UNA GRAN NOTICIA 2

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Rebekah: ¿CÓMO? -gritó alterada-

Kol: Espero que sea broma. -soltó confuso-

Klaus: ¿Y eso por qué? -preguntó algo preocupado-

t/n: Porqué son mis hermanos.

Rebekah: Pero siempre has vivido con Elijah.

t/n: Tenéis que entenderlo. -aunque no lo pareciese, me dolía mas a mi que a ellos-

Rebekah: Pues no quiero entenderlo, no quiero que te vayas. -se fue a su habitación llorando-

t/n: ¡Bekah!

Kol: Déjala, lo acabara entendiendo. -también se fue a punto de llorar-

Klaus se fue enfadado a la calle, a matar a alguien imaginaba. La verdad me sorprendía que estuviese enfadado ya que la última semana prácticamente había pasado de él, a demás solo me iba a la casa que estaba a diez minutos de esta.

t/n: ¿No vas a decir nada?

Elijah: ¿Serviría de algo?

t/n: No. -bajé la mirada-

Elijah: Siempre serás mi pequeña -me levantó la cabeza y me dedicó una sonrisa- aunque te fueses a miles de kilómetros ¿pero no lo hagas vale? -dijo riendo-

t/n: No quiero haceros esto, pero llevo medio siglo sin saber que estaban vivos. Tal vez acabe pasando mas tiempo fuera de casa, pero estaría allí con ellos. -las lágrimas empezaron a caer por mi rostro-

Elijah: Lo entiendo, me duele pero lo entiendo. Y no tienes que llorar por eso. -secó las lágrimas de mis mejillas-

t/n: Pero me duele verles así, Bekah llorando, Kol a punto y Klaus que no ha dicho ni una sola palabra.

Elijah: Se les pasará, y mas cuando pases mas tiempo aquí que en tu casa.

t/n: Eso es cierto. -solté una pequeña carcajada- Lo siento Elijah.

Elijah: ¿Por qué? -preguntó confuso-

t/n: Quería decírtelo a ti primero, a solas, sin nadie delante. Hemos vivido medio siglo juntos y creo que te lo debía.

Elijah: No te preocupas por eso pequeña, solo espero seguir siendo tu Mikaelson preferido. -dijo para después reírse-

t/n: No lo dudes nunca. -dije también riendo-

Elijah: Y ahora ve a hablar con esos dos.

Le di un beso en la mejilla y subí a la habitación de Bekah, piqué a la puerta y pregunté si podía pasar, me respondió con un seco si. Abrí la puerta y la vi sentada en la cama llorando, me acerqué lentamente y me senté a su lado.

t/n: No quiero verte así. -dije dolida-

Rebekah: Y yo no quiero que te vayas.

t/n: Necesito que lo entiendas, tu vives aquí con tus hermanos y estas con ellos siempre. Yo acabo de descubrir que los míos están vivos y siento fuerzas para volver a esa casa.

Rebekah: t/n lo entiendo, de verdad que si, pero me duele, no quiero distanciarme de ti.

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora