... Victoria
ALBA
*¿Victoria?¿Quién coño es Victoria y por qué Natalia está petrificada? *
Mi jefa permanecía de pie con su casi 1.80 m de altura, en exactamente la misma posición en la que se quedó cuando la vio, le temblaban las manos y su cara parecía estar a punto de deshacerse. La miraba fijamente mientras su pecho se movía frenético al compás de su respiración.
La chica, bueno, mejor dicho, la mujer, había levantado la cabeza y le había dedicado la sonrisa más bonita que había visto en mi vida. Podría jurar que la estancia se había iluminado con su sola presencia. Se puso de pie inmediatamente y se acercó a Natalia, que echó un paso atrás sin ser capaz de pronunciar palabra; y fue ahí cuando vi el esplendor de aquella desconocida, cuya apariencia me intimidaba sobremanera. Ella era lo más parecido a una diosa y yo estaba allí, como un llaverito de Hello Kitty, intentando que no se notase que mi autoestima se había desparramado por el suelo.
Vestía un pantalón gris de pinzas perfectamente planchado, que además, le hacía un culo perfecto. La camisa blanca metida por dentro del pantalón, desabotonada cuidadosamente hasta dejar ver sus pronunciadas clavículas y un escote muy generoso, todo medido al milímetro, me recordó muchísimo al estilo de mi jefa.
Era guapísima, su cutis absolutamente perfecto, ojos oscuros y mirada profunda, cuerpazo hecho sin duda para el pecado y un pelo muy corto moreno, decorado con pinceladas plateadas que le daban una imagen de mujer empoderada, inteligente, seria y preciosa. Y su sonrisa... esa sonrisa me había cautivado hasta a mí.
*Joder, no me extraña que Natalia no sea capaz de moverse... yo no puedo ni respirar. Pero, ¿quién coño es?*
- Natalia, Nati - la llamó acercándose a la morena, que de nuevo dio un paso atrás sin hablar.
*¿Nati? Me cago en mi vida...¿Pero qué cojones me estás contando?*
Miré a Natalia sorprendida e intrigada por la presencia de aquella diva cuya existencia desconocía hasta ese momento.
Me acerqué a ella y fui a cogerle la mano para llamar su atención. Cuando sintió el roce de mis dedos con los suyos apartó bruscamente la mano, se sacó el bote de gel del bolsillo y empezó a lavarse compulsivamente.
*No, por favor, otra vez no*
- ¿Qui... quién eres? - acerté a decir sintiéndome aún más avergonzada que antes de formular la pregunta.
- A ti no te interesa, niñata, he venido a ver a Natalia.
- Pues resulta que yo soy amiga de Natalia - respondí amedrentada por su presencia - sólo la he visto así en una ocasión y resultó que había vuelto a su vida el mismísimo diablo. ¿Cuál de sus demonios eres?
- Esfúmate, gnomo, esto es entre Nati y yo, así que lárgate que no pintas nada aquí - replicó con una latente superioridad.
- La que no pinta una puta mierda aquí eres tú, que hasta hace cinco minutos, no sabía ni que existías - le dije frustrada por su forma de tratarme y la soberbia con la que hablaba.
- Pues ya somos dos, porque tú ni existías, ni existes para mí. Lárgate con las niñas de tu cole o donde quiera que vayas con esas pintas.
- Lo que voy es a partirte la cara ahora mismo - respondí acercándome a ella a toda prisa, con intenciones de cruzarle la cara aunque fuera cogiendo un andamio.
Un brazo larguirucho y delgado me detuvo el paso.
- Alba, no, por favor - pidió Natalia con las lágrimas a punto de escaparse de sus ojos.
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I GOT YOUR BACK
Fiksi PenggemarNatalia es una Teniente de la Guardia Civil que trabaja en la Unidad de Homicidios del cuerpo. Experimentada y serena, ha entregado su vida por completo a su trabajo y la tiene perfectamente organizada y estructurada. Racional, metódica hasta un pu...
