ALBA
Me había levantado temprano a pesar de que no había sido capaz de dormir en toda la noche. Su inesperado beso me había dejado totalmente desubicada y más aún su reacción posterior que no era capaz de entender.
No había dormido en toda la noche porque, a pesar de nuestra discusión antes de mi regreso a Alicante, ella, que sabía sin duda que se había pasado, no había mostrado el más mínimo interés en mí, en saber si estaba bien ni si había llegado a casa.
Aquella mujer que me había buscado con su coche a altas horas de la madrugada hasta que dio conmigo porque se había preocupado, ahora había colapsado de tal forma que no había sabido nada de mí en más de doce horas y ni se había inmutado.
Otra Alba la hubiera mandado a la mierda, la hubiera odiado muy fuerte por el desprecio durante 5 minutos, y hubiera seguido adelante con una sonrisa.
Pero esta Alba estaba terriblemente intrigada con aquella mujer, necesitaba conocerla, necesitaba saber más de ella, de su vida pasada y presente, necesitaba saber cuál era el origen de sus tocs, por qué era tan cerrada y por qué no permitía a nadie acercarse a ella.
Debía darle espacio, al fin y al cabo un beso era sólo un beso, tampoco había nada más que una simple atracción y podría lidiar con ello perfectamente.
Sabía que si estaba enfadada conmigo no podríamos trabajar en condiciones, así que decidí dejar atrás la discusión de aquella mañana y hacer frente a la situación sin más.
Después de mi larguísimo mensaje, analicé su respuesta.
Fue fría y distante, pero teniendo en cuenta lo poco que conocía de esa mujer, tampoco podía esperar mucho más.
Me centraría en el caso e intentaría olvidar todo lo que había pasado, olvidaría ese beso que había deseado y disfrutado muchísimo, pero que inevitablemente, había desencadenado la Tercera Guerra Mundial.
A las 08:50 de la mañana estaba ya en la sala de trabajo preparada para encontrarme con mis compañeras. Tenía ganas de ver a María, hacía más de un mes que no la veía y aunque hablábamos a menudo, me vendría bien soltar lastre con una amiga.
Sabela, que había llegado bastante tarde de la universidad, me había recibido muy animada, me había preguntado que tal por Madrid, que tal con los jefes, y sin insistir mucho, me dejó dormir al notar que había algo que me incomodaba.
- ¡Serás puta! - escuché a mi espalda, identificando inmediatamente la voz y las formas - Llegaste anoche y no fuiste capaz de avisarme.
Me giré sonriendo para encontrarme con mi amiga.
- Ay María, es que llegué cansadísima - me justifiqué poniendo la cara de perrito pachón más adorable que se me ocurrió - y además pensaba que estarías trabajando o dormida... sabía que te iba a ver esta mañana.
Se acercó a mí y me dio un abrazo que acompañó con mil besos por mis mejillas. Le devolví el abrazo con fuerza, soltando ahí mismo toda la tensión que llevaba sobre mis hombros.
- Uy, ¿qué pasa, canija? - preguntó María separándose de mí para mirarme a los ojos.
- Nada... está todo bien, de verdad, está todo bien - mentí desviando la mirada.
- Eso está genial, pero ahora repítelo mirándome a los ojos - contraatacó mi amiga.
- No es el momento, Mari - respondí mirando hacia la puerta por donde acababa de aparecer nuestra Sargento - luego, ¿ok?
Me miró asintiendo, justo entonces entraron también Sabela y Damion, por lo que se acercó hacia mí de nuevo intentando ser discreta sin conseguirlo.
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I GOT YOUR BACK
FanfictionNatalia es una Teniente de la Guardia Civil que trabaja en la Unidad de Homicidios del cuerpo. Experimentada y serena, ha entregado su vida por completo a su trabajo y la tiene perfectamente organizada y estructurada. Racional, metódica hasta un pu...
