Bienvenido

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Compartir tiempo con Gerardo era una experiencia totalmente nueva para mí. No era lo mismo los 10 min que solíamos compartir con estar cogiendo el metro para ir juntos al primer ensayo de la banda.

Él iba con su guitarra a la espalda y su sudadera rosa palo. Iba agarrado de puntillas a la barra superior. Me generaba ternura, era muy lindo. Le miraba de reojo, para que no se diera cuenta. Ni él, ni nadie en el vagón.

Cuando llegamos a un barrio de Madrid que no conocía, Gerardo llamó a un garaje de la planta baja de una casa. A mí todas las casa en parecían iguales, me llega a dejar solo y no hubiera sido capaz de salir de ahí en mi vida. De pronto, la puerta metálica se levantó, dejándonos ver a un chico con el pelo teñido de rubio platino. Reconoció a Gerardo y le saludó haciendo un saludo como esos que hacíamos de pequeños.

- Así que este es el nuevo teclista.- dijo mirándome de arriba a abajo.

Terminó de levantar la puerta metálica dejándonos ver el interior y dejándonos pasar.

El garaje era algo oscuro, estaba alumbrado por una sola bombilla cayendo de un bajo techo. A ambos lados estaban dos estanterías llenas de herramientas y recuerdos, ese tipo de recuerdos que guardamos todos, ocupando sitio, sin saber por qué. En el centro, no había ningún coche, ni ningún otro vehículo, sino que estaba instalada una batería y un sistema de micrófonos y amplificadores. Una chica estaba leyendo unos papeles. Era guapísima. Su piel tostada, su pelo negro... Su sola presencia intimidaba, aunque más que intimidar, imponía e hipnotizaba.

- Larguirucho, ¿entras o te quedas fuera?- me preguntó el peliteñido.

Reaccioné, saliendo del trance que me tenía sometido aquella chica. Cuando entro, el chico baja la puerta y me veo a Gerardo y la chica abrazados y dándose besos en la cara. ¿Sería ella la chica que oía gemir en su habitación? Si así fuera no me extrañaría.

- Bueno, chicos. Lo he conseguido. He encontrado a nuestro teclista. Chicos, este es Fabio. Fabio, estos son los chicos.

- Es Flavio.- le corrijo.

Entonces, apareció también Bruno tras la batería.

- ¿Bruno?- pregunté, estaba más que sorprendido. ¿Qué diantres hacía Bruno ahí?

- ¿Qué pasa, Fla?- me preguntó y me hizo un saludo. En las manos llevaba unas baquetas.

- Tienes una voz... Peculiar.- me dijo el chico peliteñido.- Me gusta.- sonrió.- Soy Aitor, encantado y bienvenido a mi garaje.

- Y está de aquí, es mi pollito.- me dijo Gerardo.- Mi mejor amiga, mi madre, mi hermana canaria. Te presento a Estefanía.

La chica comenzó a reír. Su risa era tan contagiosa que me hizo sonreír.

- Soy la vocalista. Bienvenido a la banda.- me dijo ella.

- Bueno, tu sitio es este.- Aitor me indicó un lugar al lado de Bruno.- Siento no tener banqueta ni nada, pero es un garaje, no podemos pedirle más. Y supongo, que Gerardo te habrá puesto al día, ¿no?

- Más bien, no mucho. Le he arrastrado aquí a prisa y corriendo.- contestó Gerardo por mí.

Aitor le miró mal.

- Tenemos la semana que viene una boda y dos conciertos en locales. Y dado que no te sabes ninguno de nuestros temas, tendremos que ensayar bastante.

- Para la boda sí tocaremos temas más clásicos.- apuntó Gerardo.

- Por favor, decidme qué no nos han vuelto a pedir 'Paquito El Chocolatero'.- pidió Estefanía, haciendo que todos rieramos.

- Bueno, te dejo partituras.- me dijo Aitor.- Y vamos a ponernos manos a la obra.

Estuvimos ensayando dos o tres horas. Tenían temas interesantes, quería saber quién los había escrito, porque había partes con las que me identificaba bastante. De vuelta en el metro, había menos gente. También era más tarde, así que nos pudimos sentar.

- ¿Quién de vosotros escribe los temas?- le pregunté.

- La melodía la suele proponer cualquier, el verdadero problema es ponerle letra.- me explicó, pero realmente no contestó mi pregunta así que continué mirándole esperando que prosiguiera.- Normalmente soy yo el que propone las letras, aunque las aprobamos entre todos y hacemos muchos cambios.

Fue entonces cuando me di cuenta de que Gerardo y yo quizás no fuésemos tan distintos como yo pensaba.

- Vaya, si en el fondo te pareces a mí, Gerardo.- le piqué, no sé por qué razón.

- No, TÚ te pareces a mí. Que yo soy más mayor que tú.- me dijo con el ceño fruncido, pero yo sabía que estaba de broma.

Cuando llegamos a nuestras puertas, no pude abrir la mía. Una parte de mí quería pasar más tiempo con Gerardo, porque me lo había pasado muy bien. Por alguna razón, me vi carraspeando.

- Dime.

- Esto... ¿Me puedes dejar tu teclado? Es para practicar, a parte de los ensayos. Me da vergüenza que vayamos tan lentos en los ensayos por mi culpa.

- Sí, claro. Pasa un momento, anda.

Dejó sus cosas sobre la cama y se agachó debajo de estaba para sacar su teclado.

- Muchas gracias.- le digo cuando me la da.

Salgo por la puerta y por alguna razón me giró, como para despedirme de él.

- No, Fabio, gracias a ti. Me has salvado el culo, te debo una muy grande.- me dijo con una sonrisa.- Me alegra de que se hayan acabado los malos rollos. Pienso que tú y yo podemos ser buenos amigos.

'Buenos amigos'. Se me acababa de romper algo dentro que ni siquiera sabía que estuviera ahí.

- Yo también.- le dije como pude y entré apresuradamente en mi habitación.

De pronto me vi jadeando y con ganas de llorar. Pero me vi interrumpido por una llamada telefónica.

- ¿Te han comido los muertos vivientes?- era mi hermana.

Por alguna extraña razón, se me pasó aquel episodio con tan solo escuchar su voz y cerrar los ojos. Estaba en casa.

- Perdón por no llamar. Es que me acabo de meter en una banda.

Escuché una risa al otro lado. Pero yo permanecí en silencio.

- No jodas, Fla. ¿Tú tocando? ¿Y delante de gente? Madrid te está haciendo bien, Flavio.

Él me está haciendo bien, quise responderle pero de pronto mi madre comenzó a preguntarme cosas. No sabía cuándo había cambiado de interlocutora. Me preguntaba si eso era cierto y si me iban a pagar. Gerardo no me dijo una cantidad exacta, supongo que sería lo que pagasen en cada actuación, de forma equitativa.

Mi madre siguió contándome cosas de los vecinos y de mis primos. Pero yo la verdad es que estaba en otra cosa, y es que Gerardo me acababa de mandar a la friendzone sin siquiera saberlo.

Paralelas | FlaviardDonde viven las historias. Descúbrelo ahora