Saber que Alexander me quería y había hecho algo realmente bueno por mí, me hacía sentía increíble y especial. Pero ahora venía una pregunta que ninguno de los dos se atrevía a preguntar. "¿Y ahora qué?". ¿Qué íbamos a hacer al respecto?. Siendo sincera no me sentía lista para enfrentar esa conversación. No tenía ni idea de qué decir y a la vez sentía miedo.
Ya no teníamos dieciocho años, habíamos crecido, cambiado, habían cosas que no conocía de él y viceversa. Las personas cambiaban a diario y nosotros nos distanciamos por mucho tiempo. Sin embargo, aquí, teniéndolo a mi lado, sentía que lo conocía. No entendía cómo podía quererlo mucho más que antes. Realmente lo intenté, corté comunicación, me alejé, pensé que lo había superado, pero no, todo este tiempo el sentimiento había estado reprimido más no olvidado, solo basto acercamiento y conversación para que renaciera de nuevo, mucho más fuerte que antes y eso me aterraba. Porque si él me lastimaba, iba a doler el doble.
Terminé de tomar mi malteada y miré fijamente las papas de Alexander. Milagrosamente había vuelto mi apetito.
Extendí mi mano para tomar una y la llevé a mi boca. Esto estaba demasiado bueno o yo tenía demasiada hambre. Nuevamente extendí mi mano para tomar otra pero Alexander dio una fuerte palmada en ella.
- ¡Te dije que no te iba a dar! - Recordó mirándome con los ojos entrecerrados e hice pucheros - ¿Por qué no pediste lo tuyo?.
- Porque no tenía hambre... Dah - Aclaré como si fuera lo más obvio y rodó los ojos - Pero ahora si tengo.
Rió entre dientes antes de levantar su mano para llamar la atención de la mesera. La chica rápidamente se acercó nuevamente a nosotros y nos sonrió de lado.
- ¿Desean algo más? - Preguntó y asentimos. Alexander me dio una mirada y la intérprete como un "pide lo que quieras". De verdad tenía hambre.
- Puedes por favor anotar, una Hamburguesa con papas, una pizza personal y una Coca Cola - Pedí y ella asintió mientras lo apuntaba todo antes de volver a alejarse. Miré nuevamente a Alexander, estaba impresionado.
- Vaya... Y eso que no tenías hambre - Ironizó llevando una mano a su boca - ¿A dónde se te va la comida? - Preguntó con interés detallando mi cuerpo y me encogí de hombros.
- No lo sé... Pero he comido más, cuando estamos en parciales como el doble por la ansiedad. Amo a Anny, ella cocina estupendo - Le informé y Alexander se rió entre dientes - ¿Quién cocina en el apartamento? - Pregunté con interés y Alexander me miro directamente a los ojos. Pensé que podría ser An.
- No lo vas a creer... - Aseguró pasando una de sus manos por su cabello - Pero cocinamos Anthony y yo - Respondió y me quedé boquiabierta.
- ¿Tú sabes cocinar? - Pregunté asombrada. En mis tiempos, él no sabía hacerlo.
- Aprendes muchas cosas cuando estás lejos de casa. Si no aprendía a cocinar, me moría de hambre. Me gusta hacerlo... - Confesó mientras reía. No me imaginaba a Alexander cocinando pero moría por verlo.
- ¿Hablas en serio?. ¿Realmente sabes cocinar? - Pregunté. Era demasiado increíble, y a esto me refería, muchas cosas cambiaban en dos años.
- Sí, Lyssa... Y lo hago bien - Se halagó a sí mismo llevando las manos a su pecho - El año pasado me ofrecí a hacer la cena navideña en casa.
- ¿Y los mataste a todos? - Bromeé simulando seriedad y Alexander me dio una mala mirada.
- Pfff... Mamá no se lo podía creer, casi se desmaya. Y la señora del servicio, lloró de la felicidad ante el buen sabor - Explicó y ambos nos reímos ante su confesión. Eso sonaba increíble.
ESTÁS LEYENDO
Just Go Back
RomanceEl lema era: Terminar, superar y avanzar. Más no, terminar, superar, avanzar y volver al punto de inicio. Algunos suelen decir "no hay peor ciego que el que no quiere ver", pero yo creo que no hay peor ciego que aquel que vio la realidad y decide v...
