10.- Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.

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ALBA.

Eran las 9 de la mañana, ya me había duchado y estaba en la sala de trabajo redactando el informe sobre el diario, que había terminado de leer a las 04:30.

Había visto a Natalia dormirse después de más de una hora mirando al cielo en absoluto silencio, y verla allí, totalmente indefensa, encogida y con las manos entre las piernas para resguardarse del frío de la madrugada, me había llegado a inspirar ternura, un sentimiento que jamás creí que llegaría a experimentar hacia aquella a quien me gustaba llamar Maléfica.

Estaba claro que era una mujer llena de traumas que intentaba luchar constantemente con ellos, no siempre con éxito, y que ello multiplicaba cada una de sus frustraciones.

Sentía mucha curiosidad por saber más de aquella chica que me parecía un ejemplo a seguir, en lo que a lo laboral se refería, pero alguien de quien huir lejos, en el terreno personal.

Era totalmente consciente de que lo mejor sería huir de ella, pero siempre me habían llamado la atención las ovejas negras, los misterios sin resolver y ella, sin duda, era la persona más interesante y misteriosa que había conocido en la vida. Y la más irritante, también.

Aporreando las teclas del ordenador, y pensando en si algún día la morena se relajaría y dejaría de parecer una pirada de manual, me dieron las 10 en punto. A esa hora, entraba desde la puerta de su habitación mi jefa acompañada por Julia, por la puerta de la mía aparecía Sabela, a la hora exacta que había ordenado la Teniente Lacunza.

- Bien, las 10:00 horas exactamente - afirmó mirando su reloj satisfecha una vez más.

- Alba, ¿Qué tenemos para hoy? ¿Algo de lo que informar?

Me puse de pie y me acerqué a ella con el informe que había terminado sobre el contenido del diario, con intención de entregárselo, ella, echó un pie hacia atrás, como si temiese que me acercase más de la cuenta y extendió el brazo marcando la distancia máxima a la que permitiría que me acercase.

Confusa, se lo entregué y volví a mi sitio donde le expliqué lo que había leído en el diario y había escrito posteriormente en el informe.

- La mayor parte de las 158 páginas del diario escritas, hablan sobre sus amigos, sus vivencias en la universidad, sus discusiones con sus padres, pero a falta de 14 páginas para el final, algo cambia, si se fija- continué- en la página 144, hace referencia a alguien que acaba de conocer.

Tres días antes de ser asesinada - continué - conoció a un chico cuando salía de la biblioteca de la facultad. Lo describe guapo y encantador, sin más datos precisos sobre su físico o su nombre. Según cuenta, cuando ella salió cargada de libros, él se ofreció a ayudarla con ellos, llegando incluso a ofrecerle acercarla a casa en su coche, ofrecimiento que declinó dándole las gracias y que el chico aceptó sin ningún tipo de reparo. 

Miré a la teniente que leía el informe con atención y asentía según le iba contando.

- No cuenta mucho más sobre él - proseguí- termina con una especie de reflexión, en la que muestra su agradecimiento por el gesto desinteresado del chico, y la facilidad con la que aceptó la negativa de Silvia, sin necesidad de tener que decirle varias veces que no, o sentirse acosada por él, hasta el punto de tener miedo, como le había ocurrido en otras ocasiones con otros chicos que buscaban en ella algo más que ayudarla.

Miré a mi teniente que permanecía en absoluto silencio leyendo el informe, luego miré a Julia y Sabela que habían estado escuchando con atención y me devolvieron la mirada en silencio. Julia hizo un gesto con la cabeza señalando a Natalia para que la mirase.

I GOT YOUR BACKHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora