Dennis se hiperventila en su lugar en el suelo. El cuerpo inmóvil de Nael yacía frente a sus pies. Lo había matado y con miedo se acerca con la intención de comprobar el hecho.
Quería tomar su pulso, y claramente no iba clavar sus dedos en la enorme rajadura que le había provocado en el cuello y tiritando nervioso coloca un par de dedos en la muñeca ajena.
Latía.
Estaba vivo pero aparentaba estar muerto. Pues claro, no se movía ni un poco, sus ojos cerrados y una respiración tan débil que pareciera que sus pulmones realmente ni lo intentaban.
Tenía miedo de llamar a alguien pues claramente tendría que explicar lo sucedido.
El silencio quizá fue lo peor.
En el desastre en medio del patio, la sangre de Nael llenaba la tierra y se expandía entre ésta. No se oía ni un ruido. Ni uno solo. El silencio quizá era el único acompañante del lince.
Y la culpa.
¿Qué mierda debía hacer? Sus acciones habían llegado al límite.
Lo único que el lince buscaba era que Nael se fuera de la escuela, que lo echarán, que lo sacaran. Todo por un motivo ultra-egoísta, pero fue en defensa propia el haberlo matado.
Pero entonces, los dedos de Nael comenzaron a moverse un poco.
Se estaba transformando muy lentamente.
¿Por qué rayos lo hace? ¿Se transforma con algún fin?
Pelaje negro.
Era completamente negro. Era una abominación.
Dennis comprendió que había, jugado con fuego. No...
Había jugado con el volcán completo.
Ephraim rugió. Embestia con su cabeza a un chico, sacándolo del círculo dibujado en el suelo.
Otra victoria.
Estaba aburrido ya, no le podía importar menos su racha perfecta de victorias, una tras otra.
Había pasado quizás una hora y un poco más.
Puede que se haya sentido mal y vuelto a la enfermería, después de todo, un ataque de pánico deja cansado a uno.
Pero tenía un pésimo presentimiento. Uno en que su instinto daba vueltas como loco (más de lo usual) y luego de que hubieran cortado sus cuernos, no había vuelto a sentir hasta ahora.
Pero aún tenía pruebas que hacer.
— ¿Que haces, Ephraim? ¿Cómo van las pruebas? —pregunta Dante con su figura orgullosa y una sonrisa simpática. No estaba con Mikhail.
— ¿Y Alaska? —pregunta el dragón blanco, volviendo a su figura humana, sentándose en el suelo.
— Mikha se quedó en la biblioteca. Tenía frío. —menciona.
— Tengo que admitir que me sorprendió verlo tan pequeño... —dijo con un tono asombrado mientras se lleva las manos al rostro.
— Si... ¿Y Nael? —pregubta, revisando los lugares de los alrededores pero no encontró la cabeza pelirroja.
— Se separó hace un rato y no lo he visto...
— Vaya, tenía que preguntarle algo... Creo que iré a buscarlo.
— ¿Podrías decirle de mi parte que luego venga para acá? Por favor.
— Claro, yo le digo. —sonríe y desaparece entre la gente del público.
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Hambre [BL]
FantastikNael siempre odió ser una bestia. Más que odiar, se sentía... Incomprendido. Nael quería mantener su lado humano como el lado iluminado de la luna mientras que el lado oscuro ocultaba sus instintos, deseos y lo salvaje de ser una bestia. Pero no pod...
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