NATALIA
El tiempo iba pasando y tras quince días en Alicante, ni las chicas en la universidad, ni Alba y yo con familiares y amigos, habíamos conseguido nuevas pistas que nos pudieran ayudar a localizar al asesino.
La ausencia de indicios o algo a lo que agarrarnos más allá de aquella pequeña anotación en el diario, me hacía desesperar. Repasaba compulsivamente cada informe, cada anotación, cada sospecha de pista que luego se quedaba en nada. Imposible, no había ni rastro de aquel hombre que había acabado con la vida de dos chicas sin ningún tipo de remordimiento. Era consciente de que el tiempo jugaba en nuestra contra ya que podrían ocurrir dos escenarios que eran absolutamente posibles. Uno, que el caso se enfriase y el asesino desapareciese sin volver a dar señales de vida, el otro, que el autor volviese a actuar, sin duda el que más me preocupaba de los dos.
De nuevo como cada noche desde hacía más de diez días, me despertaba a las tres de la madrugada, preocupada o con pesadillas y salía a la terraza a tomar el aire o despejarme.
Y de nuevo, como cada noche, o Alba estaba allí, leyendo informes o arropada con su manta mirando al cielo, o aparecía cuando yo estaba dándole vueltas a la cabeza, sentada en la que ya era mi hamaca habitual.
Muchas noches extrañas en las que sin apenas hablar, había sentido su cercanía, e incluso su consuelo. Cada noche ella formulaba la misma pregunta, y cada noche, obtenía la misma respuesta.
- ¿Me lo cuentas? - preguntaba sabiendo que había algo en mi cabeza atormentándome día a día.
- No - respondía yo, intentando dejar todo guardado en mi cajita para evitar destapar la Caja de Pandora.
Esa noche era yo quien había llegado antes y estaba sentada mirando las fotografías de los cadáveres de Silvia y Cristina,escaneando mentalmente cada foto del escenario del crimen, por si había algo que se hubiera podido escapar, revisaba todo milímetro a milímetro y nada.
- Hola Natalia - saludó Alba entrando con su pequeño pijama rosa al que ya me había acostumbrado - ¿Puedo hacerte compañía?
- Claro, Alba, no tienes que preguntarlo cada noche que vengas, sabes que casi siempre estoy aquí, no necesitas mi permiso para compartir espacio.
- Vale, ya sabes que no quiero agobiarte, a veces necesitamos estar solas- respondió de una manera tan tierna y cercana que me hacía sentir como mis defensas caían casi en picado.
Seguí con la tarea a la que me había dedicado desde que llegué a la terraza, esperando que se sentase en su hamaca, pero no hizo eso, se quedó de pie a la altura de mis rodillas observando lo que yo estudiaba.
-¿Qué haces? - preguntó de nuevo.
-Demasiadas preguntas, Alba - respondí algo inquieta ante lo que me parecía un interrogatorio - Estoy mirando las fotografías de las escenas de los crímenes.
- Vaya... ¿Me dejas echarle un vistazo contigo?
La miré de reojo sin levantar la cabeza.
- Vaaaaale, demasiadas preguntas - sonrió divertida.
Le ofrecí las fotografías del caso de Silvia, ella las tomó y se fue a sentar a mi lado en la hamaca, cuando, por puro instinto de supervivencia, impulsé los pies en el suelo y aparté el asiento rápidamente. Lo siguiente que ocurrió, transcurrió a cámara lenta. Sólo pude ver como el cuerpo de Alba, en particular aquella parte de su cuerpo de la que últimamente no podía apartar la mirada, se estampaba estrepitosamente contra el suelo y todas las fotografías caían dispersas a su alrededor.
- ¡Hija de puta! - gritó riéndose pero con un claro gesto de dolor- ¡Me he reventado el coxis!
Me levanté rápidamente para ayudarla a levantarse del suelo, ya que ella sola era incapaz.
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I GOT YOUR BACK
FanfictionNatalia es una Teniente de la Guardia Civil que trabaja en la Unidad de Homicidios del cuerpo. Experimentada y serena, ha entregado su vida por completo a su trabajo y la tiene perfectamente organizada y estructurada. Racional, metódica hasta un pu...
