NATALIA
*Dios, ¿qué he hecho, qué he hecho?*
Salí de mi despacho sin tener ni idea de dónde dirigirme, no era capaz de entender el impulso que me había llevado a besar a Alba, pero estaba clarísimo que había sido un error.
Me había dejado llevar por la euforia del momento. Poder enlazar los casos era un gran avance, y el hecho de que Alba estuviera ahí, seguro que había sido el detonante.
* Lo hubiera hecho con cualquiera, sí, ha sido una ida de olla, lo hubiera hecho con cualquiera.*
Me repetía constantemente que todo había sido fruto de la tensión, de la alegría de recibir por fin una buena noticia, de la liberación del estrés acumulado por el caso.
*¿Pero a quién quiero engañar? Estaba desando besarla, lo necesitaba como el respirar, necesitaba sentir su contacto, fundirme con ella, y ni siquiera me gusta.*
Entré en el cuatro de baño que había en el pasillo, me lavé las manos y la cara compulsivamente con agua y con jabón, y me miré al espejo. No me reconocía. Yo no perdía el control jamás, esa no era yo, no podía perder el norte de esa manera, no después de tantos años de auto-control, disciplina y tratamiento. Estaba claro que aquella mujer había llegado a mi vida para ponerla patas arriba y no lo iba a permitir.
Estaba empezando a hiperventilar, notaba que me faltaba el aire y cada vez respiraba más deprisa, no podía pasarme de nuevo, no podía perder el control como lo había hecho, tenía que centrarme, así que saqué el teléfono y llamé a mi psicóloga.
- Juls, necesito hablar - le dije con la voz temblorosa.
- Ey, Nat, ¿Qué pasa? Acabo de hablar contigo y estaba todo bien - respondió con un tono de voz claramente preocupado.
- Sí.. estaba todo bien... estaba todo bien...
- Oye, escúchame, te está dando un ataque de ansiedad, busca un sitio para sentarte, ¿vale? y respira despacio. Inspira profundamente y espira despacio, quiero oírte, vamos.
Salí del cuarto de baño y me metí en un despacho que estaba vacío sentándome en el sofá que había junto a la puerta, intentando controlar la respiración.
Empecé a respirar tal y como Julia me había enseñado mil veces y conseguí empezar a respirar bien.
Tras unos minutos conseguí sentir que mi pulso se controlaba y respiraba correctamente.
- Ya, Julia... ya estoy bien - informé a mi amiga que esperaba impaciente al otro lado de la línea.
- Vale, genial, ahora cuéntame tranquila qué ha pasado, soy yo, ¿ok? no pasa nada, cuéntame.
- Uff... verás... cuando llamaste y me dijiste que habíais encontrado el colgante, se lo dije a Alba... Estábamos eufóricas, muy... muy contentas ¿sabes? y ella vino, y se lanzó sobre mí abrazándome, y... cuando dejamos de abrazarnos... no sé qué me pasó, no tengo ni idea... pero la besé...
- Vaya - respondió únicamente mi amiga.
- ¿Vaya?, ¿sólo vas a decir eso? Estoy en medio de una crisis existencial, ¿y sólo vas a decir vaya?
- A ver, Natalia, tranquilízate, es algo que no me esperaba oír y tengo que analizarlo. Cuando hablamos antes y te dije que estabas encantada con tu juguetito nuevo, no me esperaba que fuera tanto.
- ¡¡¡Julia, no me ayudas!!! En serio, yo no quería que esto pasara... que la he liado muchísimo y ahora no sé cómo volver atrás.
- A ver, Natalia, no puedes volver atrás. Lo hecho, hecho está. Tranquilízate, ¿vale? ¿Alba te ha correspondido?
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I GOT YOUR BACK
FanfictionNatalia es una Teniente de la Guardia Civil que trabaja en la Unidad de Homicidios del cuerpo. Experimentada y serena, ha entregado su vida por completo a su trabajo y la tiene perfectamente organizada y estructurada. Racional, metódica hasta un pu...
