Pero era la verdad, casi no traía chicas a casa y cuando lo hacía, las veía una sola vez y adiós.
- Fácil... Comprales un tapa bocas anti ruido - Opinó y Anthony volvió a reír.
- Eso no existe... Pero ahora que lo pienso sería una gran idea - Habló y me miró con picardía.
- ¡No te rías mucho, Anthony! Que tú igual armas un escándalo - Le recordó An con claro enojo. Él la miró ofendido.
- Ay... No inventes. Cuando lo hago ninguno de ustedes está, pero ven acá... Tú hablas de nosotros pero qué hay de ti... - Le recordó mi mejor amigo y ambos la miramos de forma acusadora, sabía a que se refería. Las mejillas de An se colocaron rojas en cuestión de segundos.
Hace dos semanas Anthony y yo llegamos tarde a casa, veníamos de una fiesta y cuando llegamos había ropa interior en el suelo y se escuchaban gemidos provenientes de su habitación. Nunca supimos quién era el chico y ella jamás nos dijo. Pero Anthony y yo aun estábamos averiguando.
- ¡Cállate! Fue una sola vez... Y a demás, pensé que ustedes no vendrían sino hasta el otro día - Se excusó mientras se cruzaba de brazos.
- Ya deja el mal genio... ¿Acaso ya estás en tus días? Cálmate An - Le pedí en un casi ruego. A veces debíamos soportarla de más. Aun no entendía como habíamos aceptado vivir con ella cuando sabíamos el genio que cargaba. Aunque creo que sí estaba en sus días por la fecha, 13.
- Ayer Alexander y yo te compramos un pote de helado de chocolate... Y también toallas sanitarias. Eso último no lo comprendimos "con alas o sin alas" ¿Acaso vas a volar?. Te trajimos ambas de igual forma. - Dijo Anthony y ella soltó una carcajada mientras nos miraba con ternura. Ahora estaba sonriendo. Las mujeres eran bipolares.
- ¿Cómo puedo odiarlos y amarlos a la vez? - Se preguntó An para si misma y ambos la miramos como si estuviera loca, porque realmente lo estaba. Se acercó a nosotros y nos dio un beso de agradecimiento en la mejilla. Yo no la entendía, no entendía a ninguna mujer.
Caminó hacia la cocina en busca del helado, An amaba el helado. Minutos después volvió con el pote de helado en las manos y tres cucharas. Se sentó entre ambos y soltó un suspiro. Ay no, esos suspiros repentinos nunca significaban nada bueno.
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Just Go Back
RomanceEl lema era: Terminar, superar y avanzar. Más no, terminar, superar, avanzar y volver al punto de inicio. Algunos suelen decir "no hay peor ciego que el que no quiere ver", pero yo creo que no hay peor ciego que aquel que vio la realidad y decide v...
