34 | WACH OUT!

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(¡CUIDADO!)

JUNG KOOK






—Todo saldrá bien.

Hae Ryung acarició mi cabello y la sensación de sus dedos recorriéndolos con delicadeza fue simplemente... Exquisita.

Envolví mis brazos alrededor de su cintura y me dejé llevar por todo aquello que desataba su toque.

Desde que volvimos de Gyeongsan me costaba estar lejos de mi novia, así que en cada oportunidad que tenía —por muy breve que fuera— me aferraba a ella queriendo no soltarla jamás.

—Kook, ¿me estás escuchando?

Embriagado en la calidez de su aroma, asentí a todo lo que saliera de su boca sin estar escuchando realmente, no tenía en mente otra cosa que no fuera recuperar el tiempo perdido.

Hundí mi rostro en su cuello, tratando de olvidar que en unos minutos se decidiría mi futuro en la corte para bien o para mal.

—Tenemos que volver.

—No quiero —protesté, haciendo puchero sobre su piel—. No quiero estar lejos de ti ni un día más.

«Nunca más».

—Ni yo, pero debemos hacerlo —insistió, acariciándome la espalda—. Además, no creo que pescar un resfrío sea buena idea.

La dejé ir a regañadientes y regresamos al interior del centro de justicia.

Me despedí con un breve beso en los labios y regresé con mi abogado, sintiendo cómo los nervios comenzaban a revolverme el estómago.

Traté de controlarme, usando las técnicas de respiración que mi terapeuta me había enseñado, consiguiendo al menos que las náuseas no me ganaran.

—Tranquilo, muchacho —me tranquilizó el señor Joo Sang—, aún nos queda un testigo y estoy seguro de que su declaración jugará a nuestro favor.

El hermano mayor del Profesor Jung, sacó un par de hojas de su portafolio y las revisó con atención para luego dirigirme una sonrisa y animarme con el puño en alto al salir de la sala.

Cerré los ojos y me dediqué a pensar solo en cosas buenas, agradeciendo de corazón cada una de ellas.

—Es hora —anunció el hombre a cargo de mi custodia.

Respiré profundo y lo seguí hacia la corte, recordando que los Jung apelarían a la resolución de los jueces en el peor de los casos.







[...]








—Ha sido un día difícil, mejor los dejamos descansar.

La voz de Ji Woo resonó a los lejos para luego perderse tras la puerta.

Me removí en la cama, apretando los dientes por la pesadez que embargaba mi cuerpo hasta que la presencia de mi novia me distrajo por completo de aquella molestia.

Aliviado de tenerla conmigo, ignoré mis músculos resentidos y me acerqué a ella para acariciar con cuidado su mejilla.

Hae Ryung murmuró algo entre sueños que no logré entender y el puchero que quedó en su boca me invitó a probarla, arrebatándosela de los brazos a Morfeo incluso con un contacto breve.

Una sonrisa adormilada asomó en su rostro, replicándose inmediatamente en el mío, apoyó los codos en el borde de la cama y se pasó las manos por los ojos mientras me preguntaba cómo me sentía.

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