Llovería, se podía sentir e incluso oler la humedad en el aire. ¿Por qué no había traído buzo? Empezaba a hacer mucho frío así que pasé mis manos por mis brazos para intentar entrar en calor. Al menos los asientos del tren ligero eran cómodos.
Mi vista se fijó en una pareja que estaba apenas a unos asientos de donde me encontraba sentada. Eran jóvenes pero se veían apasionados, la chica podría tener entre 17 años y el chico 18. Menores, pero tenían mejor vida amorosa que yo. Era increible la forma en que él la miraba mientras la chica de tez morena lo tenía tomado de su mano, le contaba cosas que él oía atentamente mientras la admiraba y de un momento a otro simplemente la besó.
Quité la mirada y fijé mi vista en la ventana, me permití perderme en el paisaje urbano. El amor era lo mejor del mundo mientras duraba. Nunca perdería la esperanza de enamorarme locamente por alguien como lo hice por Alexander o aun más. Pero no me conformaría con menos, también quería que la otra persona perdiera la cabeza por mi y no me lastimara como él lo hizo.
A veces creo que solo te enamoras realmente una vez en la vida y el resto de ella te la pasas buscando a alguien que te haga sentir igual, y jamás lo encuentras. Pero no perdía la esperanza de que estuviera equivocada.
Me puse en pie para bajar del tren ligero en cuanto llegué a la estación más cercana de la casa de Auron. Le había comprado comida y medicamentos que me había aconsejado John para subir sus defensas.
La amistad era como el matrimonio, en la salud pero también en la enfermedad y Auron estaba enfermo. Literalmente lo estaba, tenía fiebre alta, debilidad, dolor en el cuerpo más tos seca. Había atrapado un resfriado la noche anterior cuando salíamos del gimnasio, estábamos sudados y se desató toda una tormenta. El verdadero problema se presentó esta mañana al levantarse, se sentía tan mal que no fue capaz de ir a la universidad.
Salí de la estación y caminé hasta su apartamento, quedaba a tan solo unas pocas cuadras. Esta zona era bastante segura así que no tenía nada que temer, habían muchas personas en las calles y policías custodiando la zona.
Cuando llegué al apartamento, saqué la copia de su llave y entré en él. Había tanto silencio y orden que pensé por un momento que Auron no estaba en casa y que por aquí había pasado La Cenicienta. Él no necesitaba de compañía para armar toda una algarabía y desorden.
- Auron... ¡Ya llegué! - Grité fuerte y no obtuve respuesta.
Cerré la puerta tras de mi con llave y caminé hacia la cocina para dejar allí las bolsas que traía conmigo.
- Auron... - Volví a llamar y el silencio fue mi única respuesta. Tal vez solo estaba dormido.
Con confianza caminé hasta su habitación y de la nada todas las luces se apagaron excepto una, la de la cocina. El problema era que yo había acabado de apagar esa luz. Me detuve en medio del pasillo y miré hacia los lados, si esto era una broma quería que se detuviera, era de muy mal gusto.
Si Anny no me mataba un día de estos, entonces lo haría Auron.
- ¡Auron deja las bromas!... No me asustas - Grité con determinación para luego abrir la puerta de su habitación esperando verlo acostado con su celular en mano, pero no. Todo estaba en orden y él no estaba en su cama donde debería estar descansando.
Las luces de su habitación empezaron a encenderse y apagarse. El miedo no tardó en llegar, me estaba colocando nerviosa. Corrí rápidamente fuera de la habitación hacia la sala. Esto solo podía estarlo causando él, o al menos eso esperaba. Auron debía parar.
Escuché el sonido de una puerta al abrirse y me giré lentamente a ver de dónde provenía el sonido. El baño estaba a tan solo unos metros y la puerta se estaba abriendo por sí sola. Todo estaba oscuro allí dentro, por un momento creí que me desmayaría.
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Just Go Back
RomanceEl lema era: Terminar, superar y avanzar. Más no, terminar, superar, avanzar y volver al punto de inicio. Algunos suelen decir "no hay peor ciego que el que no quiere ver", pero yo creo que no hay peor ciego que aquel que vio la realidad y decide v...
