ALBA
Mi corazón latía descontrolado, no era por el beso en sí, era por la sensación de haber conseguido romper un poquito el muro de la Teniente Lacunza, por haberme conseguido colar en una grieta que había conseguido abrir a cabezazos, en ocasiones muy dolorosos. Una pequeña victoria en una batalla de una guerra que daba por perdida desde el primer día. Pero ahí estaba ella, dejándose llevar y besándome como si lo hiciera cada día, cada segundo, como si no hubiera besado a nadie más, como si con ese beso quisiera anularme por completo o calentarme como las calderas del Titanic.
- Mmmm - se me escapó mientras seguía colgada de su cuello como un perezoso se engancha a un árbol.
Sonrió en mi boca y se separó despacio dándome un beso en la frente y soltando un sonoro suspiro.
- Deberíamos parar, ¿no? - preguntó aún abrazándome colocando la barbilla sobre mi cabeza.
- ¿Por qué? Yo no quiero parar... yo quiero avanzar.
- Ya... yo también, pero temo que si avanzamos ahora, no nos de tiempo ni a llegar a la habitación, donde, por cierto, está Julia.
- ¿Crees que me preocupa no llegar a la habitación con el calentón que llevo encima? - respondí separándome de ella y mirándola a los ojos arqueando una ceja.
- Jajajaja, puede que a ti no, pequeña cabrona salida, pero yo no estoy dispuesta a que nos pillen nuestros compañeros en plena faena, que ya bastante ha sido para lo que mi paz mental puede soportar, la sorpresita de Julia.
- ¿Pequeña cabrona salida? - pregunté con picardía - para poder decir eso tienes que probar esto - señalé mi cuerpo - y entonces la "gran cabrona salida" serás tú.
Le di un breve beso en los labios y salí de la sala meneando las caderas como si estuviera bailando la bachata más erótica que hubiera visto jamás.
- Menuda zorra estás hecha, Reche - escuché a mi espalda, seguido de una carcajada de la morena.
*Esa risa es música para mis oídos*
Entré en la habitación y me encontré con Julia que sonrió con cierta malicia.
- No pienso decir nada, que te lo cuente tu amiga - le dije pasando de largo en dirección a la ducha.
- Yo no digo nada - respondió la gaditana con una sonrisa amplia - sólo te diré que hace mucho tiempo que no la veía tan feliz y que es por ti. Igualmente te digo que si le haces daño, te perseguiré hasta los confines de la tierra y acabaré contigo.
- No estoy jugando con ella, Julia, me gusta muchísimo. Además tú y yo sabemos que es más posible que la que salga mal parada de esta relación, sea yo misma. Pase lo que pase creo que merecerá la pena recorrer el camino hasta donde nos quiera llevar.
Cogí mi ropa y me metí en la ducha. Después me planté el pijama de Mafalda y me puse mis chanclas rosas con unicornios para irme a la habitación de María. Necesitaba hablar con mi mejor amiga, la voz de mi conciencia y soltar por la boca todo lo que me revoloteaba en el estómago.
Cuando salí, Natalia estaba sentada en la salita tomándose lo que sin duda era un te verde con jengibre, mientras charlaba con Julia riéndose despreocupada.
*Se ríe y no ha huido, no va mal la cosa*
Fui caminando hacia ellas que se callaron al escuchar el golpeo de mis chanclas con las plantas de mis pies.
- Hola chicas - saludé como distraída, pero analizando cada gesto de Natalia.
- Hola Alba - respondieron las dos amigas a la vez.
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I GOT YOUR BACK
FanfictionNatalia es una Teniente de la Guardia Civil que trabaja en la Unidad de Homicidios del cuerpo. Experimentada y serena, ha entregado su vida por completo a su trabajo y la tiene perfectamente organizada y estructurada. Racional, metódica hasta un pu...
