([NO] PUEDES SEGUIR)
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HAE RYUNG
«Odio los cementerios».
Con aquel pensamiento en mente, tomé el ramo de anemonas del asiento y me deslicé fuera del auto, encontrándome con quien parecía entender aquel sentimiento a la perfección.
Ambos habíamos perdido a un ser querido.
—¿Estarás bien? —preguntó Yu Gyeom de impecable negro.
Asentí en silencio, comprendiendo en aquel gesto por qué el rubio era el mejor amigo de Jeon: aun con el corazón roto, era incapaz de anteponer su dolor al ajeno.
«El opuesto perfecto de Jung Kook».
A paso lento, me dirigí hacia donde descansaba el castaño, reflexionando en lo mucho que había ocurrido en las últimas setenta y dos horas.
Cuando la tumba apareció en mi campo de mi visión, no pude evitar tensarme por completo, conocía demasiado bien la sensación de tener a alguien para luego ya no verlo más.
Me incliné sobre la superficie fría y dejé el ramo de flores, detallando en las palabras grabadas en el epitafio y mi pecho se estremeció ante la intensidad de las mismas.
"Aunque me esté marchitando,
llegaré a ti con todas mis fuerzas".
Tratando de recuperar la compostura, retrocedí unos cuentos pasos y busqué apoyo en la figura a mi izquierda absorta en aquel simple, pero poderoso mensaje.
Tratando de no sobresaltarlo, presioné gentilmente su antebrazo, recordándole que contaba en todo momento conmigo y su mirada cayó en el punto donde se reunían nuestros cuerpos antes de animarse a entrelazar nuestras manos.
—Era una de sus canciones favoritas —señaló, concentrando su atención en la fotografía de la pelinegra.
Hice lo mismo, sintiendo cómo se me revolvía el estómago por todos los años que le faltaron por vivir.
Las lágrimas comenzaron a caer por su rostro lentamente y le permití refugiarse en mi cuello, repasando el nombre grabado injustamente sobre la piedra.
Jeon Ha Yoon
1997.02.08 — 2015.01.31
Dejé que Jung Kook llorara todo el dolor que había reprimido sobre mi hombro.
El periodo de negación había durado ya demasiado.
Jeon necesitaba dejar salir lo que había en su pecho para comenzar a sanar de una vez por todas. Al cabo de un rato, su llanto se transformó en sollozos para acabar en respiraciones entrecortadas.
Su mano libre me apegó a él, disculpándose por el exceso de cercanía.
—No tienes por qué hacerlo, Kook —dije, dándole palmadas suaves y rítmicas en la parte baja de su espalda.
Las cosas no estaban del todo bien entre nosotros, sin embargo, tras el asalto que había sufrido la tienda en donde nos encontrábamos, me negaba a dejarlo. No solo porque libraba una lucha emocional que había empeorado durante el último tiempo, sino por el terror que había sentido cuando casi lo pierdo en aquel incidente.
«Por poco pierdo la cabeza».
—¿Mejor? —pregunté, secando el agua salada de sus mejillas.
—Mejor —respondió.
Una mueca de dolor cruzó su rostro al sentir una punzada en el hombro, una herida de bala que le tomaría al menos tres semanas sanar.
—¿Volvemos al hospital? —propuse, asegurándome que el cabestrillo estuviera en su sitio.
—Quiero despedirme, si no te molesta.
Asentí a su petición y retrocedí, sorprendiéndome cuando tomó mi mano.
—Quiero hacerlo contigo presente.
Humedecí mis labios y me quedé con él, haciendo oídos sordos a la vocecita que me decía que estaba siendo una entrometida.
—Gracias, Ha Yoon —comenzó, solemne—. Gracias por estar ahí cada vez que detestaba ser quien era y por ser mi fuerza, mi felicidad junto Yu Gyeom cuando mis padres se destrozaban entre ellos.
Bajó la vista al suelo y tomó una respiración profunda que acompañé con caricias leves en su brazo.
Alzó la mirada y se mordió los labios, afianzando el agarre de nuestras manos.
—Perdóname por aferrarme a ti cuando no debía y tratar de reemplazarte a costa de la felicidad de otros.
Una lágrima se deslizó por su mejilla y Jeon se apresuró a secarla.
El aire abandonó sus pulmones en una exhalación que pretendía estabilizarlo y, cuando lo consiguió, sus mejillas se alzaron en una sonrisa sincera.
—Estaré bien, te lo prometo —aseguró, sorbiendo por la nariz—. Quiero estarlo.
» Sé que no será fácil, pero haré las pases conmigo mismo para ser una mejor persona, así podré... —desvió su mirada de la tumba—. Cuidar a los que quiero —zanjó, mirándome directamente a los ojos.
Parpadeé asombrada ante el compromiso de su decisión.
Era un gran paso para alguien que se había resignado a vivir a las sombras de sus temores con tal de no hacerles frente.
Jung Kook buscó en el interior de su chaqueta y sacó el gorro rojo que llevaba cuando nos vimos por primera vez para devolvérselo a su dueña.
Repasé la fotografía de su prima una vez más, reparando en el bonito contraste que surgía del colorido tejido contra sus cabellos negros.
Sin decir nada más, Jeon emprendió el camino de regreso, permitiéndome redescubrir lo ancha que era su espalda.
Al notar que me había quedado donde estaba, se detuvo a esperarme, preguntándome de paso si me encontraba bien.
Lo alcancé en una carrera breve y, mientras volvíamos con su amigo, mi mente divagó por la imagen completa que ahora poseía del castaño.
A pesar del dolor que había conllevado aquello, me sentía bien por conocerlo finalmente.
Aún no superaba que el noviazgo fuera el camino más corto que Jung Kook había encontrado para pasar horas y horas con quien le recordaba a la persona que lo había ayudado a sobrevivir en su propio infierno pero saber que, en alguna parte de nuestra relación, había dejado de buscarla en mí y había desarrollado sentimientos por Min Hae Ryung me tranquilizaba bastante, de lo contrario me perturbaría saber que nos besábamos mientras él tenía a un familiar de sangre en mente.
Cuando llegamos al lugar donde Kim se había estacionado, no lo encontramos ni siquiera mirando por los alrededores.
Preocupada de que no lográramos volver a tiempo al hospital y la Doctora Lee pusiera el grito en el cielo por haber abusado del permiso especial, le pedí al castaño que esperara en el aparcamiento mientras lo buscaba por mi cuenta, pero no alcancé siquiera a moverme de donde estaba.
Un auto del año me cerró el paso y una mujer sofisticada descendió de los asientos traseros, haciendo resonar sus tacos contra el asfalto en su carrera por abofetear a Jeon.
—Muchacho estúpido —espetó con resentimiento.
Entonces supe que los problemas recién estaban comenzando.
───── 𝐍𝐎𝐎𝐍𝐀 ─────
전정국
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::: 𝐍𝐎𝐎𝐍𝐀 :::
FanfictionTratando de romper su mala racha amorosa, Hae Ryung decide seguir el consejo de su mejor amiga y comienza a salir con Jung Kook, un chico bastante tímido que al parecer se ha enamorado a primera vista de ella. Mientras ambos disfrutan de una relaci...
